CIUDAD › TRES FACULTADES DE LA UNR SE UNEN EN UN PROYECTO DE EXTENSION EN CABIN 9

Donde se comparten los conocimientos

En el Club Defensores del barrio de Pérez, docentes, estudiantes y Graduados de Ingeniería, Bioquímica y Humanidades desarrollan una experiencia de educación
popular. Hacen talleres de oficios, construcción, arte, ciencia y ciclos de cine.

 Por Victoria Arrabal*

Docentes, estudiantes y graduados de las Facultades de Ingeniería, Bioquímica y Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario, desarrollan un proyecto de extensión en el Club Defensores de Cabín 9 con el objetivo de integrar los conocimientos populares y los académicos en pos de la inclusión social y la recreación en un ambiente saludable.

"El club y el centro comunitario articulando con la Universidad: encuentros y aprendizajes para la construcción de una alternativa inclusiva" es el nombre de la propuesta que dirige la Licenciada en Biotecnología Juliana Huergo, en ese barrio de Pérez. Allí, el 73 por ciento de la población tiene menos de 40 años y es muy bajo el porcentaje de jóvenes que acceden a la educación terciaria y universitaria. Sólo el 30 por ciento terminó la primaria y el 14 por ciento la secundaria. Es característico que los hombres estén empleados en tareas vinculadas a la construcción: muchos se encuentran en situación de precariedad laboral. En cuanto a las mujeres, la mayoría no tiene trabajos formales, son empleadas domésticas y el embarazo es muy frecuente entre adolescentes, lo que empeora las posibilidades educativas y laborales de las jóvenes parejas.

El proyecto comenzó hace dos años con la conformación de un grupo interdisciplinario entre las tres Facultades participantes más estudiantes y profesionales de Arquitectura, quienes se acercaron al barrio y se integraron a la comunidad tanto en el club como en la biblioteca. Asimismo, recibieron el apoyo de una red de instituciones que desde hace quince años trabaja en el lugar, como el Programa Andrés, la Cooperativa de Psicólogos Prisma y la Asamblea por los derechos de la niñez y la juventud.

En principio, vecinos con experiencia en construcción, docentes, estudiantes y jóvenes del barrio trabajaron la enseñanza del oficio en un taller práctico y teórico que permitió intercambios, fortalecimiento de lazos y generación de propuestas. De forma grupal y colaborativa se realizaron algunas obras edilicias como la construcción de una cocina y un baño que permitió impulsar un emprendimiento cooperativo de panificación.

Los ensayos sobre materiales naturales se hicieron en el Instituto de Mecánica Aplicada y Estructuras de la Facultad de Ciencias Exactas, lo que contribuyó al afianzamiento del grupo y la consolidación de saberes. "Esto es educación popular, un intercambio entre los que tienen el conocimiento académico y los que poseen la experiencia. De ese encuentro, surgen nuevos saberes para ambos", explicó uno de los coordinadores, el doctor en Química, Santiago Bortolato.

Dado que la incorporación de estudiantes y egresados al proyecto fue constante, se pudieron organizar otros talleres como bellas artes, música, ciencias y ciclos de cine a través de los cuales se abordaron problemáticas como la violencia, la exclusión y los derechos vulnerados, de forma interdisciplinaria. Asimismo, se desarrollaron actividades culturales y gastronómicas a beneficio del club, así como eventos sociales y deportivos en el barrio.

"El impacto global de este proyecto es una superación de las barreras físicas, culturales y etarias entre los participantes, sus familiares y círculo social, que promovieron la formación de lazos afectivos, la educación interdisciplinar y la inclusión", afirmó Juliana Huergo.

Esta línea de acción continuará durante el presente año y el próximo. Desde la Facultad de Ciencias Exactas se desarrollará un taller específico de electricidad inclusivo, con miras a complementar las obras realizadas y contribuir al mejoramiento edilicio del club, biblioteca, centro cultural y la sala de computación.

La Facultad de Bioquímica coordinará acciones con instituciones especialistas en la problemática de las adicciones, para trabajar la prevención del uso de sustancias. Y la Facultad de Humanidades y Artes propuso finalizar las instalaciones destinadas a la producción cerámica, panificación, serigrafía y carpintería, así como acondicionar espacios físicos para talleres de bellas artes, música y apoyo escolar en el centro comunitario y en el club.

El Programa "Integrando" forma parte de la política extensionista que desarrolla la UNR. El mismo cuenta con la participación de docentes, no docentes, graduados y estudiantes. "Los trabajos están planteados atendiendo a la interdisciplinariedad de las propuestas poniendo especial énfasis en los sectores menos favorecidos y vulnerables con un fuerte trabajo en terreno, la inserción y la asociatividad con organizaciones sociales de la comunidad, innovando en el proceso de enseñanza-aprendizaje, mediante la participación de estudiantes guiados por docentes", explicó el secretario de Extensión, Juan Manuel Medina.

*Dirección de Comunicación de la Ciencia de la UNR.

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Un equipo interdisciplinario desarrolla la experiencia de inclusión en el Club Defensores.
 
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