CIUDAD › LADRON FORCEJEO CON DUEÑO DE LOCAL Y LO MATO

Cuatro balazos a un comerciante

Un hombre murió ayer a primera hora de la mañana en la zona norte, cuando el maxiquiosco y ciber del cual era titular fue asaltado por un delincuente armado que le disparó cuatro veces. El hecho se registró a las 7.25 de ayer en un local de bulevar Rondeau al 300, que tiene dos máquinas conectadas a internet. El dueño del local, Diego Viassolo, de 32 años, se encontraba abriendo el comercio en compañía de su esposa, de la misma edad, cuando ingresó un delincuente armado. Los primeros trascendidos, que no fueron ratificados de manera oficial, señalaban que el delincuente llevó la pareja al baño y los obligó a desnudarse, tras lo cual habría intentado manosear a la mujer. Se presume que el esposo habría forcejeado con el malviviente, producto del cual recibió un disparo que lo hirió en el cuello.

Luego de herir al comerciante, el ladrón intentó huir pero al llegar a la puerta comprobó que estaba trabada desde adentro, por lo que volvió para que le abrieran, entonces continuaron los forcejeos con el herido y su mujer, que lo habría golpeado en la cabeza con una botella, por lo que el delincuente se dio finalmente a la fuga efectuando tres disparos más que impactaron en Viassolo y le provocaron la muerte.

Según lo que se pudo conocer en base a algunos testimonios, el asesino sería un joven de unos 25, que vestía remera verde, pantalón azul y tendría pelo largo negro rapado en un costado. Las mismas fuentes señalan que habría actuado a cara descubierta y salió del lugar a pie cruzando Rondeau. Un operativo de patrulleros del Comando Radioeléctrico batía la zona para intentar ubicar a un sujeto de esas características. En horas de la tarde fue detenido un hombre de 23 años, en Olavarría al 1600. Estaba escondido debajo de una cama.

En el local quedaron tres casquillos de los disparos que habrían partido de un arma chica, aparentemente un calibre 22. Los disparos impactaron en la cabeza, uno el abdomen, otro en el pecho y el último en un brazo de la víctima.

Un testigo del crimen declaró haber percibido lo que ocurría dentro del local mientras se desarrollaba el atraco aunque dio una descripción física del agresor algo distinta a la que manejaba un portavoz policial. "Me di cuenta de que golpeaban la vidriera y pensé que se estaban peleando".

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El local de bulevar Rondeau al 300 tiene dos máquinas conectadas a Internet. Se presume que el esposo habría forcejeado con el malviviente.
 
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