Mi amiga Anita, que es un año más grande que yo, fue mi primera referente. A los dieciséis años estuvo trabajando un mes en un bar hasta que se cansó, cobró y renunció.
El 21 de octubre se cumplen cuatro años de la partida del artista plástico Jesús Marcos (1938-2018). Aunque había nacido en Salamanca, era tan argentino como el mate cocido.
Eustaquio Vera me llamaba. He muerto.
Desde Barcelona
La sola palabra evoca un tesoro de emociones.
A pesar de los dos años de pandemia, donde hubo casi nula presencialidad, fue alto el porcentaje de inquilinos que no interrumpieron el contrato de alquiler.
“La multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras que perder privilegios provoca rencor”, decía Arturo Jaureche.
Cierra la notebook y baja del tercer piso por la escalera, sin tiempo para esperar el ascensor, con la tarjeta de colectivo en la mano.
“Hay que ponerse en el lugar del otro”, dijo ella en un momento de su alegato. Fue después de preguntarle al juez Gorini: “¿Doctor, usted qué sentiría si estuviese en mi lugar?”.
El 16 de septiembre de 1976, en uno de los hechos más atroces que protagonizó la dictadura militar que azotó al país, diez jóvenes estudiantes secundarios de entre 16 y 18 años, fueron secuestrados
Había llegado caminando, despacio, desde el callejón que bordeaba el café, rodeando el muro de piedra, que rozaba con una mano a modo de guía para mantenerse en pie, envuelta en una pañoleta de lan
Síntomas. La Sección Rosario de la EOL continúa con las Enseñanzas Lacanianas – “Clínica de los síntomas actuales” el miércoles 7 a las 20.
Hasta allí acompañó a su personaje; no quiso definir su destino. Por eso Juan no “se fue”; el verbo no cerraba la acción, Juan “se iba”. Lilia Ferreyra.
Esto debe de haber sucedido en los primeros años de la década del ’60, porque yo estaba sobre el borde de cumplir los 11. ¿Qué era tener 11 años en aquella época?
En un portal periodístico del país se inscribió esta frase: “La izquierda lee, la derecha asesina”.
En estos últimos días tuve la dicha, entre otras cosas, de releer un texto maravilloso de Daniel Moyano titulado “Para que no entre la muerte”.
La reja es verde. Pero está cubierta de una enredadera de jazmines, así que la fragancia de las pequeñas flores blancas inunda la calle.