DEPORTES › ENTRETELONES DE LO QUE PUEDE SUCEDER CON EL FUTURO DE MARADONA AL FRENTE DEL SELECCIONADO ARGENTINO

Diego está sostenido por su propio peso

El presidente de la AFA, Julio Grondona, esperará para conocer cuáles son los deseos del técnico, debido a que no quiere pagar el costo político que significaría despedirlo. Pero al dirigente le molestaron algunas reacciones del conductor.

 Por Gustavo Veiga

Ya lo decía David Hume: “La razón es, y sólo debe ser, esclava de las pasiones”. Este parece ser el caso de Diego Maradona cuando se discute su continuidad o no al frente de la Selección. Quienes no ahorran elogios por su entrega o denuestos por cómo se dio la eliminación en el Mundial de Sudáfrica, merodean sobre aquel concepto del célebre filósofo escocés. Cuando Julio Grondona lo contrató como técnico en octubre de 2008 sabía que dividía aguas, tenía muy claro a qué se exponía. La evidencia puede encontrarse en sus palabras más recientes: “Maradona es la única persona de este país que puede hacer lo que quiera”. Y ya se lo demostró. El viejo dirigente espera ahora la respuesta con cierta cautela y resignación. Esa que, por varios indicios, sería la prolongación del vínculo contractual que terminó tras la concluyente caída en cuartos de final. Una alternativa es que siga hasta la Copa América de 2011, otra que se renueve el contrato hasta el Mundial de Brasil y una más que su extensión se supedite a lo que ocurra en octubre del año próximo, cuando se defina si Grondona irá por su enésima reelección. Cualquiera fuere el desenlace de esta historia, con o sin el protagonista principal, nada volverá a ser como antes. Ni en la AFA ni en el entorno del entrenador, y mucho menos si debe buscarse un sucesor, lo que hoy resulta más improbable.

Esta semana seguramente se definirá la cuestión más imperiosa: si Maradona dirigirá a la Selección el 11 de agosto en un amistoso contra la República de Irlanda, en Dublín. El 27 de este mes debería dar la lista de jugadores para ese partido en que se inaugurará un estadio. El técnico ya no tiene vinculación formal con la AFA, pero eso parece ser lo de menos. Ernesto Cherquis Bialo, vocero de la casa, lo anunció el miércoles pasado: “El contrato suscripto terminó con la Copa del Mundo, como ocurre con las federaciones de todos los países”. Es cierto. Pero a diferencia de la ruptura que comunicó el 11 de agosto del año pasado ante un auditorio mayor de periodistas, ésta no es irreversible. Aquella vez, el periodista difundió que se terminaba el contrato televisivo con el Grupo Clarín que había durado 18 años. “Vengo a comentarles en el nombre del Comité Ejecutivo de la AFA que el vínculo entre la Asociación del Fútbol Argentino y la empresa que hasta aquí ha comercializado los derechos acaba de finalizar.”

La sociedad posterior que se constituyó entre el gobierno nacional y los dirigentes bajo la advocación del programa Fútbol para Todos es la que ahora alienta las interpretaciones por la continuidad de Maradona. La AFA y el Estado son signatarios de un contrato que fue presentado con toda la pompa en un acto al que asistió el técnico de la Selección. Esa tarde, en el predio ubicado sobre la Autopista Riccheri, se destacó la presencia de la barra brava de Tristán Suárez. El club que preside Gastón Granados, hijo de Alejandro y actual intendente de Ezeiza. Los mismos que estimularon el recibimiento al plantel argentino tras la eliminación en el Mundial. Una presencia masiva que también tuvo mucho de espontánea.

Las palabras de la presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, durante un acto en San Miguel el lunes 5, robustecieron el apoyo al técnico. “Aguante Maradona, la Selección y aguante también la Argentina”, enfatizó al inaugurar las obras de repavimentación de una avenida. Semejante demostración de respaldo quedó grabada a fuego en la AFA. “Grondona no va a pagar el costo político de rajar a este monstruo”, dijo por lo bajo un dirigente que sabe quién podría tomar este tipo de decisiones. El pasado lo confirma. Ni siquiera cuando la Selección quedó eliminada en la primera ronda del Mundial 2002, se despidió a Marcelo Bielsa. El entrenador de Chile tuvo una especie de revancha dos años más tarde: ganó en Atenas 2004 la medalla de oro olímpica que la Argentina nunca había obtenido.

El apoyo a Maradona se extiende desde la Presidenta a la mayoría de los jugadores que dirigió en Sudáfrica. Pero está más resquebrajado entre la dirigencia y los hinchas, con encuestas que van y vienen, donde se consulta a estos últimos sobre su continuidad. Tratándose de Diego, no hay unanimidades.

¿Qué piensa Grondona?

El presidente de la AFA no dará un paso en falso. “Va a hacer lo que la experiencia le indique. O renueva el contrato hasta el 2014, o le da continuidad de palabra hasta la Copa América o no firma nada y deja que se defina todo en octubre del 2011, cuando se vote su continuidad”, cuenta a media voz un hombre cercano a Grondona. Está claro que su frase “Maradona es la única persona de este país que puede hacer lo que quiera” es un modo sagaz de pasarle la pelota. Ahora bien, ¿cuál es su punto de vista en este asunto donde todos ponen tanta emotividad sobre la mesa? El dirigente se esmeró por no quedar en evidencia. Pero si se hila fino, hay, como diría un abogado, indicios precisos, graves y concordantes.

A Grondona no le cayeron bien varias situaciones que superan la indigestión del 4-0 con que la Selección quedó eliminada o lo que podría llamarse: el síndrome de Schweinsteiger (el volante alemán que la descosió contra Argentina). Aunque acompañó a Maradona en el vestuario con palabras de apoyo después de la goleada en contra, no visitó demasiado el predio de la Universidad de Pretoria donde se alojó el plantel.

Se hubiera sentido incómodo con la presencia de Oscar Ruggeri, que sí estuvo más veces que él. O lo hubiera descolocado el comentario crítico del técnico sobre Michel Platini en una conferencia de prensa. Tampoco le causó gracia cómo cuestionó el arbitraje de Héctor Baldassi en España–Portugal (lo tildó de “horrible”), ni la comparación discriminatoria que hizo entre su juez de línea, Hernán Maidana, y el cantante Andrea Bocelli. O una cuestión más sutil, como las entrevistas exclusivas que le concedió a Canal 13, enfrentado con el Gobierno. La lista podría seguir, hasta incluir ciertos prejuicios con el entorno más cercano de Diego. Pero lo que no esperaba Grondona era que lo defraudaran algunos de sus más íntimos.

En una AFA que todavía no recuperó su movimiento habitual, se tejen habladurías sobre el papel que cumplieron Noray Nakis, integrante de la Comisión de Selección y el coordinador Daniel Pellegrino, ex secretario del presidente. A ambos les atribuyen que ignoraron lo que pasaba con los barrabrava que viajaron junto a la delegación a Sudáfrica. “A Julio no lo sorprendió que fueran estos muchachos, pero sí no saberlo”, le dijo a Página/12 un hombre que interpreta con agudeza hasta los silencios en el entorno del presidente. Con Carlos Bilardo ocurrió otro tanto. Sabido es que el manager del seleccionado mantiene contactos con los barras desde hace años, aunque los desmintió en Sudáfrica, cuando los molestos viajeros cobraron visibilidad.

Grondona evita decir lo que piensa por prudencia, aunque otros se encargan de hacerlo por él. Alfredo Di Stéfano, con sus 84 años a cuestas, tildó a Maradona de “prepotente” y dijo que el desempeño del seleccionado fue “malo”. También Juan Ramón Verón se había ocupado de él (porque lo borró a su hijo del equipo) y hasta el propio Baldassi, quien se defendió de las críticas recibidas. Más allá de los argumentos a favor y en contra del técnico, se vienen nuevos tiempos en la Selección. Con o sin Maradona, se habla de un proyecto estratégico que permita recobrar el tiempo perdido. Y como siempre, la última palabra la tendrá el presidente de la AFA.

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Maradona cumplió un buen papel en el Mundial hasta que se enfrentó con los alemanes.
Imagen: Télam
 
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