21:17 › LA PLATA

Empezó el juicio a los carceleros torturadores

La justicia federal de La Plata comenzó a juzgar a catorce agentes penitenciarios que actuaron en la unidad 9 de La Plata durante la última dictadura militar. Entre ellos está Abel Dupuy, jefe del penal, quien, según surge de la lectura de elevación a juicio de la causa, impuso allí un "régimen de terror y exterminio". Están acusados por dos tormentos seguidos de muerte y más de 60 casos de torturas.

El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, integrado por Carlos Rozanski, Roberto Falcone, Mario Portella y Norberto Ferrando, inició esta mañana las audiencias con la lectura de la elevación a juicio, que describe los hechos que se juzgarán y las pruebas acumuladas contra los imputados.

Presenciaron la audiencia, el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Julio Alak, el intendente de La Plata, Pablo Bruera, el titular de la Unión de Empeladeos de Justicia de la Nación, Julio Piumato, y la secretaria de Derechos Humanos de Buenos Aires, Sara Derotier de Cobacho.

Además de Dupuy, comenzaron a ser juzgados Isabelino Vega, Víctor Ríos, Elvio Cosso, Catalino Morel, Ramón Manchado Fernández, Jorge Luis Peratta, Segundo Andrés Basualdo, Valentín Romero, Héctor Acuña, Raúl Aníbal Rebaynera.

También se juzgará a Carlos Domingo Jurio, Enrique Leandro Corsi y Luis Domingo Favole, tres médicos que en ese momento se desempeñaban en la Unidad 9.

Los imputados estuvieron presentes en la audiencia y la lectura de sus nombres generó silbatina y gritos de "asesinos" por parte de los familiares de las víctimas e integrantes de organismos de derechos humanos presentes en la sala, ubicada en la sede de AMIA, en la calle 4 entre 51 y 53 de La Plata.

Luego de que el presidente del Tribunal, Carlos Rozanski, acallara los gritos comenzó la lectura de la elevación a juicio con el relato pormenorizado de los hechos que se imputan y que comenzaron tras la asunción de Dupuy como jefe de ese penal.

De la lectura de la elevación a juicio realizada hoy surge que la unidad penal número 9 fue una de las cárceles que recibió más presos políticos durante la última dictadura.

El 13 de diciembre de 1976 Dupuy asumió la conducción de ese penal y con él se impuso, según consta en la elevación, un "régimen de terror y exterminio".

Esa madrugada, los detenidos de todo el penal fueron obligados a salir de sus celdas, "con las cabezas gachas" y las "manos atrás" y ubicarse entre dos filas de guardias armados.

Los presos fueron obligados a desnudarse y a continuación se les aplicó una feroz golpiza con palos, puntapiés, trompadas y golpes de armas largas en todo el cuerpo.

Los detenidos debieron correr entre esa fila de guardias mientras eran golpeados y los oficiales del penal miraban esa "golpiza infernal".

Mientras esto sucedía, personal penitenciario ingresó a las celdas y las saqueó, robando libros, revistas y cartas de los presos, y otros objetos personales, todo según consta en la elevación a juicio.

"No se salvó nadie de la requisa", que los guardias decían que se hacía con el fin de "sacar libros subversivos", precisan los testimonios que constan en la elevación a juicio, quienes coinciden además que "ese día cambió todo".

Dupuy eliminó los beneficios de los que gozaban los detenidos, como visitas de contacto y acceso a literatura, y reestructuró los pabellones.

A partir de la asunción de Dupuy, los presos fueron ubicados en pabellones según pertenecieran a: organizaciones armadas; detenidos destinados a quebrarse o dispuestos a colaboración de delación interna; presos comunes y trabajadores; organizaciones de izquierda y peronismo independiente; personas de alta responsabilidad en organizaciones armadas e inauguró también un "pabellón de la muerte".

Posteriormente, se leyeron los hechos en los que resultaron muertos Horacio Rapaport, Juan Carlos Deghi, Angel Georgiavis, Rufino Pirles y Dardo Cabo y los tormentos seguidos de muerte de Alberto Pinto y Marcos Ibañez.

En el caso de Cabo y Pirles, su asesinato ocurrió el 5 ó 6 de enero de 1977, cuando eran trasladados al penal de Sierra Chica y, según la versión oficial de la dictadura hubo un enfrentamiento entre los detenidos y la custodia.

Rapaport y Gerogiadis fueron asesinados en el Regimiento 7, a donde fueron trasladados para ser "interrogados", indicando la versión oficial que los detenidos se habían "autolesionado".

Juan Carlos Deghi fue asesinado el 20 de marzo de 1978, cuando fue puesto en libertad y salió del penal número 9 junto a su esposa Elisa Falchi.

A una cuadra del penal, la pareja fue secuestrada, y mientras la mujer fue liberada en cercanías de la ruta 2, el cuerpo de Deghi apareció sin vida en el kilómetro 20 de la ruta 36.

Los penitenciarios serán juzgados además por los tormentos seguidos de muerte infligidos a Alberto Pinto y Marcos Ibáñez. En el caso de Pinto, el 15 de noviembre de 1978 fue víctima de una golpiza y luego alojado en una celda de castigo hasta que en noviembre de 1978 fue derivado al Instituto del Tórax, donde falleció el 5 de marzo de 1979 como consecuencia de los tormentos sufridos.

Según la investigación fiscal, los tormentos físicos y psíquicos sufridos por Pinto se agravaron "por su condición de judío y por padecer de epilepsia desde joven, enfermedad que no fue tratada mientras se encontraba detenido".

Marcos Ibáñez fue torturado en una celda del pabellón de aislamiento del 24 de julio de 1977 y falleció el 10 de septiembre de 1977 en el hospital intramuros del penal de Olmos, informándose oficialmente que el detenido había intentado suicidarse.

Los penitenciarios están acusados además de torturar y privar de la libertad ilegalmente a más de 80 ex detenidos políticos entre los que se encuentran el intendente de Quilmes, Francisco "Barba" Gutiérrez, Carlos Slepoy, Juan Miguel Scatolini, Eduardo Jozami, Eduardo Anguita y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

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