CULTURA / ESPECTáCULOS › ENFERMEDADES, SUICIDIOS Y EL ASESINATO FINAL

La trágica odisea del niño Sieva

 Por F.G.C.

Hijo de Zinaida, la mayor de las hijas de Liev Davidovich Bronstein y Alexandra Sokolovskaya (primera mujer de Trotsky, una joven que lo conoce a los 15 años, durante su militancia en el Círculo de Obreros de Rusia y con la que se casa durante su confinamiento en el campo de concentración de Verkholenski. Muchos historiadores la responsabilizan del enrolamiento de Trotsky en las filas del marxismo), la trágica odisea de Sieva comenzará muy pronto. Quizá demasiado para él.

Luego de que su hermana Nina muriera de tuberculosis en Rusia, en la peor de las miserias, acosada por los enemigos de su padre, en 1938, después de haber sufrido persecución y cárcel; Zinaida, Zina, una joven brillante que sigue la vocación libertaria y justiciera de sus padres, es obligada por el régimen a abandonar su país. Su marido, Platón Volkov y su hija mayor, Olga, no conseguirán el permiso. Deportada, Zina llegará el 11 de enero de 1933, junto al pequeño Sieva, de apenas cinco años, a la isla turca de Prinkipo, donde vive su padre. Pero no pasará mucho tiempo hasta que, acosada por las imágenes de aquél horror que imagina se cierne sobre lo que queda de su familia, Zina se suicida. Sieva será internado a una institución para huérfanos.

Pero su tío León Sedov, medio hermano de su madre y principal impulsor de la IV Internacional hará los trámites para que el niño viva con él y su mujer, la francesa Jeanne Martin des Pallieres.

Luego, acompañado por Alfred Rosmer (uno de los fundadores de la III Internacional) y su esposa Marguerite, en 1939 Sieva llega a Coyoacán, a la Casa Azul, propiedad de Frida Khalo y Diego Rivera, fervorosos militantes trotskistas. Entre recuerdos y costumbres, rodeados de plantas y animales de granja, Sieva comenzará a creer nuevamente en la vida.

Pero la ilusión no durará mucho. En mayo de 1940, un grupo comandado por David Alfaro Siqueiros, miembro activo del PC mexicano y fanático stalinista, irrumpe en su casa e intenta asesinarlo. Meses después, Ramón Mercader, hijo de Caridad Mercader, una apasionada activista pro Stalin --y amante del temible "General Kotov"--, bajo el alias de Jackson, conseguirá enamorar a Sylvia Ageloff, hermana de una de las asistentes más cercanas de Trotsky, y luego de un paciente trabajo de inteligencia conseguirá ganarse la confianza del anciano. El 20 de agosto de 1940, Jackson intenta convencer al líder de concretar un gran reportaje en el que podrá explayarse sobre los motivos de su lucha. A solas en el estudio del viejo Trotsky, armado con un piolet, por la espalda, Jackson le asestará un golpe certero en la frente que finalmente acabará con la vida del líder.

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Trotsky con su esposa y su pequeño nieto Sieva Volkov. Su hermana murió de tuberculosis y su madre se suicidó.
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