Esta mañana me desperté recordando a unos espadachines que, en una película de Godard, cuyo nombre no puedo acordarme, dirimían, sablazo va, sablazo viene, las disputas teológicas que dividían a Eu
¿Quién nos volvió al revés, para que siempre,/ por más que hagamos, tengamos el gesto/ del que se marcha?
Desde París
Arabia 2 - Argentina 1
Desde Barcelona
Julio Maier sostuvo una disputa con Eugenio Zaffaroni durante mucho tiempo en Página/12 diciendo que había dejado de creer en el derecho.
¿Tenías que volver después de tanto tiempo? No te reconocí inmediatamente, estabas de espaldas a mí en un negocio.
Esa tarde de invierno de los 60, mientras el hombre, un egipcio de mediana edad, de impermeable viaja en el metro, escribe. El vagón caldeado huele a ropa húmeda, pero más a literatura.
No le van a perdonar nunca muchas cosas, pero una de las más imperdonables es su potencia política.
—Buen día señora, ¿tiene botiquines? La mujer, subida a una escalera plegable, giró la cabeza y lo miró por encima de sus anteojos. «Como mucho tendrá trece años», pensó.
Qué curiosa la gente que cuando elogia a otro se apura a agregar que es “a pesar de las contradicciones” en las que el homenajeado habría incurrido. Lo vimos cuando murió Hebe.
No tengo la tarjeta Sube, pienso mientras bajo las escaleras del subte en la estación Congreso, en esas tardes grises en las que el cielo nos muestra su congoja, tal vez mirándonos con cierta miser
En una definición simple y lo más cercana de lo común, la raza sería un grupo biológico de personas unidas por el color de la piel, la forma y/o el color del pelo, ciertos rasgos de la cara, caract
Muchos de nosotros tenemos amigos, familiares o conocidos en y del mundo de la Justicia. Conocemos abogados, fiscales, secretarios, jueces, funcionarios y trabajadores judiciales.
A Silvia Castro. A Yamil Dora
En el laberíntico zoco de Doha -remodelado a viejo con símil adobe y cajero automático de madera para ocultar la modernidad- conocí a Alí en una tienda de halcones: 17 años, túnica blanca con cuell
En la época decadente, en París, los escritores hablaban de pintura y los pintores contaban historias.
El Tito Bernal siempre jugó de cuatro. Jugar de cuatro en Sportivo Solidaridad y Progreso de Villa Clodomira no era lo mismo que jugar de cuatro en el Brasil del setenta.
De nuevo era de día. El sol empezaba a pegar en las chapas y hacía sentir el calor. La pieza era un horno. La ropa seguía mojada. La panza me ardía, había tomado toda la noche.