CIUDAD › ROSARIO/12 HABLó CON LA ABUELA DE UNO DE LOS CHICOS HERIDOS POR LA POLICíA EN EMPALME.

"No pueden entrar a un barrio a los tiros"

Se llama Zulma Lugones y es la abuela del chiquito de 9 años que sigue internado en el Vilela, después quedar en medio de un tiroteo entre la policía y un delincuente en Empalme Graneros. Situaciones violentas que se repiten en los barrios.

 Por Alicia Simeoni

"Si la policía está para cuidarnos no puede entrar y transitar por el barrio a los tiros, porque eso también es inseguridad que se cobra vidas". La expresión pertenece a Zulma Lugones, la abuela de Ezequiel, de 9 años, uno de los dos chicos que permanece internado en el Hospital de Niños "Víctor J. Vilela" después de haber sido gravemente herido cuando dos policías perseguían a un hombre, prófugo de la comisaría 12ª. Todo sucedió en Campbell y La República, en una de las partes más humildes de Empalme Graneros. La Justicia penal investiga el accionar policial, también la Secretaría de Control de Seguridad a cargo de Facundo Paschetto (ver recuadro). Como repitió varias veces Lugones, su nieto y su amigo estaban "tomando una coca" en la esquina mencionada cuando todo pasó con rapidez. Reflexión sobre la fuerza policial, su composición y la relación con la pobreza que es analizada por la licenciada en Historia Zulema Morresi, docente en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, más precisamente en las carreras de Comunicación Social y Política donde da Perspectiva Sociofilosófica y Sociología Sistemática. Morresi explica que esto se dio en una de las partes de villa de la zona de Empalme pero "es evidente dijo , que no hubiera sucedido en el centro de la ciudad o en un shopping" por citar un par de ejemplos "porque la presión social no lo hubiese permitido". Después plantea una mirada sobre las estigmatizaciones que generan las asociaciones entre pobres, a lo que se agrega que son vagos y luego delincuentes y se constituyen en buena parte del imaginario social.

Zulma, la abuela de Ezequiel de 9 años, dijo a Rosario/12 que su nieto ya está en la sala. Fue sacado de terapia intensiva "pero sigue con muchos cuidados, el pulmón todavía están sangrando por los balazos que recibió" y además cuenta que a su nieta Johana le sacaron "15 balines" de la pierna y que hay "mucha gente que recibió impactos pero no lo quiere decir, porque tiene temor". La mujer es una militante territorial, integra el Movimiento Evita y conoce mucho la zona. "No les tenemos que tener miedo. Hay que hablar, decir lo que pasó y quiénes fueron responsables deben ser castigados. Estas cosas no pueden pasar". La voz de la mujer tiene fuerza, sabe lo que dice y parece detenerse a pensar ante cada palabra, aún cuando cuenta que hace cuatro años "la policía confundió a otro de mis nietos con un delincuente y lo mató en Provincias Unidas y José Ingenieros". Ella es consciente de que sus nueras tienen temor, sobre todo por la muerte del joven de 22 años y por lo que pasó ahora con Ezequiel y "de que otro de los chicos pueda verse en una situación de peligro". En Empalme, los vecinos, podrían hablar de inseguridad desde un registro diferente del que se testimonia habitualmente. Zulma fue agente de salud del hospital Centenario y recorría los barrios carenciados, ahora está jubilada y sigue haciéndolo desde otro espacio. De todos modos quiere ser equilibrada cuando habla de la fuerza policial. "Si ellos están para protegernos no puede ser que vayan a los tiros, cuando hay chicos o cualquier persona en la calle. Tienen que ser más responsables, aunque yo no meto a todos en la misma bolsa y a veces hay quienes recorren el barrio y te tratan bien, son correctos".

La docente Zulema Morresi hace un análisis sobre el comportamiento policial en relación con los sectores más humildes y sostiene que lo que ocurrió en la intersección de Campbell y La República "no es un hecho aislado" y que el trato hacia estratos más pobres y vulnerables de la sociedad no es el mismo que se le da a quienes componen clases y capas sociales mejor ubicadas desde el punto de vista económico.

Lo que ocurrió, dos hombres policías disparando a alguien que se les escapa, un prófugo, es un hecho que difícilmente se daría en la zona céntrica o en un gran centro comercial, por citar un par de posibilidades.

Es evidente que no, porque eso no se hubiese tolerado. En la sociedad capitalista en que vivimos hay una manera de percibir las cosas: todos somos iguales ante la ley, pero esto es sólo una abstracción. No somos iguales ante la ley porque en la práctica funciona esta desigualdad. Hace poco leí un texto de Gastón Gori que plantea la idea de vagos y "mal entretenidos", tal como viene de la historia. En el siglo XIX se perseguía a aquéllos que no tenían trabajo fijo, a los padres que no mandaban a los chicos a la escuela, porque hay una como una asociación mecánica: pobreza, vagancia, delito. Como que quien es pobre es vago, que no se esforzó y por eso vive en ese barrio o villa de emergencia, más allá de que pueda existir gente con trabajo. Se responsabiliza a una persona pobre de su propio destino, es culpable de ser pobre y también es sospechoso. Siempre es sospechoso de delito"por la cara, por determinados gestos que hacen que otros sectores de la sociedad les tenga miedo. Lo del vago y mal entretenido es muy viejo en nuestra cultura.

Los hombres y mujeres que componen la policía no tienen, por lo general, una pertenencia a los sectores más acomodados. ¿Por qué considera que es bastante común que repitan las estigmatizaciones que surgen desde otros lugares?

Tal vez habría que verlo desde otra especialidad, como es la psicología. Esto funciona en el imaginario, entonces más allá de la posición social que se tenga, se generaliza y se ve cómo desde los sectores más humildes es desde dónde más se estigmatiza, algo que es extraño. El hecho de que quienes integran la fuerza policial están cerca, creo que hace que se vea a los pobres como peligrosos. Y además ellos mismos descalifican a los humildes y valoran a quienes integran sectores sociales más acomodados económicamente y que no son el que ellos integran. Además, lo que ocurrió en Empalme Graneros tiene que ver con la impunidad con la que se puede operar en determinados sectores desde el momento en que no tiene la misma protección social que otros: sus integrantes no pertenecen a un colegio de profesionales o no van a determinadas instituciones que los podrían respaldar, no forman parte de una corporación y en ese sentido están mucho más desprotegidos. Y la reacción ante una agresión va a ser una respuesta aislada de sus familiares, pero no van a tener otra cosa y tampoco cuentan con posibilidades económicas. Y las posibilidades económicas hacen que unos puedan pagar una fianza y otros se queden adentro, o pueda pagar una institución, o recursos culturales como para defenderse. Hace unos años iba por calle 27 de Febrero, pasando Avellaneda y en unos monoblocks había unos escritos con aerosol que decía: "Cuando te llevan por averiguación de antecedentes, tenés derecho a una llamada". Este es uno de los mecanismos de defensa que tienen estos sectores para poder enfrentar esa impunidad que se ejerce porque del otro lado no hay una respuesta. Las fuerzas policiales saben frenarse, no lo harían nunca en un shopping porque existe una presión social y el poder económico que no se lo va a permitir- concluyó.

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El móvil de la policía que quedó destrozado por la furia de los vecinos cuando vieron a los dos chiquitos heridos.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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