UNIVERSIDAD › EL DECANO QUE FUE DESTITUIDO Y AHORA FUE ELECTO COMO VICEDECANO

Un regreso en Ingeniería

En 2005 Bruno Cernuschi Frías se había convertido en el primer decano destituido en la historia de la UBA. Tras la fractura del bloque de mayoría de profesores, fue designado para acompañar a Horacio Salgado al frente de la facultad.

La Facultad de Ingeniería cerró el proceso de elección de decanos en la UBA para el período 2014-2018. Ante la protesta de agrupaciones estudiantiles, la sesión extraordinaria del consejo directivo se terminó realizando en el rectorado de la universidad. Y el resultado arrojó una sorpresa: no tanto porque el bloque de mayoría de profesores de Ingeniería se rompió y como nuevo titular del decanato fue electo Horacio Salgado, sino porque como vicedecano fue designado Bruno Cernuschi Frías, quien estuvo al frente de la facultad entre 2002 y 2005, cuando se convirtió en el primer decano destituido en la centenaria historia de la UBA.

La fractura del bloque que venía gobernando la facultad, con Carlos Rosito como decano, derivó en la presentación de dos fórmulas en la sesión que se realizó el viernes pasado. Los sectores radicales de la mayoría de profesores cerraron un acuerdo con la mayoría de graduados de La Línea Recta (radicales, peronistas), con la minoría de egresados (agrimensores) y con la minoría de profesores (el sector de Cernuschi). Así alcanzaron los nueve votos para designar a las nuevas autoridades. El resto de los profesores de lo que fue el bloque mayoritario impulsaban la fórmula Rodolfo Dalmati como decano y Alejandro Martínez como vice.

Los nueve consejeros que ahora deberán sostener a las autoridades de la facultad difundieron una declaración argumentando que su acuerdo se funda en “la necesidad de conformar un gobierno representativo que supere definitivamente los diversos conflictos que han existido en el pasado y que abra las puertas hacia un recambio generacional en armonía, tratando de lograr el máximo consenso”. En un sentido similar se expresó el decano saliente, Rosito: dijo que prefería mantenerse al margen del proceso electoral, aunque afirmó que “la elección indirecta tiene esas cosas, son tendencias que estaban muy enfrentadas, pero ahora se unieron, es parte de la democracia”.

Rosito fue quien asumió tras la destitución de Cernuschi Frías, apartado definitivamente del cargo de decano de la Facultad de Ingeniería en julio de 2005. Luego de varias idas y vueltas, el Consejo Superior de la universidad confirmó en aquel momento la separación aprobada en abril por el consejo directivo de la facultad, donde estaban representados casi los mismos sectores de profesores y graduados que hoy. El conflicto que derivó en la remoción había empezado a poco de asumir Cernuschi y estalló a mediados de 2003, cuando el entonces decano modificó la norma que regulaba los trabajos realizados a través de la facultad para terceros. Por un voto fracasó el primer intento de destitución, que se concretaría en marzo de 2004. Sin embargo, tres meses después –en junio de 2004– el Consejo Superior de la UBA restituyó al decano, que contaba con el apoyo de la izquierda estudiantil.

De la elección de las nuevas autoridades no participaron los alumnos. Los consejeros del Movimiento Linealmente Independiente (MLI), que son mayoría en el claustro, sólo entraron al recinto para dejar asentado su rechazo a la sesión y al hecho de realizarla en el rectorado.

Desde el centro de estudiantes, conducido por un frente de izquierda, Emiliano Debiassi (PO) manifestó que “Ingeniería es la última facultad de la UBA que llama a elección de decano y antes no se conocieron siquiera quiénes eran los candidatos. No hay un programa de trabajo público ni mucho menos debatido con estudiantes y docentes, sino que están basados en el reparto de cargos y en el compromiso de participar de la asamblea que elegirá rector de la UBA el 5 de diciembre”. En el mismo sentido, Gabriela Vargas, secretaria general la Asociación Gremial Docente de Ingeniería, afirmó que “la UBA está atrasada al menos 50 años, ya que la gran mayoría de los docentes, que son profesores interinos y docentes auxiliares, no pueden votar su gobierno en la universidad. Por eso exigimos el cambio de estatutos aprobados en 1960 y que cargan con todos los vicios de la universidad de la Revolución Libertadora”.

Informe: Laura Guarinoni.

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