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Brown se queda sólo pero insiste en que no renunciará

El primer ministro británico, Gordon Brown, busca sobrevivir al mayor desafío a su permanencia en el cargo desde su asunción, luego de que la cuarta renuncia de un miembro de su gabinete en 24 horas sacudiera al país en vísperas de elecciones municipales y europeas.

Las dimisiones, que obedecen a un escándalo por gastos excesivos de parlamentarios, coinciden con pronósticos de que el Partido Laborista de Brown será aplastado por la oposición en los comicios de mañana para elegir a los 72 representantes del país en el Parlamento Europeo y para renovar 34 concejos municipales.

La decisión de los ministros de abandonar a Brown antes de las elecciones y antes de una reforma de gabinete que el premier tiene previsto anunciar en los próximos días es vista por muchos como un intento de sectores del laborismo de forzar la renuncia del jefe de gobierno, quien sin embargo volvió a descartar hoy su dimisión.

No pocos legisladores oficialistas creen que el partido sólo podrá recomponerse de la crisis bajo un nuevo líder.

En medio de las especulaciones sobre un final abrupto de su mandato, Brown debió enfrentar hoy una acalorada sesión de preguntas y respuestas en la Cámara de los Comunes en la que el líder de la oposición conservadora, David Cameron, urgió al premier a anticipar las elecciones previstas para el año próximo.

"Lo que vemos es un gabinete disfuncional, un gobierno disfuncional conducido por un primer ministro que no tiene poder de conducción", dijo Cameron.

"El gobierno colapsa frente a nuestros ojos. ¿Por qué el primer ministro no acepta que su habilidad para comandar a su gabinete simplemente ha desaparecido? ¿Por qué no realiza el único acto de autoridad que le queda: ir al palacio (de Buckingham), pedir la disolución (del gobierno) y convocar elecciones?

Brown intentó contraatacar al decir que lo único que saben hacer los conservadores, el principal partido de la oposición, es "hablar, hablar, hablar" y que no tienen ninguna política para reformar el sistema que permitió el escándalo de gastos y para sacar al país de la recesión que enfrenta por la crisis global.

La sesión en el Parlamento llegó una hora y medio después de que la ministra de Comunidades, Hazel Blears, anunciara públicamente su renuncia con efecto inmediato, antes de la esperada reforma del gabinete, tras verse involucrada en el escándalo de gastos.

Al comunicar su decisión, Blears sugirió que el gobierno de Brown perdió contacto con los votantes británicos.

"Quiero ayudar al Partido Laborista a reconectarse con el pueblo británico, a recordarle que nuestros valores son sus valores y que sus esperanzas y sueños son los nuestros también", dijo Blears, citada por la cadena BBC.

En medio de las hipótesis de un golpe interno, el ministro de Salud, Alan Johnson, se vio hoy forzado a afirmar que no tiene planes de reemplazar al primer ministro.

La desmentida de Johnson llegó luego de que diario The Guardian informara que algunos diputados laboristas comenzaron a juntar firmas entre sus pares para enviar una carta a Brown con un pedido de que renuncie y sea reemplazado por Johnson.

"Alan no está jugando ningún papel en ninguna campaña para dañar a Gordon Brown", dijo su secretaria Anne Mofat.

Johnson cree que Brown "es el único hombre que puede conducir al país a través de la crisis económica actual y la agitación política el momento", agregó.

La decisión de Blears llegó un día después de que tres ministros más, entre ellos la titular de Interior, Jacqui Smith, anunciaran que dejarán el cargo en la próxima remodelación de gabinete.

Los diarios británicos especularon hoy con que los días de Brown en el poder podrían estar contados.

"Las ratas abandonan el barco que se hunde", dijo el principal título de tapa del períodico The Daily Mail. "Colapso para Brown", tituló el Daily Express, mientras que The Independent habló de "Desastre en Downing Street", la residencia oficial del premier.

La ministra Blears había recibido críticas luego de haber admitido que no había pagado impuestos por la venta de una segunda vivienda que mantenía con fondos públicos. Blears devolvió luego 21.500 dólares (13.000 libras).

Brown tiene previsto anunciar mañana o la semana próxima su reforma de gabinete. El premier había calificado de "totalmente inaceptable" la conducta de Blears, y se esperaba que la echara.

En la sesión parlamentaria, el líder de los Liberales Demócratas, el tercer partido en importancia, también pidió la renuncia de Brown.

"Su gobierno está paralizado por la indecisión, mutilado por las peleas internas y exhausto luego de 12 largos años" en el poder, dijo el jefe de la bancada liberal demócrata, Nick Clegg.

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