Está de moda entre los liberales más fanáticos de los Estados Unidos comparar al “trumpismo” con el peronismo argentino, esgrimiendo la analogía como una advertencia sobre el potencial apocalipsis
Desde las vestimentas de los arqueros, las camisetas prestadas, los clubes fusionados, pasando por cientos de historias sorprendentes de todas las épocas del fútbol argentino.
Con el dios de la cuna ahogado en el Atlántico, eligió vivir amparado en la poesía.
Mi padre se jactaba de haber inventado dos cosas: el cajón-jaula, para el vino de mesa de envase retornable, desaparecido hoy por completo a causa del invento del tetra brik; y el primer secador de
En una realidad que cambia y vuelve a cambiar sin preaviso, como película de ciencia ficción, ¿bajo qué modelo educaremos a nuestros hijos? ¿El de hace un día o el de hace media hora?
Parece cuento, pero un pueblo puede ser destruido, desgranado, masacrado. No hay un pueblo esencial que viaje en metrobús en un eterno periplo por la historia.
En el mismo sitio que una noche soñé, volví a despertarme junto al marqués extraterrestre, con los ojos pintados como un faraón anunnaki, con corazón templario, que recorre las aguas de un río pobl
Sólo se habla de ella. Focaliza toda nuestra atención. Cada semana está en la tapa de las revistas. En pocos años se transformó en la nueva obsesión de la época.
1. Mi hermano, cuando viaja, me deja las llaves de su casa. Antes tenía un perro, Winkel, pero esa es otra historia.
“¿Esto mueve el amperímetro?”, le preguntó un señor de barbita a su acompañante, de aspecto intelectual, interesado en la política. La pregunta quedó allí.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
Los regímenes de excepción son el tipo de sistema político que corresponde a los gobiernos de restauración liberal.
Se lo ve tranquilo. Sentado en el mismo banco de siempre. En la plaza cercana a su casa.
Desde Madrid
a Mónica Sendra
Salgo a la calle, y veo a un jubilado del barrio que se estaba dando la cabeza contra la pared mientras gritaba: “¡Yo lo voté, yo lo voté, soy un pelotudo!
Alguna vez le escuché escribir a Juan José Saer: "Nos paramos frente al mar, que nos contempla. Pero estamos siempre al costado del río que pasa sin mirarnos, desdeñosamente".
Se tiene por costumbre señalar al gobierno del doctor Arturo Illia, que duró de 1963 hasta el golpe de 1966, como constitucional y democrático. Habrá que revisar esa habitualidad.
Aquel músico era irreverente y sólido, pero su único problema estaba en el escenario: se anulaba y daba un porcentaje menor de calidad.
Muchas veces al día uno siente que fuimos bastante ingenuos.