En su primera encíclica, Magnifica Humanitas, el Papa León XIV dedicó un breve pasaje a la relación histórica de la Iglesia con la esclavitud. Reconoció que personas e instituciones eclesiásticas tuvieron esclavizados y que la condena llegó tardíamente. El texto deja abiertas preguntas sobre la responsabilidad concreta de las instituciones religiosas en el sistema esclavista que se consolidó a partir de la conquista de América. Un debate que se aviva al calor de la visita del Papa al país.