CIUDAD › CONFESó EL MACABRO CRIMEN DE SU SOBRINA POSTIZA EN FUNES

El asesinato de Florencia

La policía encontró en la cámara séptica de la casa del hombre el cuerpo descuartizado de la adolescente. Familiares de la víctima aseguran que el pariente - ahora detenido- había sido denunciado por la madre de Florencia por violencia física y sexual.

 Por Luis Bastús y Pablo Fornero

Florencia iba a cumplir mañana 17 años. Acaso los habría celebrado con su beba de un año y medio en la piecita de ladrillo hueco sin revoque que la trabajadora social de la Municipalidad de Funes le hizo construir al frente, entre el patio de su mamá y el patio de su tío político, El Chileno. Este hombre de 47 años está detenido desde ayer a la mañana, cuando la incógnita sobre el paradero de Florencia se develó horrorosa: la policía encontró en la cámara séptica de la casa del hombre el cuerpo descuartizado de la adolescente. Familiares de la víctima aseguran que el pariente acusado había sido denunciado dos veces por la madre de Florencia por violencia física y sexual. Mientras tanto, todos siguieron conviviendo sin que mediara una intervención estatal para prevenir lo que al final acabó por suceder.

Primas y amigas de Florencia estaban consternadas ayer en la humilde vivienda de General Paz al 500, la primera cuadra de Funes después del aeropuerto, y detrás del cementerio local. No se explicaban cómo a Chicho, o El Chileno, como le dicen a René Ch., algún juez no le hubiera ordenado alejarse de Florencia y su beba, a juzgar por las denuncias que la madre de la joven ya había radicado en su contra. Y hasta aseguraron que alguna vez trabajó como portero en una escuela hasta que debió dejar por quedar enredado en una denuncia de abuso sexual contra una alumna.

Ahora, dicen, este hombre se ocupaba como vigilador privado, luego de haber sido cartero. El lunes a la tarde, su cuñada -madre de Florencia- lo llamó a través del portoncito y le preguntó por la chica. El Chileno le entregó la beba y le dijo a la mujer que Florencia había salido a hacer un mandado. Al caer la noche, como la adolescente no regresaba, su madre radicó la denuncia en la seccional 23ª.

Ayer de mañana, la mujer volvió a la comisaría para contar su mala espina: reveló que su cuñado, El Chileno, hermano de su concubino, había abusado de Florencia cuando ésta tenía 10 años. Con ese dato, la policía fue hasta la casa del tío político de la joven desaparecida, junto al perímetro del aeropuerto, en el barrio Villa Elvira, donde Funes no luce sus conocidos chalets y caserones con pileta. Eran las 11.30. Las evasivas del comienzo se derrumbaron cuando los agentes repararon en el desorden de la cocina y en los restos de sangre hallados en un cuchillo y en algunas prendas mal lavadas. La evidencia hizo que El Chileno confesara allí mismo el crimen de su sobrina postiza, delante de la beba, y la horrenda faena posterior. "Observamos un balde con tierra fresca que disimulaba el pozo ciego; ahí se destapó y se hallaron restos humanos", indicó el titular de la comisaría local, Ronald Cuñé. La boca del sumidero está en el centro del patiecito delantero, a simple vista desde la vereda. Allí los bomberos fueron sacando los restos de Florencia, seccionada en trece partes.

El Chileno quedó detenido allí mismo, a la vista de un hijo de 14 años. La madre de Florencia fue derivada a un centro médico, presa de una crisis de nervios, y por la tarde penaba en su pieza mientras su pareja le pedía perdón por lo que había hecho su hermano. No había consuelo en esa esquina. A la hija de Florencia se la llevó una tía. En la esquina se apostó un patrullero policial y una camioneta municipal con matafuegos preparados. Se temía que hubiera represalias contra la casa vacía de El Chileno.

"Hacía falta que pasara esto nomás, las denuncias de antes parece que no servían. Mirá adónde la asistente social le hizo hacer la pieza a Flor: al lado de esta bestia. Y pasó lo que tenía que pasar nomás", concluyó una de las primas de la víctima.

El comisario Cuñé, en cambio, afirmó que René Ch. no tenía antecedentes penales, y se amparó en el secreto del sumario dispuesto por el juez de instrucción en turno, Javier Beltramone.

El femicidio activó reacciones inmediatas. La Multisectorial de Mujeres emitió un comunicado en el que recordó que un año atrás se denunció la desaparición de la adolescente Dayana Capacio, quien tres días después fue hallada sin vida sobre un bosque al costado de la ruta camino a General Lagos. "Ante un nuevo femicidio en la región. ¿Qué esperamos para ponerle fin a la violencia de género?", preguntaron.

"Entendemos que la violencia de género -agrega el comunicado- no es privativa de las situaciones de violencia domésticas, sino que cada vez más aparecen como producto de relaciones de noviazgo violentas, de distintas formas de posesión y control que vamos sufriendo las mujeres desde edades muy tempranas, así como constantes abusos en el entorno familiar. En los casos extremos, como el que conocemos hoy y el de Dayana, la idea que transmite la sociedad desde hace siglos a los varones de que el cuerpo de las mujeres les pertenece los lleva a decidir a terminar con sus vidas".

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Cuando se destapó el pozo ciego se hallaron restos humanos.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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