UNIVERSIDAD › EL FRACASO DEL CONGRESO DE LA FUBA Y LA POSTURA DE LAS AGRUPACIONES

La votación que nunca llegó

Las nuevas autoridades de la federación estudiantil de la UBA no pudieron ser elegidas por falta de quórum. El frente del PO y La Mella buscará continuar como copresidencia. Los posicionamientos de Unidos y Organizados y del radicalismo.

El congreso de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) terminó en medio de acusaciones y sin el quórum necesario para elegir a las nuevas autoridades. Para pasar a la votación hacían falta 66 delegados estudiantiles sobre un total de 130, pero sólo se presentaron 59 representantes estudiantiles, la gran mayoría de las agrupaciones de izquierda e independientes que actualmente conducen la federación. El espacio que se autodenomina reformista –radicales, socialistas y aliados– no participó del congreso, argumentando que no estaban “dadas las mínimas condiciones de seguridad, legalidad y transparencia para su normal desarrollo”. Por su parte, Unidos y Organizados –La Cámpora, Nuevo Encuentro, Movimiento Evita y aliados– discutió hasta último momento qué hacer y finalmente sólo el Evita acreditó a su único delegado. Pese a que la elección no se consumó, la actual copresidencia compartida por el PO y La Mella asegura que la FUBA continuará funcionando con normalidad y bajo la misma conducción, hasta que se pueda realizar un nuevo congreso electoral.

La militancia estudiantil se congregó el sábado pasado en la plaza Houssay, en el cierre del congreso de la FUBA. Allí se escucharon propuestas y se votó un plan de acción cuyos lineamentos principales fueron la lucha por más presupuesto universitario y el enfrentamiento con el rectorado de la UBA. Mientras tanto, la disputa política se daba en otros escenarios, cerca de la plaza. Por un lado, en el local de la FUBA los delegados estudiantiles se acreditaban para la votación de las nuevas autoridades; por el otro, a tan sólo dos cuadras, en la Facultad de Odontología, el reformismo (la radical Nuevo Espacio, la socialista Nuevo Derecho) anunciaba que no iba a legitimar el congreso con sus delegados: “Hemos decidido no participar de esta farsa gracias a la cual y violando el estatuto de la FUBA, el PO y La Mella pretenden continuar eligiendo dos presidentes para repartirse la plata de los estudiantes”, dijo Bruno Razzari Brion, consejero superior estudiantil. También aseguró que el espacio reformista es “una alianza integrada por radicales, socialistas, peronistas e independientes que concentra el 60 por ciento de los votos de los estudiantes de la UBA”. El militante de Nuevo Espacio –la agrupación dirigida por el ex dirigente de Franja Morada Emiliano Yacobitti– terminó por asegurar que no participarán de ninguna elección de la FUBA “hasta que se aclare qué se hace con la plata y se respeten los estatutos”.

El copresidente de la FUBA por el PO, Julián Asiner, declaró que su representatividad surge de “la votación de los estudiantes en las elecciones del año pasado. El 45 por ciento de los delegados para el congreso de la FUBA está representado”. “El intento de vaciar la federación –agregó el dirigente estudiantil– caerá en saco roto, porque tenemos el mandato de la mayoría de los estudiantes para proseguir nuestra lucha en defensa de la educación pública, contra el ajuste del gobierno y el rectorado, por la salida del vicerrector (Darío Richarte) y junto a la clase obrera.” La conducción de la FUBA buscará mantenerse hasta que se den las condiciones para un nuevo congreso. El PO sostendrá a Asiner en el cargo, mientras que La Mella reemplazará a Marta Linares por Adrián Lutvak.

Desde Unidos y Organizados, Sabrina Flax (Nuevo Encuentro) comentó que “no hubo acuerdo entre las diferentes organizaciones que componen el espacio sobre cómo participar del congreso y, entonces, cada agrupación decidió su accionar”. Todo el espacio coincidió en que “están en contra de la forma de hacer política de Nuevo Espacio y el rectorado de la UBA, que no dan las discusiones necesarias para enmarcar a la universidad dentro del país” y no coinciden con “la política privatista que llevan a cabo”. En tal sentido, Carlos Compaired, militante estudiantil de La Cámpora, rechazó las acusaciones formuladas por el PO acerca de un supuesto acuerdo del kirchnerismo con el radicalismo para “boicotear” el congreso: explicó que no se presentaron porque, tras un año de integrar la FUBA, concluyeron que “la federación se encuentra limitada al programa político de los partidos que la conducen. Tienen una lógica cerrada y de espaldas a los estudiantes y a otros actores políticos de la universidad”. Por último. Nicolás Loguercio, del Movimiento Evita, contó que tomaron la decisión de acreditarse en el congreso por “la situación crítica del movimiento estudiantil con el avance del radicalismo y la derecha”.

Informe: Laura Guarinoni.

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