rosario

Miércoles, 6 de julio de 2011

CIUDAD › OTRA VEZ UN OBRERO MURIó CUANDO TRABAJABA EN UNA OBRA CLOACAL.

Perder la vida en el trabajo diario

Tenía 19 años y se le vio encima la tierra
de una zanja de más de cuatro metros. Fue
en Granadero Baigorria en una obra municipal.

 Por Pablo Fornero

Mario Ares tenía tan sólo 19 años. Trabajaba para la empresa RV Obras y Servicios SA, firma contratada por la Municipalidad de Granadero Baigorria en la obra de extensión de la red cloacal. Junto a sus compañeros de trabajo, se encontraba a las 13.15 de ayer dentro de la ciudad deportiva de Rosario Central, dónde habían cavado una zanja de 4,5 metros de profundidad y 1 de ancho para lograr una desembocadura con el río Paraná. Fue sorprendido por el desmoronamiento de una de las montañas de tierra laterales de la cava y murió sepultado. Tras varias horas de arduas y dificultosas tareas, personal de emergencia logró rescatar el cuerpo sin vida a las 17.45. Nuevamente, un obrero fallecido por "impericia" de las empresas contratadas por el Estado. "No contaba con ningún elemento de seguridad, ni una miserable soga. Es un asesinato", afirmó, indignado, el titular de la delegación Rosario de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), Carlos Vergara.

Plaza Adolfo Boerio, en el corazón de la sede canaya, a cien metros del ingreso principal a la ciudad deportiva. Ahí conoció la muerte Mario Ares, de 19 años. Quedó atrapado en un foso donde realizaba tareas de entubado tras una avalancha de tierra, equivalente a dos camionadas, que se encontraba a los costados de la cava. Desesperados, sus compañeros intentaron en vano rescatarlo y rápidamente dieron aviso a la policía y los Bomberos Voluntarios de Baigorria. Más tarde arribaron bomberos de Rosario y personal del SIES.

Las mismas dos retroexcavadoras que conducían los trabajadores de la obra fueron utilizadas en el rescate. Otras personas tomaron palas de mano para acompañar a las máquinas. Con una correa de seguridad se valló la zona para impedir el paso de las personas que se encontraban dentro del predio. Alertados por el hecho, se acercaron los familiares de la víctima, quiénes con angustia y dolor presenciaban el trabajo de los rescatistas. "Que vengan los responsables a dar la cara", pedían descorazonados sin conseguir respuestas. Despacio y con resguardo, el personal de emergencias logró sacar el cuerpo cerca de las 18 y una ambulacia del SIES lo retiró de la ciudad deportiva. En diálogo con Rosario/12, Vergara afirmó que, al momento de su fallecimiento, Ares tenía puesto sólo un arnés, pero no estaba adherido a ningún "cabo de vida", por lo que la zanja no estaba apuntalada. "Hacé de cuenta que no tenía nada", graficó y acusó a RV Obras y Servicios SA de "imprudencia". En declaraciones a LT8, el padre del joven fallecido, también de nombre Mario, indicó que su hijo trabajaba en la obra desde hace un mes y medio y se había reincorporado el lunes luego de sufrir una herida en una mano tras un accidente. Oriundo de Baigorria, era el hermano más chico de la familia y padre de una beba de casi un año. Trabajaba doce horas por día y cobraba entre 1.300 y 1.500 pesos mensuales.

Para Vergara, el referente máximo de la Uocra Rosario, la empresa contratista tiene un "factor importante" de culpa, pero "el responsable directo" del "asesinato" es el Municipio de Granadero Baigorria. "Vemos que no les interesa la vida de los trabajadores, no respetan la vida, son asesinos", ahondó el sindicalista.

"Hay un factor importante que es la empresa, que son los responsables, pero también el comitente, el Estado que contrató a esta empresa y no puso a alguien que controle sabiendo que ya teníamos estos problemas. No pusieron la vista en esto, en prever que podía volver a pasar", explicó Vergara. En representación de la Municipalidad de la vecina localidad, se presentó un abogado, representante legal, llamado Guillermo Vitali, que aseguró que se "realizan periódicamente los controles" en la obra y en un año y medio de tareas nunca se produjo una "irregularidad".

Vergara apunta al "apriete" y las "amenazas de despido" como factor de presión que las empresas ejercen sobre los obreros a fin de mantener irregularidades en la condiciones laborales. Por esa razón, Vergara augura: "Tenemos que seguir velando por otros compañeros que en este momento están en riesgo de muerte, que por llevarse el pan de cada día están arriesgando la vida por sus familias".

La muerte de Ares es la tercera en menos de un mes en lo que infiere a empresas contratadas por el sector público. El 8 de junio pasado, dos obreros fallecieron luego de otro desmoronamiento tras romperse un caño maestro de agua.

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Las desesperación en el rostro de los compañeros del jóven Mario Ares que falleció sepultado.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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