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Viernes, 10 de abril de 2009

La Ultima Cena podría ser la primera

Hay una esencia de pascual, que no es chocolate sino el espíritu humilde y el amor incondicional de quien entrega su vida por una causa noble, pudiendo llamar “causa noble” a la construcción de la institución más verticalista, influyente y con mejor prensa de los últimos veinte siglos, capaz de meterse en la vida privada de las personas, de legislar sobre sus actos más íntimos y de bañar de culpas no sólo a sus adherentes sino a cualquiera que haya apenas rozado su credo. Esa esencia pascual es la que, habiéndola primero bebido de fuentes probas de la institución eclesial, un grupo de autoconvocadxs —mediante la red social Facebook y por iniciativa del portal Sentido G— ha querido emular y aggiornar mediante la recreación de la Ultima Cena. Bien magra, por cierto: quienes aquí se reunieron apenas si van a compartir un pan de panadería, aunque es posible pensar que ahí no se acabará la bacanal. Si de entregarse se trata, tal como los apóstoles, al credo recién fundado, la disposición está a la vista: cocineros, empleados, estudiantes y hombres de fe prestaron su cuerpo para encarnar a los apóstoles y sus piernas a los colores del arco iris que tanto le han dado al pop y al colectivo Glttbi como herramientas de juego y señal de pertenencia. El corazón es grande, dicen y representan, y por eso no hay lugar a la polémica sobre el lugar de María Magdalena, esa apóstol proscripta por la cofradía de los hombres con sotana, pero que tenía un terreno a su nombre en el corazón de Jesús. Puro músculo, pura fuerza es la mujer que se incluye en el banquete, como si supiera que su sitio en la historia sólo podrá ser defendido a los codazos. Todos y ella adoran a la figura principal, la que está a punto de sufrir el calvario, la negación y la muerte. Pero Gabriela Binder, que de ella se trata, no parece dispuesta a dejarse torturar siguiendo el ritual sadomasoquista que año a año nos depara el éxtasis católico. Esta chica da pelea, aun ocupando el lugar de Jesucristo. Porque ella podrá entregarse a una causa justa —dirige el grupo Translaburo, que se dedica a buscar y encontrar trabajo para mujeres trans en Lanús—, pero no va a poner el lomo para el latigazo, porque de eso ya ha tenido suficiente la comunidad trans y travesti. Gozosa, la figura principal ofrece la comida. ¿Una versión nueva y sobredimensionada del huevo pagano que adorna cada Pascua? En cualquier caso, en esta versión de la Semana Santa habrá bocados para todxs. Porque habrán querido captar la esencia pascual, pero sobre todo están dispuestos a incluirse ahí mismo de donde fueron expulsados, en el rito pío de cada año, pero con un toque de fiesta, el mismo que necesita cualquier revolución.

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