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Sábado, 11 de marzo de 2006

CIUDAD

En el día de su última misa, Mirás no tuvo tiempo de ocuparse de Núñez

Instituciones comunitarias se movilizaron para reclamar porque el padre Joaquín Núñez fue presionado para dejar de ser capellán del Hospital Carrasco. Les dijeron que Eduardo Mirás no estaba.

 Por Alicia Simeoni

El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Mirás, no recibió ayer a los delegados de varias instituciones comunitarias que se movilizaron para pedir que Joaquín Núñez no sea empujado, arrinconado, para dejar de prestar servicios como capellán del Hospital Carrasco. Además el cura de la orden de los franciscanos, que desde hace años trabaja en la zona de Bella Vista Zona Oeste, ya no da misa los domingos en la capilla San Roque del hospital municipal ni los días miércoles, como lo hacía desde hace 25 años para los familiares de los internados. Desde los centros y organizaciones comunitarias donde se conoce la obra del sacerdote, que además es funcionario del gobierno de Jorge Obeid como director provincial de Asuntos Indígenas, intentaron hablar con Mirás. No pudieron hacerlo, ni gestionar el tiempo que el sacerdote necesita para jubilarse, por lo que se planea una movilización cuando el sábado próximo asuma el nuevo arzobispo de la ciudad, José Luis Mollaghan.

Representantes de los centros comunitarios San José Obrero, los Niños Felices, Cabecitas Negras, del jardín Victoria Walsh y de la Capilla Nuestra Señora de la Consolación, del Movimiento Evita y del Instituto para el Desarrollo Comunitario estuvieron ayer frente a la sede del arzobispado en Rosario. Hubo corte de calle Córdoba, batucada y aplausos en apoyo del padre Joaquín, pero Mirás nos los recibió. Alguien del arzobispado dijo que no estaba, e hizo pasar a representantes de las distintas organizaciones: "Sólo nos escucharon, aunque nosotros fuimos a buscar una respuesta porque Mirás se había comprometido a pedir que el superior de Joaquín, el sacerdote Luis Scozzinna, nos recibiera".

A partir de los primeros días de febrero y desde las organizaciones que conocen el trabajo de Joaquín Núñez en Bella Vista Zona Oeste, se trata de conseguir una entrevista con el responsable provincial de la orden de los franciscanos, el mismo que con fecha 10 de noviembre le mandó una nota al sacerdote de Nuestra Señora de la Consolación y de la capilla San Roque del Hospital Carrasco para decirle que desde el 1º de marzo pasado "quedaba liberado del oficio de capellán". El cura Núñez comenzó a trabajar en el Carrasco hace 25 años y tiene relación de dependencia con la Municipalidad desde 1984. Ahora tiene 66 años y está gestionando su jubilación, justamente ante el instituto municipal donde le explicaron que si renuncia ese trámite no podrá completarse.

"A Joaquín lo están cercando y se tiran la pelota unos a otros", dijo Raymundo Luján, del Instituto para el Desarrollo Comunitario, una de las personas que en el mediodía de ayer ingresó a la sede del arzobispado y quien también explicó que si en una semana "no tenemos una respuesta que tenga en cuanta nuestro pedido de audiencia y de reconsideración de la situación del padre Joaquín nos movilizaremos el sábado 18 cuando asuma el nuevo arzobispo". Luján dice que quien los atendió en la sede del arzobispado dijo que "querían mucho a Joaquín pero que no eran de la orden franciscana" y entonces se recuerda que el mismo Mirás había dicho en una reunión con parte del voluntariado que trabaja en el Carrasco que él mismo había hablado con el superior franciscano y con la Municipalidad para que el cura Núñez fuera removido del cargo.

Desde hace 15 días Joaquín ya no celebra las misas en la capilla San Roque: "Se hicieron cargo otros franciscanos, yo sigo visitando a los enfermos en el hospital" dijo Núñez a Rosario/12, quien cuenta que "son tres o cuatro meses los que necesito para el trámite jubilatorio pero hemos pedido de todas formas que me den ese tiempo y niegan todo. Ni un mes ni un día".

Tanto Raymundo Luján como Susana Florida, quien trabaja en tareas de alfabetización aborigen y conoce la tarea de Núñez en la zona oeste de la ciudad, recuerdan que Mirás no los recibió en audiencia pero tiempo atrás se pusieron delante del taxi con el que el arzobispo partía de la sede de Córdoba y España. "Allí se comprometió a ocuparse del tema y a gestionar para que Scozzinna nos atienda". Hasta ahora nada de esto sucedió.

La participación en política pareció ser la causa del cierre de filas dentro de la Iglesia con la finalidad de lograr un corrimiento de Núñez. "Pero en el fondo lo que verdaderamente molesta es el trabajo de tantos años con los pobres. Creo que quienes nos metemos en un trabajo con los pobres y marginados también terminamos siendo excluidos", dijo Núñez.

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Monseñor Mirás celebró anoche su última misa en la Catedral antes de retirarse del cargo. Durante el mediodía no estuvo presente para atender a quienes defienden al padre Núñez.
 
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