CIUDAD › SIETE POLICíAS IMPUTADOS POR EL HOMICIDIO DE MAFUD. OTROS OCHO POR ENCUBRIMIENTO

El acta policial no podía ser más trucha

El fiscal Moreno imputó a siete oficiales por homicidio y a otros ocho por encubrimiento, falsedad ideológica, robo e incumplimiento de deberes. Los detenidos insistieron con su versión de una persecución de 45 minutos del auto que manejaba Mafud.

 Por Lorena Panzerini

Siete policías fueron imputados ayer por el homicidio de Iván Mafud, perpetrado en septiembre de 2014; mientras que otros ocho quedaron implicados en los delitos de encubrimiento, falsedad ideológica, robo e incumplimiento de deberes, agravados por su función pública. A quienes eran jefe y subjefe del Comando Radioeléctrico se les achacó también el delito de abuso de autoridad. El fiscal Miguel Moreno dijo en la audiencia que los efectivos acusados del crimen están sindicados porque en el lugar del crimen se hallaron vainas de sus armas reglamentarias. Los policías insistieron con su versión de una persecución de 45 minutos contra tres ocupantes de un Fiat Marea y un enfrentamiento a los tiros, conocido en la jerga policial como clave 5, pero la investigación arrojó que se fraguó el acta y que en realidad, la víctima, de 26 años y cuatro hijos, estaba sola y no tenía armas. "Se van a tener que pudrir en la cárcel", dijo Enrique Mafud, el padre de Iván. Hoy, la jueza Mónica Lampeti --que avaló las imputaciones-- decidirá si siguen presos.

Gabriel Sguazzini, Oscar Jaoregui, Gerardo Amarilla, Alfredo Correa, Matías Maidana, Alejandro Gómez y Walter Machuca fueron imputados por haber disparado "no menos de 19 veces" contra el vehículo en el que circulaba Mafud la madrugada del 8 de septiembre de 2014, mientras era perseguido por un móvil de la patrulla de Seguridad Vial y otros tres del Comando Radioeléctrico, que se fueron sumando en el trayecto hacia Roldán, porque supuestamente el auto no tenía la patente trasera. La velocidad y los tiros provocaron que el Marea despistara en la zona de la A012, hacia un zanjón, frente a la fábrica Danes. Cuando el auto quedó encajado, los policías Sguazzini y Gómez "siguieron tirando".

La cantidad de disparos provocó la muerte del conductor, que iba solo.

Al mismo tiempo, les atribuyó "no haber dado información urgente sobre lo sucedido a las autoridades competentes y haberse apoderado de una silla de bebé en el asiento trasero del auto y 3.000 pesos de la guantera". También, de haber falseado el acta en varios puntos: "Que desde el Fiat se efectuaron disparos; que del lado derecho se bajaron dos sujetos que les dispararon para luego fugarse; que el conductor les disparó y que se realizó rastrillaje en procura de los prófugos", enumeró Moreno, quien los acusó de "homicidio doblemente calificado por la premeditación de dos o más personas y por integrar la fuerza; robo calamitoso agravado, falsedad de instrumento público e incumplimiento de funciones".

Además, Fabián Díaz, que era jefe del Comando Radioeléctrico en aquel momento, y Norberto Dilda, subjefe, fueron acusados de "ayudar a los autores a eludir la autoridad; haber omitido dar cuenta inmediata al fiscal y al gabinete criminalístico" sobre lo sucedido. El fiscal Moreno les achacó que "siendo jefe y subjefe del Comando no brindaron información suficiente a las autoridades". También los imputó por haberse apoderado de las pertenencias de la víctima y por haber insertado falsedades en el acta. La calificación penal que les hizo es "robo calamitoso agravado por ser parte de la fuerza, falsedad ideológica, incumplimiento, abuso de autoridad y encubrimiento agravado".

Similar imputación recayó sobre Víctor Vélez, Diego Franco, Fabián Malisani (todos de Seguridad Vial), Eva Monzón, Ayelen Bustamante y Jhonatan Sánchez, excepto por el delito de abuso de autoridad.

Durante la audiencia, que se extendió por cinco horas, algunos de los imputados quisieron declarar. Jaoregui, quien se desempeñaba hasta anteayer en la Unidad Seguridad Rural, negó el hecho y dijo que él estaba en una patrulla de Seguridad Vial, cuando fueron comisionados por el 911, por un auto que se dio a la fuga y no tenía la patente trasera. El policía dijo que en tres oportunidades se efectuaron detonaciones desde el Fiat Marea, pero nunca dijo que él había respondido a los tiros, sino hasta que el fiscal Adrián Spelta se lo preguntó.

El relato de Amarilla, Díaz, Dilda, Monzón y Sánchez giró en torno a sostener su primera versión del enfrentamiento, el arma que supuestamente tenía la víctima y las dos personas que mencionaron como quienes salieron del auto, una vez que éste cayó a la zanja. "Escuché que a una unidad se le fugaba el vehículo por zona sur, nosotros estábamos en el oeste. En un tramo se efectuaron detonaciones que se iban cantando en la radio como clave 5, que sería enfrentamiento", relató Sánchez, que llegó en otro móvil al lugar.

Más tarde, la defensa se quejó de la "desigualdad de armas" y "desventaja" sobe el Ministerio Público de la Acusación, ante la "falta de conocimiento" sobre la prueba desarrollada por el fiscal Moreno, en la audiencia. Por ello, solicitaron una prórroga para tratar hoy la medida cautelar; es decir, el debate sobre si los acusados quedarán prisión preventiva.

Los padres y la esposa de Iván presenciaron la audiencia. "Es una vergüenza que la fuerza tenga a este tipo de gente, que plantó dos armas que no servían para justificar por qué acribillaron a mi hijo. Son asesinos", se quejó Enrique. En este mismo caso la familia de la víctima, meses después del hecho, encontró droga plantada en el vehículo en Jefatura. "Queremos que les caiga todo el peso de la ley encima; porque nunca creímos lo que dijeron estos policías", dijo Diana, la madre de Iván.

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"Se van a pudrir en la cárcel", dijeron Enrique y Diana, padres de la víctima.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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