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Argentina vs. España

 Por Adrián Paenza
Desde Japón

Es curiosa la relación Argentina-España en básquetbol. España gana los partidos pero los argentinos se cuelgan siempre las medallas al finalizar los torneos.

Si se pudiera –imaginariamente– sumar los talentos individuales, España ganaría esa competencia también. Pero como bien prueba el equipo norteamericano con su sexto puesto en Indianápolis y el bronce en Atenas, tener más destreza individual tampoco garantiza el éxito.

Hasta el enfrentamiento de hoy, ambos fueron –con diferencias– los dos mejores equipos del torneo. Ganaron sus partidos con autoridad y contundencia. España ha dado tantos minutos a los jugadores que no inician el juego que casi igualan a los titulares. Argentina, por su parte, casi no necesitó a Ginóbili, quien hasta acá no fue un factor determinante salvo en los dos momentos que hizo falta: contra Francia en el primer partido y contra Serbia en el que ya nada se decidía salvo el honor de mantener el invicto.

Habrá varios duelos para seguir con atención. En lo bajo, en el perímetro y en lo alto.

Me explico: los dos bases o armadores, Calderón y Pepe Sánchez, fueron los dos mejores del torneo. Tienen características muy distintas: el español es más vertiginoso y ofrece una dinámica que no tiene el argentino. En cambio, Pepe Sánchez es el verdadero cerebro y titiritero del equipo sudamericano. Todo pasa por Pepe. El lo sabe y sus compañeros también, y por eso lo buscan como una referencia. El resultado de la pulseada entre ambos será determinante para el juego. Negarle la pelota a Calderón en los primeros segundos de posesión será una de las prioridades de los argentinos.

Habrá otro partido en las alturas, el lugar que habita Pau Gasol. Sólo su presencia sirve para modificar trayectorias mientras patrulla y protege su tablero. Pau no intimida por exuberancia física, pero sí lo hace porque quien lo enfrenta tiene que superar a un árbol superatlético y en movimiento, si es que pretende encestar. No es fácil hacerlo. Pero, además, en el juego interior España es más que Argentina. Los tres internos o grandotes, Gasol, Garbajosa y Reyes, son más que Oberto, Scola y Wolkowyski. Por eso, imagine un juego áspero, ríspido y muy físico debajo de los tableros. Si Argentina logra sacarlo a Gasol de su zona de confort tendrá posibilidades ciertas de ganar el juego. Si no le dejará abierta a España la autopista más directa hacia el aro: el pase interior, de camino corto y de alto porcentaje.

En el perímetro o jugando por afuera, Argentina corre con ventaja porque tiene su propio as de espada: Emanuel “Manu” Ginóbili. España sabe que el jugador de San Antonio oscilará entre 20 y 25 puntos. Anularlo es una utopía. Contenerlo y hacerle todo más difícil es una posibilidad. Con todo, Ginóbili tiene algo que diferencia a los muy buenos de los verdaderos “grandes”: su corazón. Así como Sánchez es el cerebro, Manu es la sangre creativa, capaz de imaginar lo que nadie vio. Sabe dónde está el botín, penetra sorteando obstáculos como si no existieran y se queda con él. Hoy por hoy es uno de los mejores del mundo. Su duelo con Juan Carlos Navarro –quien está haciendo un Mundial espectacular– será otra de las claves del partido.

Así como Argentina mira a Gasol de reojo, los españoles viven con intriga lo que pueda producir Manu.

Tres detalles finales:

a) Ningún equipo apareció más sólido tácticamente que el español. Su entrenador, José Vicente “Pepu” Hernández, es considerado hoy una de las mentes más brillantes del mundo FIBA. Es un dato no menor en el momento de decidir partidos cerrados. Ventaja España.

b) Un jugador que los españoles conocen bien, pero que hoy día es muy distinto del que vieron hasta hace dos años: Andrés Nocioni. El crecimiento del Chapu es impactante. Su exuberancia física, su potencia para defender y ganar rebotes fueron sus características históricas. Pero el argentino ha mejorado muchísimo su juego en ataque. Esto obligará a su marcador natural, Carlos Jiménez, a no poder prestar tanta ayuda en defensa abandonando a su hombre. Si lo hace sin tomar precauciones Nocioni le hará pasar una mala noche. Es otro duelo que invita a pagar la entrada. Ventaja Argentina.

c) Suplentes. España tiene un equipo más largo y mejor compensado. Si bien Delfino, Herrmann y Wolkowyski estuvieron a la altura del certamen, el que estuvo lejos de su nivel fue una de las grandes figuras de Europa en el último año: Pablo Prigioni. El reemplazante de Sánchez estuvo errático e irregular, y el equipo baja considerablemente su nivel cuando el titular, Pepe Sánchez, descansa en el banco. Ventaja España.

Imagino un partido lento, friccionado, con muchas faltas y muchas discusiones. Jugado con mucha pasión y con cara de pocos amigos.

Lamentablemente –como dijo el entrenador argentino Sergio Hernández– uno de los dos mejores equipos de este Mundial se quedará afuera. Hoy por hoy, el básquetbol mundial aguarda este choque más que ningún otro. Casi como una final anticipada, aunque parezca una irreverencia estando Estados Unidos en la competencia.

España llega como el gran candidato. Sin embargo, no creo que la Argentina esté dispuesta a abdicar por lo que indican las credenciales previas. “El corazón siempre tiene razones que la razón no entiende.”

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