Cuenta conmigo
De tanto frecuentar el Cine Club de Córdoba, siendo muy joven, se convirtió en su proyectorista. Y también, con quienes iban a mirar películas y a programar ciclos de cine de arte, se fue empapando de uno de los grandes tópicos de sus películas: la amistad.
Santiago Loza vino a Buenos Aires a estudiar cine y un colapso nervioso lo devolvió a Córdoba. Allí lograría concretar su debut en cine como director con Extraño, en 2003, con protagónico de Julio Chávez. Luego vinieron Cuatro mujeres descalzas, el documental sobre Perlongher, Rosa púrpura, entre otros. Y un nuevo quiebre con el cine, esta vez creativo, que lo llevó a estudiar teatro. Y a decantar su especialidad: los monólogos. Su nueva película, próxima a estrenarse tras su paso por el Festival de Berlín y el Bafici, Breve historia de un planeta verde, nace de la experiencia de un taller en el pabellón trans de la cárcel de Ezeiza que dio junto a la escritora Selva Almada. Un film de amistad y aventuras de dos hermanos y una chica trans que se reencuentran en su pueblo de la infancia y
deben auxiliar a un marciano moribundo. Un film lleno de libertad que va mutando de género en género, liviano y amistoso.