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“A ESOS CABRONES LOS QUEREMOS PRESOS”
En medio de las sospechas y de fuertes cuestionamientos al Gobierno por parte de los familiares de los 44 submarinistas, Claudio Rodríguez, hermano del suboficial mayor y jefe de máquinas del ARA San Juan, dijo a Página/12 que después del hallazgo faltan “la verdad y la justicia” sobre jefes y funcionarios.

Hermano del suboficial mayor Hernán Rodríguez, jefe de máquinas del ARA San Juan, Claudio Rodríguez recordó ante PáginaI12 los objetivos de los familiares de los 44 submarinistas: “Búsqueda, verdad y justicia”. Y sacó una conclusión veloz: “La búsqueda terminó. Ahora faltan la verdad y la justicia. A esos cabrones los queremos presos”.

Docente en General Alvear, Mendoza, de donde también era el maquinista, Claudio Rodríguez fue usando su curiosidad profesional para averiguar cada detalle del submarino y de la tragedia. 

–Ahora ya sabemos que el cilindro está entero  –dijo–. ¿Entonces? ¿Los dejaron porque sabían que se había agotado el oxígeno? A nosotros nos hicieron parir.

–¿A quiénes?

–A los familiares. A todos. El ministro de Defensa hasta dijo que había estallado en pedazos. ¿Cómo es? ¿El submarino estalló y el cilindro está entero? Por eso digo que los quiero presos.

–¿A quiénes?

–A los que corresponda. A los de la Armada, al ministro o a quien corresponda. Que la Justicia investigue las responsabilidades y vea quiénes son culpables. No vamos a frenar. 

El ministro Oscar Aguad figura en los cuestionamientos más duros de los familiares desde hace mucho tiempo. El 15 de mayo provocó un gran revuelo con este tuit: “Hoy se cumplen seis meses de la desaparición del ARA San Juan. Seguiremos haciendo todos los esfuerzos por encontrarlos y traer a sus 44 tripulantes de vuelta. Es el compromiso que tenemos con la patria y con los familiares”. Los parientes de las víctimas reaccionaron. Luis Tagliapetra, padre del teniente de corbeta Alejandro Tagliapietra, denunció penalmente al ministro por incumplimiento de los deberes de funcionario público, abandono de persona, encubrimiento agravado y traición a la patria. 

–Aguad dijo que cuando hubo un incendio en el Puerto de Mar del Plata los bomberos estuvieron 24 horas, y con el submarino abierto  –dijo Claudio Rodríguez–. Hay que imaginarse. Si así es en tierra, lo que debe ser en el mar... El 14 de noviembre de 2017 informaron sobre un principio de incendio. Después dijeron que tenían una batería incendiada y recién mandaron un avión el 16. ¿Por qué no mandaron la ayuda el mismo día? ¿Por qué ningún avión? Abandonaron a todos. 

–¿Qué significa que los familiares van a seguir?

–Primero que lo saquen. Que llamen a quien sea. Ahora dicen que no se puede, pero antes también decían que ni siquiera se podía realizar la búsqueda. Y como hubo presión, la continuaron en lugar de suspenderla. Que llamen a quien sea para que ayude pero que los saquen de ahí. Yo los quiero culpables a los que sean culpables y presos a los que se lo merezcan. A ver si todavía la culpa termina siendo de los 44... A nosotros nos quitaron la vida. Que paguen, empezando por los jefes de la Armada que estaban a cargo. Están sumariados y suspendidos pero hasta siguen cobrando el sueldo. No me explico (en serio: no me explico) por qué no mandaron el auxilio a tiempo. Por qué ni probaron. Y después otros se prendieron en la mentira. ¡El Ministerio de Defensa se prendió! Hasta el Presidente dijo que la bandera sería depositada en el Mar Argentina, para homenajearlos.

–¿Cuál sería la conclusión?

–Me acuerdo bien de lo que dije en ese momento: “Familias, estos cabrones saben dónde están los nuestros”. Ahora no sé si el cilindro está roto o no. Habrá que verlo. La primera parte de la lucha era encontrar el submarino. Ahora la lucha sigue, y si la Justicia no actúa vamos a ir donde sea. Vamos a recurrir a todas las instancias internacionales. Porque los buscaron gracias a nuestra persistencia. Fue gracias a las marchas y a que permanentemente les reclamamos a los funcionarios que buscaran y que investigaran. 

Los problemas del Gobierno con los familiares, a quienes por algún motivo misterioso imaginaban dóciles, empezaron pocos días después de la desaparición del submarino, cuando altos oficiales reunieron a 100 parientes de los submarinistas.

El jefe de la Base Naval Mar del Plata, contralmirante Gabriel González, no pronunció la palabra “muerte” pero mencionó a los tripulantes como seres humanos ya idos. Hasta que en un momento dijo: “Por fin ahora los medios de comunicación van a poder a hablar de héroes de verdad y no de tipos como Maldonado”.

Se refería a Santiago Maldonado, desaparecido el 1° de agosto de 2017 en medio de un operativo ilegal de la Gendarmería contra la comunidad mapuche de Chubut y hallado muerto en el río el 17 de octubre.

Sin embargo los familiares no se contentaron con la diferencia que les entregaba el contralmirante.  

–¿Y eso qué tiene que ver?  –preguntó uno.

Otro directamente se enojó y lo encaró: 

–¿Usted quiere darnos a entender que los muchachos ya no están y no se anima a decirlo?

Después del encuentro con los familiares González pidió el retiro. 

Claudio Rodríguez, el hermano de Hernán, posteó en Facebook una foto del contralmirante y este texto: “Primero encontralos, capo. Después que te juzguen tu ‘ineptitud’. Encima te borrás y te querés ir cobrando. ¿Y los 44? ¿Y sus familiares? ¡Sos un traidor a la Patria!”

El diputado Guillermo Carmona, mendocino del bloque FpV-PJ dijo a este diario que “el submarino encontrado tiene una fuerza probatoria importante”. Opinó que fue encontrado “a pesar de las dilaciones, de las idas y vueltas, del ofrecimiento de recompensa que no funcionó y de contrataciones fallidas”. 

Carmona fue quien tuvo la idea de formar una comisión parlamentaria de ambas cámaras, que actúa desde hace casi un año bajo la presidencia del justicialista fueguino José Ojeda. Aunque la convivencia de los distintos parlamentarios fue cordial, según el relato de macristas y opositores, hubo encontronazos con la propia presidenta del Senado, Gabriela Michetti. En octubre último Ojeda llegó a reprocharle: “Hay decenas de notas con requerimientos presupuestarios pero la presidenta tiene la agenda muy ocupada, es decir que no puede atender a seis diputados y seis senadores que todas las semanas y días ponen la cara frente a los familiares de los 44 tripulantes que seguramente hoy descansan en el fondo del mar”. Ojeda contó que ninguna reunión dura menos de tres horas y muchas veces llegan a las 14 horas seguidas. 

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