DEPORTES › SE PUSO EN MARCHA UN NUEVO DAKAR

¡Correte, que te aplastan!

Más de 400 máquinas partieron desde el Obelisco, aunque se registró menos fervor. ¿Fue la última en Buenos Aires? La verdadera competencia comienza hoy con los primeros kilómetros cronometrados en la provincia de Córdoba.

 Por Pablo Vignone

Hubo menos público que el año pasado, acaso menos fervor. Pero con record de participantes argentinos, el Dakar 2011 coloreó el centro de Buenos Aires en el primer día del nuevo año. A lo largo de casi seis horas, la caravana se movió desde el Obelisco y pasando por Plaza de Mayo antes de treparse a la autopista 25 de Mayo y salir de la ciudad. La prueba mecánica más dura del mundo ya se derrama por la Argentina.

Entre tantas postales de color, de pilotos embanderados y múltiples ofertas mecánicas, la nota volvió a darla el californiano Robby Gordon, piloto de un Hummer ahora pintado de naranja furioso. Autorizado en persona por el director del Dakar, Etienne Lavigne, Gordon puso marcha atrás una vez en la rampa de lanzamiento y la saltó a fondo. No le salió impecable en el primer intento, por lo que volvió a retroceder en plena Avenida 9 de Julio para replicarlo. Es el salto de la foto: aun así, no fue tan espectacular como un año atrás.

Mucha presencia del gobierno nacional –se vio a menudo al ministro del Interior, Florencio Randazzo, y al de Turismo, Enrique Meyer; se dio una vuelta también el de Economía, Amado Boudou– y nula del gobierno porteño. Acaso no querían perdérsela porque ésta será, con mucha probabilidad, la última partida en Buenos Aires. Etienne Lavigne, el director del Dakar, poco menos que confirmó lo que era un secreto a voces: incluirá a Brasil y Paraguay en la edición 2012. “Me parece bien que se abra el Dakar a otros recorridos, no le vendría mal una refrescadita”, opinó Leonardo Boto Alvarez, el coordinador argentino del Dakar, en lo que se interpreta como una reacción lógica a una decisión tomada.

Muy aplaudido fue Marcos Patronelli, que largó junto a su hermano Alejandro: “¿Cómo voy a correr pensando en abandonar?” reaccionó el ganador del Dakar 2010 frente a los rumores. “Sería muy deshonesto, los que piensan eso no me conocen.” A las 20 ya estaba durmiendo en Victoria (Entre Ríos), donde la caravana pasó la noche.

Antes de subir a la rampa en el Obelisco, los pilotos tiraban sus últimos conceptos al lado del monumento mientras esperaban su turno. “Hay que hacer una carrera importante, pero hay muchos pilotos muy buenos. Yo estoy preparado, pero la suerte también cuenta”, señaló Orlando Terranova, que aspira a terminar entre los cinco primeros. “Estoy tan nervioso como cuando empezaba a correr –admitía el campeón de TC2000, Norberto Fontana, que debuta en el Dakar con un buggy McRae–. Estoy cansado porque entre tantos preparativos dormimos poco, va a ser muy difícil.” El motociclista Eduardo Alan lo vivía con alegría: “Siempre digo que la inscripción me la devuelven 50 por ciento en la largada y el resto en la llegada. Lo de la gente es emocionante”.

“Analizamos el clima, los terrenos y a los rivales porque queremos defender el título –señaló el ganador del Dakar 2010, el español Carlos Sainz, que pilotea un VW Race Touareg 3–. Si BMW trabajó, nosotros trabajamos igual o más, seguro. Si no es para ganar, no vengo, celebro fin de año en casa.”

El holandés Kees Koolen quiso imitar a Gordon con su buggy Hyundai, pero calculó mal sus derrapes tras bajar la rampa y les pegó a las vallas metálicas en las que estaban apoyados los espectadores, que se echaron atrás a tiempo. No hubo heridos de milagro.

En los caminos de Entre Ríos, a los que el Dakar entró por el Complejo Zárate-Brazo Largo para llegar a Victoria tras 377 kilómetros respetando los límites del tránsito común, un gran número de entusiastas aprovechó el feriado para vivar a los participantes. Ya el Dakar abandonó la provincia: a las 4.20, el motociclista catalán Marc Coma abría la caravana rumbo a Córdoba, final de la primera etapa, con 192 kilómetros de prueba especial, en las zonas de Alpa Corral y Calamuchita, que incluyen montaña. El glamour deja paso a la aspereza del terreno.

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El Hummer de Robbie Gordon salta la rampa de lanzamiento del Dakar, al borde del Obelisco porteño.
Imagen: Télam
 
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