CIUDAD › LA MAMá DE UN NIñO ABUSADO POR EL PADRE RECLAMA QUE LO PROCESEN PORQUE HAY PRUEBAS.

Larga espera para un nene de 8 años

Jorgelina presentó la denuncia en 2011 por abuso sexual contra su hijo, hoy de ocho años. La Cámara Gesell se realizó recién en abril de este año, cuatro años después del hecho. El fiscal Schiappa Pietra trabaja en obtener más pruebas.

 Por Sonia Tessa

Jorgelina denunció en 2011 a su ex marido M. H. G. (el nombre se reserva para no develar la identidad de la víctima) por abusar sexualmente de su hijo, hoy de ocho años. Recién en abril de este año se realizó una entrevista en cámara gesell con el niño, una prueba fundamental en estos casos. El fiscal Luis Schiappa Pietra, que tomó la causa recién el año pasado, pidió algunas medidas de prueba -como la cámara gesell-- con el objetivo de elevar a juicio la causa, ya que el acusado hasta ahora no fue imputado. Por su parte, el Centro de Asistencia Judicial, que asiste a la mujer, pidió la semana pasada el pedido de procesamiento del denunciado abusador.

"Me separé en una situación muy rara, que en ese momento no la comprendía. Estaba viviendo violencia psicológica y mi ex marido tenía comportamientos extraños, como mirar películas pornográficas en el dormitorio de mi hijo con él a upa, que tenía un año y medio", relata Jorgelina, angustiada. Durante ese tiempo, vivió amenazada por su ex: que la iba a encerrar en un psiquiátrico, que le iba a sacar el hijo. Ella misma, después de separarse, pidió que el niño -entonces de un año y medio- tuviera un régimen de visita con el padre "para que no perdiera contacto". Pero nueve meses después, solicitó una restricción de acercamiento porque el nene "se empezaba a pegar en la cabeza y decía que era la abuela (la madre del padre) quien lo hacía". La jueza de familia Alicia Galetto decidió mantener el régimen de visita, con asistencia de dos trabajadoras sociales, pero Jorgelina no las atendió. "Sabía que mi hijo corría peligro", arguye ahora. Sin embargo, las visitas terminaron realizándose. "Siempre mi hijo volvía limpio, y se quería bañar. En el baño demostraba juegos sexuales que un nene de tres años no podía conocer si no había visto algo", relató Jorgelina los primeros indicios.

El detonante de la denuncia penal fue bien concreto. Su hijo tenía una hemorragia y no podía ir de cuerpo, por eso Jorgelina fue a la pediatra. Entre otros, el niño no se quería separar nunca de la madre. La pediatra la derivó a una psicóloga, Silvina Fermani, que atendió durante dos años, en 2011 y 2012, al niño. Esta profesional no llegó a declarar ante la justicia, porque falleció de cáncer de páncreas dos semanas antes de la citación estipulada. Apenas Jorgelina le contó lo que estaba viviendo, la psicóloga le dijo: "Tenés un solo camino, de acá a Tribunales". Jorgelina fue, temblando, a presentar la denuncia, pero ese día no lo logró. Tuvo que volver al día siguiente. Mientras tanto, Jorgelina debió mudarse de su casa porque, pese a la orden de restricción, su ex pareja entraba en el edificio donde vivía para hostigarla. Una noche, cuando se iban a dormir en la nueva casa, su hijo le cuenta que el papá le pegó. Ella le preguntó adonde. El nene se señaló el ano con el dedo, y le hizo un elocuente gesto sexual. "Todo esto está comprobado por el médico forense", subraya una y otra vez la mujer, que retomó sus estudios de Comunicación Social. La causa, en 2011, recayó en la jueza Mónica Lamperti, en el juzgado de instrucción 12. En diciembre del año pasado, la tomó el fiscal Luis Schiappa Pietra. "Lo único que teníamos en el expediente cuando yo lo agarré era un informe de un médico que decía que había una lesión que no se correspondía con una circunstancia normal y habitual del desarrollo del chico. Era toda la prueba que teníamos. A partir de ahí empezamos a hacer algunas investigaciónes y pedimos algunos informes. Pedimos otros informes recientemente para conseguir las historias clínicas de la psicóloga que lo atendió. En todo ese marco, pedí la Cámara Gesell. No quiero que esto sea un trámite donde juntemos papelitos, porque acá hay un chico que tiene ocho años y que cada vez que viene acá le estamos afectando la cabeza", dijo el fiscal a Rosario/12, que quiere "tener algunos elementos para tomar una decisión sobre el fondo de la causa".

La Cámara Gesell recién se realizó en abril de este año. Es decir, que pasaron unos cuatro años. Después de esa entrevista, el niño dijo que ya no quiere volver a contar lo vivido. En tanto, el padre del niño se fue de la Argentina en 2012. Como su ex es analista de sistemas, Jorgelina le atribuyó las amenazas -cibernéticas- que recibe a menudo. "A mi hijo se le hizo un daño tremendo".

El abogado del padre es Leonel Dvoretz, conocido por patrocinar las causas de Gapadeshi, los supuestos "padres separados de sus hijos" que enfrentan denuncias de abuso pero apelan al falso Síndrome de Alienación Parental. El SAP es una enfermedad inexistente que es desconocida por la mayoría de las sociedades de psiquiatría y psicología del mundo. El falso SAP fue creado por un pedófilo estadounidense, Richard Garner, y asegura que las denuncias de abuso son inducidas por las madres. Esa es la estrategia también en esta causa: negar el hecho y asegurar que la madre impulsó una falsa denuncia.

Mientras tanto, Jorgelina sufre permanente hackeo de la página web de su marca de ropa, y también encontró una página con su nombre que ofrecía servicios sexuales. Por eso, hizo otra denuncia en el juzgado correccional 7.

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Se utilizó la Cámara Gesell, como lo dispone la justicia, para entrevistar al menor.
 
ROSARIO12
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