CIUDAD › EMANUEL SUáREZ, LIBERADO POR LA MUERTE DEL PIMPI CAMINO, DENUNCIA A LA POLICíA

"Me pegan y me piden plata"

El joven absuelto por el beneficio de la duda en el juicio por el asesinato del ex jefe de la barrabrava de Ñuls afirma que los efectivos de la comisaría 14ª lo detienen sin motivo y pidió una medida de resguardo en Tribunales.

Emanuel Suárez, el joven de 25 años que recuperó la libertad en diciembre pasado tras ser absuelto en la causa por el homicidio de Roberto "Pimpi" Caminos, denunció apremios ilegales por parte de oficiales de la comisaría 14º, donde estuvo detenido tres meses, en 2010. "Cada vez que me ven en la vereda de la casa donde vive mi hijo (en el Fonavi de Teniente Agneta y Cerrito), me llevan sin razón, me pegan, me piden plata y hasta me golpean en la calle, frente a todos los vecinos del barrio", aseguró. Antes del término de la feria judicial, la semana pasada, Emanuel llegó a los Tribunales Provinciales de Rosario con el rostro marcado por los golpes del último ataque, que le dejaron moretones y heridas de puño. Su abogado, Marcelo Piercecchi, indicó que presentaron la denuncia ante el juez de Instrucción 13º, Gustavo Pérez Urrechu, por apremios ilegales y solicitaron un resguardo físico. "Me pegan y me piden plata, pero no sé qué piensan, yo ahora estoy trabajando de pintor, cobro 200 pesos por semana y estoy bien", relató el joven que estuvo preso más de un año por la causa Caminos, de la que fue absuelto por el beneficio de la duda, pese a que la Fiscalía y la querella habían pedido prisión perpetua por señalarlo partícipe del plan que dio muerte al "Pimpi" el 19 de febrero de 2010. Por el hecho fueron encontrados culpables René Ungaro y Roberto "Betito" Godoy, que recibieron 17 y 11 años de prisión.

"Cansado" de los abusos de autoridad que "dos o tres oficiales" de la comisaría 14º ejercen sobre él, Suárez presentó una denuncia ante la Justicia. En su versión, el joven indicó que en una de las más de cuatro oportunidades en las que fue atacado, el propio "subcomisario de la seccional" lo fue "a buscar en un Peugeot 405".

Su hijo, de dos años, vive con la madre en una vivienda de Cerrito y Teniente Agneta, donde asegura que cada vez que lo ven se lo llevan detenido. También acusó a personal del Comando Radioeléctrico. "Me piden plata, no sé qué piensan que tengo, pero nunca me agarran haciendo nada. Hice un resguardo para que no me molesten más, porque me pegan por todos lados. Estoy cansado de que me molesten, porque estoy bien; estoy trabajando", señaló.

El año pasado, durante el juicio oral y público para esclarecer la muerte del ex líder de la barrabrava de Ñuls asesinado en la vereda del bar Ezeiza, de Servando Bayo y Zevallos, Emanuel Suárez se manifestó inocente ante el Tribunal, y aseguró que también había sufrido apremios por parte del personal que lo detuvo por ese hecho en el que quedó imputado como partícipe secundario. Es que los primeros tres meses de detención, permaneció alojado en una celda de la seccional que ahora denuncia.

La primera medida que tomó el juez fue mandar al joven al médico forense, quien lo revisó y dejó constancia de las marcas en su cuerpo. "Hice el resguardo, pero tengo miedo porque se sabe cómo son los policías. Yo no le hago nada a nadie, no sé porqué me molestan. No tengo nada para darles", dijo.

Pese a que el padre de Emanuel Suárez es empleado del Servicio Penitenciario provincial, el joven negó que los apremios tengan que ver con su progenitor. "La cosa es conmigo, y en las últimas oportunidades también cobraron mis dos hermanos", relató. Ahora, la causa está en manos en la fiscalía 10ª.

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Suárez estuvo más de un año preso, pero los jueces no encontraron pruebas para condenarlo.
Imagen: Alberto Gentilcore.
 
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