CIUDAD › MURIó MABEL COLALONGO, CLAVE EN LOS JUICIOS POR DERECHOS HUMANOS DE LA REGIóN

La fiscal del compromiso inclaudicable

Estuvo en el primer juicio por delitos de lesa humanidad en Rosario, la causa Guerrieri I e impulsó exhumaciones que permitieron recuperar decenas de cuerpos de desaparecidos. Con convicción, enfrentó al poder real y la corporación judicial.

 Por Sonia Tessa

Fue la fiscal del primer juicio por delitos de lesa humanidad en Rosario, la causa Guerrieri I, que terminó con cinco condenas a prisión perpetua. Pero decir eso es demasiado poco para honrar la memoria de Mabel Colalongo, que dedicó gran parte de su vida a la investigación y la búsqueda de justicia por el terrorismo de estado y murió ayer a la madrugada, a los 61 años, en un sanatorio de Rosario. Con los represores era implacable. Frente a los magistrados era altiva: ella representaba los intereses de la sociedad. Con los familiares de las víctimas, con los sobrevivientes, era una compañera, la encarnadura de un estado que acusaba a quienes mataron, robaron y torturaron en su nombre. Una mano tendida, decidida a facilitarles el tránsito por una institución que casi siempre les había sido hostil. "Se enfrentó al poder real y eso le costó caro con la familia judicial", sintetizó José Maggi, periodista de este diario que la tuvo como fuente de información permanente. Fue además la que abrió la investigación sobre los enterramientos de desaparecidos en el cementerio La Piedad: son 121 exhumaciones que permitieron -y permitirán- que el Equipo Argentino de Antropología Forense identificara a decenas de personas desaparecidas.

"Mabel fue una persona que se enfrentó con el poder real. En sus causas, no sólo se metió en la investigación histórica con la responsabilidad de la policía Federal, y logró el procesamiento del primero de los efectivos federales en la ciudad, Federico Almeder, por 22 secuestros y homicidios en 1976, entre ellos por el operativo del 2 de agosto de 1976, en Necochea 2050, donde fue secuestrado el jefe del ERP Ricardo Klotzman. Pero también se metió con la Federal del presente, ligada al narcotráfico, en una causa en la que demostró cómo un policía fue asesinado por un narco en Pérez cuando fue a cobrarle una coima para seguir operando", rememoró Maggi desde el velatorio de la fiscal que hoy será cremada, en Casilda, donde viven sus hermanos. "Mabel enfrentó a la familia judicial federal con nombre y apellido, pidió la investigación sobre ex jueces en connivencia con la dictadura como el juez Tiscornia o desempolvó la documentación que probaba que el ex juez Saccone, padre de la actual fiscal Adriana Saccone, rechazaba hábeas corpus en plena dictadura. Eso la familia judicial no se lo perdonó", agregó el periodista de Rosario/12.

Fue la fiscal de la causa por el secuestro del militante gremial de San Lorenzo, Manuel Casado, que terminó con la condena a los militares Horacio Maderna y Rubén Cervera así como del civil Pedro "Pili" Rodríguez, uno de los hombres fuertes del Partido Justicialista de San Lorenzo en los años 90. Antes y durante ese juicio, Colalongo insistió para que se acumularan todas las causas por delitos de lesa humanidad en el cordón industrial del Gran Rosario, consciente de que se trataba de un plan de exterminio destinado a disciplinar a la clase trabajadora. El diputado provincial del Frente Social y Popular, periodista y escritor Carlos del Frade la recordó así en las redes sociales: "Mabel Colalongo piantó para la pampa de arriba. Fue la fiscal federal que más se comprometió con la investigación y el juicio contra los delincuentes de lesa humanidad y la que más claro tenía el interés de las grandes patronales por producir el genocidio en la Argentina y la región, además de saber que el objetivo real del golpe era disciplinar a la clase trabajadora. Y, por otro lado, Mabel desnudó como nadie las mezquindades, hipocresías y cobardías que continúan presentes a la hora de perseguir a los empobrecidos como si fueran los responsables del narcotráfico. Siempre puso su humanidad y eso le costó la muerte anticipada. La vamos a extrañar mucho".

Colalongo integró el equipo del fiscal Julio César Strassera durante el juicio a las juntas militares de 1985, la famosa causa 13 donde se cimentó el andamiaje probatorio para que hoy la Argentina sea un ejemplo internacional en materia de juzgamiento a responsables de la represión ilegal.

En Rosario, una de sus últimas actuaciones fue en el caso de Franco Casco. Causó sensación en la justicia federal su decisión de impulsar el allanamiento a la comisaría 7°. "No estamos acostumbrados a estas cosas", decían en los Tribunales sobre las medidas impulsadas por Colalongo.

La estela de Mabel Colalongo seguirá viva en la justicia rosarina mientras haya un sobreviviente del terrorismo de estado o familiar de desaparecido que recuerde su fiscalía de puertas abiertas, de la que fue injustamente trasladada a mediados de 2013. "Mabel no tenía horarios para trabajar, eran las 10 de la noche y estaba en su despacho", recordó Maggi, que entre tantas características rescató su compromiso con las víctimas. "Hay testigos, como Luis Lapisonde, que estuvo secuestrado en el Batallón de Arsenales de Fray Luis Beltrán, y declaró por primera vez frente a Mabel, más de 30 años después de lo sucedido, porque era una fiscal que convocaba a las víctimas y les daba seguridad", recordó Maggi. Y puntualizó: "Se metió con la Federal, tuvo causas de evasión de la Afip y también se metió con el poder económico, se metió con la división de Drogas, fue la primera en denunciar a quienes terminaron siendo echados de la policía por estar vinculados con el narcotráfico. Su trabajo dejaba al desnudo las complicidades".

Para Laura Tasada, hermana de Adriana, desaparecida, la pérdida es inconmensurable. "Desde 2009, cuando ella me llamó a su fiscalía que siempre fue de puertas abiertas, casi no nos hemos separado durante estos años. Gracias a que Mabel, que no retaceó ninguna información, y a su capacidad, y a su generosidad. Gracias a ella yo logré armar la historia de im hermana, logramos armar la historia de muchos", rememoró Laura. "Hubo una mujer en particular a quien pudimos juntar con los amigos de su hermano desaparecido. Ella decía que había tenido la sensación de que su hermano no había existido nunca. Y en ese encuentro que propició Mabel pudo saber que no estaba desaparecido para mucha gente que lo había querido. Esas son las cosas que Mabel provocaba: encuentros. Gracias a Mabel nos hemos juntados muchos hermanos, que sentimos que nuestros hermanos nos hermanaron", continuó Tasada.

Y recordó que "de su alegato en la causa Guerrieri no fue discutida ni una sola frase, fue impecable. Fue uno de los pocos juicios en los que a los cinco imputados les dieron cadena perpetua. Cada audiencia era una clase de derecho penal y además, era accesible para quienes no éramos abogados. Nos quedaba claro cuál era la imputación, nos quedaba claro cuál era el reclamo, y quedaba reivindicada la persona que había generado el juicio".

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La exhumación de tumbas de La Piedad impulsada por Colalongo permitió decenas de identificaciones.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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