Quién es el médico Abel Albino
Contra el libertinaje

Abel Albino tiene 71 años, es porteño pero se recibió de médico en la Universidad de Tucumán y, años después, estudió Biología Molecular en la Universidad de Navarra, la casa de estudios fundada por el mismísimo (san) Josemaría Escrivá de Balaguer y que pertenece al Opus Dei, en el que Albino reviste desde hace alrededor de 38 años. “Le produjo profunda tristeza ver la brecha entre Europa y la Argentina; países tan pequeños y poderosos, frente al nuestro que, siendo infinitamente más rico, se encontraba tan empobrecido”, reconstruye la web de la Fundación Conin, que preside, y que creó en 1993 por esa tristeza y para emular a la fundación homónima que había conocido en Chile. Es rígido, casi decimonónico, en su mirada biologicista moral sobre la sociedad. En 2015, cuando su cercanía con el macrismo echó a correr en plena campaña presidencial el rumor de que podría ocupar un cargo en un –entonces– hipotético gobierno de Cambiemos, explicó “Me opongo a la libertad sin responsabilidad, que es libertinaje”. Su ferviente prédica a favor de la moralización de la ciencia médica le valió premio: el arzobispo Héctor Aguer le entregó el doctorado Honoris Causa de la Universidad Católica platense, “como reconocimiento a su labor a favor del desarrollo saludable de los niños de todo el país”.

Para Albino, “el consultorio médico es un confesionario”. “El sexo produce adicción y los atrapa y los degrada. La masturbación es una verdadera tiranía. Todos debemos casarnos y tener hijos. Eso es orden natural. No podemos ir en contra de esas cosas”, explicó hace unos años, para defender su tesis contraria al sexo fuera del matrimonio y, claro, previo a él. En la misma línea, en 2015, cuando un encuentro con la primera línea del macrismo, en plena campaña presidencial, puso el foco sobre él, explicó en una entrevista radial que “es bueno que (las personas) tengan un sexo responsable y después no tiren a un hijo en un baldío”.

El médico tiene entre sus defensores a Elisa Carrió. La chaqueña era todavía referida como dirigente de la Coalición Cívica, y no de Cambiemos, cuando reaccionó a unas críticas contra él: “Los que desprestigian al doctor Albino quieren chicos desnutridos”, dijo. 

Macri, quien en sus años como jefe de Gobierno porteño firmó y renovó convenios con él y la Fundación Conin, aseguró que poner al Estado en relación con Albino lo hacía “muy feliz”, porque es “un médico que trabaja con pasión al servicio de la niñez”. Minutos después, en el mismo acto de firma del acuerdo, Albino fue todo menos tímido: “Estoy frente a un político con futuro. Usted está haciendo lo que necesita el país”, dijo, y añadió poco después “¡Debemos terminar con el aborto indigno!”.

Para Albino, es un “error en el que incurrimos cuando pensamos que el pobre es una persona igual que nosotros pero sin plata”, según explicó hace unos años a la revista Familias de hoy. En una entrevista de esa publicación contó su trabajo de campo en relación con la desnutrición: “nos metimos en los problemas de la gente, nos metimos en sus ranchitos, nos sentamos en sus camas, vimos lo que comen, los baños que usan, la cantidad de palabras que emplean… Vimos chicos con zapatos hechos con cubiertas de auto atadas con alambre. Cuando es tiempo de ajo, comen ajo. Vimos con qué facilidad se dice que son vagos y en realidad no son vagos, son tristes; una tristeza profunda que linda con la depresión”.