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Las chicas se abrazan y es tanto lo que contiene el momento, que parece suspender el tiempo o detener el mundo. Es una sensación.
La chica con la que desde hace días había querido coincidir me habla mientras yo oteo el reloj y de cuando en cuando sus tetas; la miro y pienso: me aburro; estoy ahí por estar nomás, porque la tar
Desde Barcelona
La película, inspirada en el libro de Reynaldo Sietecase, cuenta con Grandinetti en el rol de un abogado muy particular, clave en la historia, y que será el nudo de la madeja a desatar.
Elenita te habla. Ojito, te dice. No quiero quejas, te dice. Nada de andar noviando, te dice. Y Sonríe. Es una sonrisa vacía. Dibujada como la que tienen las muñecas de plástico baratas.
Mientras intentaba ver la película Marighella el último verano me topé con el músico Seu Jorge. No lo conocía en ese rol, pero sí como actor de cine.
No sé si nos etiquetan como para tenernos estudiados a la hora de vendernos cosas, o si el trabajo sucio lo hacemos nosotros, cómplices del sistema, cuando nos etiquetamos para ser vistos, pertenec
¿Vale la Argentina la muerte de una generación de valientes?
Un hombre está solo
Hace cincuenta años, andaba por los trece y estaba muy confundida. Iba al mismo colegio desde los cuatro, y dos de mis amigas habían empezado a enemistarse desde hacía un tiempo.
Ernesto no es de andar en las redes sociales y tampoco es muy hábil con el celular. Sin embargo, últimamente, se pasa un par de horas por día en Facebook.
Está en mi familia desde que la construyó mi bisabuelo, cuando transcurrían los primeros años del siglo XX y se destacaba entre las casas linderas, era monumental y elegante.
En la década de los 90, la revista Ñ lanzó una serie de publicaciones en las que algunos autores argentinos elegían su cuento preferido. Recuerdo a Andres Rivera, Ricardo Piglia, Dal Masseto, etc.
Instalado en el viejo sillón de mimbre, con la notebook sobre la mesita. Mauro fuma su cigarrillo número treinta y nueve mientras abre el correo.
Sancho Panza ingresa al departamento arrastrando el carrito con las compras hechas. Sin usar las manos, con los mismos pies, se quita los zapatos y los patea a un rincón.
A R. Snaubar. i.m.
Soy tu amiga y te lo tengo que decir. Me encantó lo que pasó después. En serio que me encantó. Te digo que no termino de entenderlo, la cosa es que me encantó. ¿Vos qué pensás?