SIETE DÍAS EN LA CIUDAD
Entre los acuerdos y desconfianzas mutuas
Las transiciones en la provincia y en la municipalidad de Rosario, van perdiendo peso a medida que se acerca la fecha del traspaso. En etapa de definiciones, el peronismo otorga demasiados silencios que el socialismo intenta resignificar para su provecho.
El gobernador electo Omar PerottiEl gobernador electo Omar PerottiEl gobernador electo Omar PerottiEl gobernador electo Omar PerottiEl gobernador electo Omar Perotti
El gobernador electo Omar Perotti 
Imagen: Sebastián Joel Vargas.

Las advertencias de la intendenta Mónica Fein pidiendo a la futura administración provincial que no recorte fondos a Rosario, cayeron definitivamente mal en el peronismo. Quizás fue la frase "esto lo digo para que escuchen los que vienen", lo que definitivamente hizo el ruido. Lo que no se sabe es si estas referencias fueron para ayudar al intendente electo de Rosario Pablo Javkin, o si acaso estaban acordadas con él. Con todo, Javkin salió inmediatamente a recordar la buena relación que mantiene con el gobernador entrante Omar Perotti.

Es una posición realista la del futuro mandatario rosarino teniendo en cuenta que la ciudad necesitará no sólo mantener el flujo de recursos que llega desde la provincia, sino que deberá incrementarlos en un marco de dependencia cada vez mayor.

Dos proyectos de ley recientes subrayan las desconfianzas mutuas y le dan marco a las advertencias de Fein: El proyecto de financiamiento por ley al programa Nueva Oportunidad que da capacitación en empleo a unos 17 mil jóvenes en toda la provincia; y la otra iniciativa es la que regula el financiamiento para la salud publica de Rosario que involucra unos 3500 millones de pesos al año. Algo así como el 15% de todo el presupuesto de la ciudad. 

En sus 12 años de gestión provincial, el socialismo dejó librado a las necesidades de cada momento el flujo de dinero para la salud rosarina.

Sebastián Joel Vargas
El intendente electo Pablo Javkin

Es más, en los primeros años de Hermes Binner en la Casa Gris no fueron pocos los conflictos que se suscitaron al comienzo hasta que se encaminó la relación por más que hubiera un mismo signo político en las administraciones.

La cobertura empezó por la alta complejidad y terminó después haciéndose cargo de áreas vinculadas a la mediana complejidad en atención médica.

Para cualquier intendente de Rosario que asuma, la salud pública es unorgullo de gestión y una positiva exhibición de lo que las políticas públicas pueden transformar; pero también es un rubro que insume ingentes recursos y que hay que financiar.

Respecto del proyecto del Nueva Oportunidad, la autoría es del propio gobernador Miguel Lifschitz que esta semana hizo una presentación pública sobre el tema. Por más que lo "factura" políticamente el socialismo, es un programa que intentó en todo momento eludir los padrinazgos partidarios y su titular, Luciano Vigoni, defendió hasta donde pudo esa independencia. Recientemente, el funcionario hizo expresa mención de la buena relación del programa con intendentes y dirigentes del peronismo y hasta destacó que conoce el buen concepto que el propio Perotti tiene del proyecto que se ha desarrollado en toda la provincia. Pero, por las dudas, Lifschitz lo quiere protegido por una ley respaldada en la Legislatura.

En rigor, no hay ningún indicio en ninguna dirección de que una futura administración peronista pueda cortar los recursos de ninguna cosa que esté funcionando bien. Pero el socialismo está aprovechando el silencio cada vez más profundo de Perotti para abajo respecto de algunos indicios de la política que se aplicará aquí y allá. "Alberto (Fernández) aún no es candidato firme a presidente y ya sabemos qué va a hacer con la deuda externa, la producción y el empleo. Perotti es gobernador electo desde junio y sólo sabemos que le molesta el déficit fiscal", se quejó un encumbrado dirigente del peronismo que entiende que se va perdiendo terreno en la disputa política con el Frente Progresista y que teme el mote de "reutemista" para la futura administración.

Pero para Javkin el problema hoy no es con la intendenta Fein que está de salida de la administración y también del radar político frentista; sino el propio Lifschitz que confiesa abiertamente sus aspiraciones para el futuro y que hoy puja para imponer sus cuadros en la futura gestión municipal de Rosario. Javkin deberá dar un mensaje muy claro de su jefatura política y territorial si quiere llevar adelante una gestión que comande absolutamente y sobre todo, si aspira a ser un referente de peso dentro de la coalición que pretenderá dentro de cuadro años volver a dar la pelea por la Casa Gris.

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