UNIVERSIDAD › ENTREVISTA AL DECANO DE CIENCIAS SOCIALES (UBA), GLENN POSTOLSKI

“Hay voluntad de repensar la facultad”

Postolski explica que para 2015 todos los estudiantes podrán cursar en la sede Constitución y describe el proyecto de la nueva biblioteca. Cambios pedagógicos y reformas curriculares.

Si bien la conclusión del edificio único de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), la sede Constitución, sigue siendo un tema central para las autoridades de la institución, el decano Glenn Postolski destaca entre los desafíos que afronta su gestión, iniciada este año, la incorporación de nuevas formas de producción y circulación del conocimiento, la reforma de los planes de estudios, el proyecto de una nueva biblioteca y la relación con la comunidad. “Hay una voluntad de repensar la facultad”, dijo en diálogo con Página/12.

Atravesando aún una tercera etapa de obras, que debía haberse terminado hace más de un año y medio, el edificio de la calle Santiago del Estero al 1000 inauguró el ala Humberto Primo a mitad de este año. Se establecieron metas, dijo Postolski, para llegar a este cuatrimestre con esa parte terminada. Se sumaron 23 aulas, que habilitaron la mudanza de la carrera de Relaciones de Trabajo y unos 4500 estudiantes pasaron a cursar en el edificio.

–¿Cómo siguen ahora las etapas que faltan? ¿Qué va a pasar con Sociología, que se sigue cursando en la sede Marcelo T. de Alvear?

–La carrera de Sociología se va a mudar el primer cuatrimestre del próximo año. Está garantizado porque la entrega de la tercera etapa incluye una cantidad de aulas más, alrededor de doce, que están en la franja de San José, incluye un espacio donde tenemos la pretensión de instalar un comedor estudiantil en la planta baja y eso nos permitiría la mudanza y que, después de 15 años de diáspora, de tener carreras en distintas sedes, todos los estudiantes de grado confluyan en un mismo edificio. Nos queda todavía una etapa de construcción de la biblioteca.

–¿De qué se trata ese proyecto?

–La facultad tiene la biblioteca de ciencias sociales más importante de la Argentina. Más de 50 mil ejemplares. El proyecto es muy moderno, da cuenta de una apuesta tecnológica, una sala con consulta informática. Para esa cuarta etapa estamos a la espera de la liberación de los fondos. Habrá una licitación de acá a fin de año que nos garantiza la construcción y esperamos que sea resuelto en un período que permita pensar que vamos a tener una facultad en condiciones de funcionamiento normal de acá a dos o tres años.

–¿Qué rol le corresponde a la facultad respecto del lugar donde va a quedar la sede única?

–Creemos que la instalación de la facultad en el barrio tiene que tener un impacto positivo para el entorno. Eso implica, primero, poder establecer una relación con las organizaciones sociales, las escuelas primarias y secundarias. Estamos dando esos primeros pasos, no es fácil generar esos vínculos. Dentro de nuestras limitaciones, tenemos que apostar a abrir la facultad hacia el barrio. Una expectativa máxima es armar alguna especie de consejo asesor de la zona en la Comuna 1, que nos permita pensar en qué temas les interesa que podamos tener una intervención mayor. Queremos que la presencia de la universidad se dé de manera cultural y que haya una identificación del barrio con la facultad.

Cambios y reformas

Postolski destacó una serie de iniciativas que se están llevando adelante y que dan cuenta de “una voluntad de repensar la facultad y las prácticas”. Durante las últimas semanas, relató, se realizaron grupos focales de las cinco carreras con equipos docentes para analizar las prácticas de la articulación entre teórico y práctico y el imaginario de los profesores sobre los alumnos.

Si bien para el decano se trata de “una facultad joven” –cumple 26 años– también es necesario tener en cuenta que el escenario educativo se ha transformado, producto de nuevas tecnologías y nuevos saberes. “Hoy hay otras formas donde circula el conocimiento, prácticas en términos de escritura, de reflexión, de aprendizaje que no son las históricas o las más usuales. Hay que saber incorporarlas”, afirmó.

Entre las iniciativas encaradas en este último tiempo, incluso desde antes de la asunción de Postolski, en marzo pasado, se incluye el proceso de reforma de los planes de estudio. El de la carrera de Trabajo Social ya fue aprobado, Ciencia Política recién comienza a dar los primeros pasos y el de Ciencias de la Comunicación entró “en la última etapa”, según sostuvo el decano.

El nuevo plan de Comunicación “pretende transformar en buena medida el recorrido de la carrera, que históricamente tuvo una dinámica de cursada muy extensa producto de ser extremadamente rígida”, explicó. Más de treinta materias obligatorias, seis de ellas anuales, constituyen actualmente el plan que atraviesa un alumno de Comunicación. El nuevo programa, en cambio, apunta hacia la “cuatrimestralización” y a incorporar una asignatura en el Ciclo Básico Común. “Hay contenidos del CBC que después se ven en la cursada, por lo que se intenta que haya una materia específica en ese ciclo”, explicó Postolski. Además, se busca una proporción diferente de la actual en el contenido teórico y el práctico. Se piensa en prácticas preprofesionales, que “no implican pasantías y no es precarización laboral”, aclara Postolski. La propuesta es que haya una zona inicial de la carrera y tres ciclos orientados, contra las cinco orientaciones actuales.

Hoy un estudiante de Comunicación tiene un promedio de cursada de entre siete y ocho años y después debe presentar una tesina. “La orientación que más estudiantes eligen es la de Publicidad y muchos llegan al mercado, con el título, seis o siete años después que quienes van a competir por esos espacios de trabajo.” Son dificultades, asegura, que también son parte de la responsabilidad de lo público. “Acá formamos gente con cierta lógica crítica, con riqueza cultural, pero también tenemos que tener la capacidad de hacerlo con los tiempos que les permitan a los profesionales insertarse en el mercado en las mejores condiciones”.

–¿Cómo se puede, en una facultad que enfatiza la formación teórica, integrar eso con una educación para un perfil profesional?

–Es algo cotidiano formar cientistas sociales que reflexionan sobre la sociedad y sobre su propio lugar en la sociedad. Es importante dar las herramientas para quienes tienen esas orientaciones más profesionalistas, para que puedan de-senvolverse en las mejores condiciones. La facultad tiene gran parte de su vida centrada en la investigación y en la producción de conocimiento, pero no hay un divorcio entre la práctica y la teoría. La facultad ha crecido enormemente en maestrías y doctorado. Hemos llegado a 500 doctores. La medición no parte sólo de lo numérico, sino de la calidad en la construcción de reflexiones sobre la sociedad. Todos estos años han dado cuenta de la necesidad de intervenir sobre problemáticas para pensar cuál fue nuestro pasado y cómo esas huellas están instaladas, de reflexionar cómo una sociedad en un proceso de transformación y ampliación de conquistas democráticas genera condiciones para que eso no se diluya entre los dedos de la mano. No es un rol menor el de Sociales pensar esas cuestiones.

–Para debatir la reforma del plan de estudios de Comunicación se realizó una audiencia pública. ¿Qué función cumplió?

–El consejo directivo convocó a una audiencia pública para abrir la participación a todos los sectores interesados. Se presentaron 104 oradores para plantear opiniones en torno del plan de Comunicación, que ha sido discutido con mucha profundidad en los últimos tres años. Ahora está en etapa de reconsideración de los puntos incorporados a partir de la audiencia. Estimamos que será aprobado en el transcurso de este año. Con suerte, si no se implementa en 2015, se estará implementando en 2016.

Informe: Aldana Vales.

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