Unas gotas de alivio en Chaco

La lluvia que esta madrugada se desató sobre esta capital y sus alrededores morigeró los efectos de la falta de agua potable en los barrios periféricos, pero la situación continúa dramática en el interior chaqueño, donde los pobladores ruegan por un aguacero que llene los reservorios de la distribuidora Sameep.

El pronóstico en ese sentido es alentador, dado que se mantiene el alerta meteorológico y habla de lluvias intensas, pero también de la probabilidad de granizo, lo que iría en detrimento de la producción de girasol y algodón, disminuida por una sequía bastante pronunciada y a punto de entrar en etapa de recolección.

Fuentes oficiales confirmaron que los inconvenientes en el servicio de agua corriente persistirán en tanto las altas temperaturas, que ayer rozaron los 50 grados de sensación térmica en el centro de esta capital, repercutan en un aumento de la demanda que desbordó al sistema de la empresa estatal.

A los problemas ya conocidos de la falta de presión en los barrios más alejados del Gran Resistencia se sumó en las últimas horas la turbiedad del vital líquido, consecuencia de un proceso de potabilización acotado por la emergencia.

"Anoche empezó a salir agua más temprano, pero cuando pusimos los baldes para juntarla vimos que era marrón", relataron vecinos de Puerto Barranqueras, ciudad del área metropolitana llamada Gran Resistencia donde se encuentra la planta potabilizadora de Sameep.

Al drama de la escasez se sumó así el costo económico extra para los grupos familiares que salieron a comprar agua mineral al considerar que la suministrada por la distribuidora estatal no es confiable, un "lujo" que no se pueden dar en las barriadas más pobres del oeste resistenciano.

Allí, como en la localidad de Fontana (también parte del Gran Resistencia) los habitantes más humildes tienen a las canillas populares como única alternativa para abastecerse, lo que requiere una paciencia extrema debido a que llenar un balde de 10 litros lleva largos minutos.

La lluvia que comenzó a la madrugada disminuyó la temperatura a 30 grados, lo que descomprimió a la exigida Sameep debido a la automática disminución de la demanda.

Aunque los registros pluviométricos en esta capital no superaron los 30 milímetros, los vecinos más desesperados salieron a sus patios o a la vereda para colocar cuentones bajo las canaletas de los techos de zinc, para acumular agua de lluvia a la vieja usanza.

En las localidades del interior abastecidas por el obsoleto acueducto Barranqueras-Sáenz Peña-Villa Angela los problemas continuarán debido a las fugas crónicas que presenta una cañería con 27 años de antigüedad jaqueada por la falta de mantenimiento.

La red recorre 260 kilómetros y precisa del bombeo permanente mediante equipos eléctricos que, para colmo, quedan fuera de servicio en cada corte del suministro energético que también a diario se producen como consecuencia de la sobrecarga del sistema explotado por la distribuidora provincial Sameep.

A lo largo de las rutas nacionales 16 y 95, más de 20 localidades dependen del acueducto o de represas que hace tiempo dejaron de funcionar debido a la falta de lluvias, un panorama que continuará al menos hasta marzo, cuando "nuestros reservorios vuelvan a recargarse", admitió el interventor de Sameep, Enrique Tuckey.

Fuente: DyN

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