DEPORTES › BASQUETBOL LA SELECCIóN BUSCARá HOY SU PASAJE A LOS JJ.OO.

Diez razones para ilusionarse

El equipo argentino, con Ginóbili, Scola y Delfino como principales figuras, irá tras el triunfo en la semifinal del Preolímpico ante Puerto Rico para asegurarse un pasaje a Londres 2012 y una nueva final ante el vencedor de Brasil-República Dominicana.

 Por Ariel Greco

Desde Mar del Plata

El famoso partido del 10 de septiembre finalmente llegó. Todo lo bueno realizado hasta el momento por un equipo puede pasar al olvido en una sola noche. Para la selección argentina, el pasaje a Londres está a un triunfo sobre Puerto Rico y tiene argumentos más que suficientes para conseguirlo. Aquí un resumen de diez razones para ilusionarse con un triunfo en el trascendental partido de hoy.

1 El objetivo claro. “Desde el primer día de entrenamiento dijimos que el partido del torneo era el de las semifinales”, remarcó Ginóbili. “Sabíamos que pasara lo que pasara, este partido lo íbamos a jugar y nos preparamos para eso”, agregó el hombre de San Antonio. “Tenemos que llegar bien al 10, lo que hicimos sólo sirve como experiencia para este partido”, fue el discurso de Julio Lamas a lo largo del torneo. El grupo se planteó una meta y a eso apuntó desde el inicio. “Es un día especial, pero lo hemos vivido muchas veces y casi nunca nos fue mal en los cruces, quizá sólo con Lituania en Turquía. Por eso estoy tranquilo y confiado”, resaltó Ginóbili. Con la meta clara, el camino es más sencillo.

2 El carácter del equipo. A lo largo de más de una década, la Generación Dorada dio muestras sobradas de sobreponerse ante circunstancias adversas y golpes anímicos. Lesiones inesperadas, ausencias obligadas y resultados negativos han sido escollos que el equipo ha sabido superar e, incluso, fortalecerse tras esas vivencias. Y ante situaciones límites y de presión, la personalidad del grupo surgió firme para superar cada instancia. Por eso, el partido se podrá perder si el rival juega mejor. Pero es seguro que la derrota no se dará porque a la selección le falte temple.

3 La intensidad defensiva. A lo largo del torneo, Argentina demostró que cuenta con la mejor defensa del campeonato. Salvo de a ratos ante Puerto Rico y en el juego ante Venezuela, cuando los propios jugadores hicieron una fuerte autocrítica a pesar de la victoria, el equipo argentino exhibió una intensidad llamativa y capaz de controlar cualquier ataque. Con apenas 67,5 puntos permitidos por partido, es el mejor en esa estadística. Y a partir de esa faceta del juego, también consiguió correr más, para anotar muchos puntos fáciles en contragolpe, lo que motivó la humorada de Carlos Delfino. “Somos como esa película en la que el protagonista se va poniendo más joven (El curioso caso de Benjamin Button). Más viejos estamos y más corremos.” Si repite la tendencia, las posibilidades de victoria crecerán mucho.

4 El antecedente cercano. Si bien la importancia y la relevancia era mucho menor a la de hoy, Argentina y Puerto Rico se vieron las caras hace ocho días y el conjunto de Lamas se impuso con autoridad, incluso más que el 81-74 que mostró el marcador final. No es algo decisivo, pero el antecedente en la cabeza pesa. En ese juego, la selección demostró que puede neutralizar a la ofensiva puertorriqueña cuando defiende con intensidad y que en ataque tiene suficientes variantes como para lastimar, tanto desde lejos como bajo las tablas. También favorecen a la Argentina las últimas apariciones de ambos en el torneo. El equipo argentino llega de vapulear a República Dominicana y Puerto Rico viene de perder por paliza con Brasil y, según los entrenadores, nunca es bueno llegar a un cruce después de una derrota.

5 Las posibles ausencias. Las situaciones de Andrés Nocioni en Argentina y de Daniel Santiago en Puerto Rico son parecidas. Si bien clínicamente ninguno de los dos estaría en condiciones de jugar, las ganas de ambos y la importancia del juego determinaron que todavía no estén descartados. Y en el balance general, el peso y la relevancia de Santiago para Puerto Rico parecen mayor que la de Nocioni para Argentina, por más que Ginóbili haya calificado a Chapu “como el alma y vida del equipo”. El tema es que Argentina tiene variantes en el plantel como para disimular la posible ausencia de Nocioni, como lo hizo por momentos Kammerichs y en otros pasajes Jasen. En cambio, Puerto Rico no cuenta con otro valor como Santiago, el faro en el ataque y el hombre que intimida con sus 2m13 en defensa.

6 El peso de la localía.Por más que los de afuera son de palo, las más de 8500 personas que completarán el Polideportivo también serán protagonistas del juego. Y más allá de la experiencia que acumulan los integrantes de ambos planteles, es un detalle que no se puede pasar por alto. Los jugadores argentinos destacaron en más de una ocasión su alegría por mostrarse ante su público, a pesar de la responsabilidad extra que ello puede provocar. Además, el otro aspecto a tener en cuenta es el arbitraje, que ha sido uno de los puntos bajos del certamen. Y en este tipo de definiciones, la posibilidad de un arbitraje localista no es algo descabellado.

7 El mal torneo de Barea. Uno de los pilares de las chances de Puerto Rico es el base José Juan Barea, flamante campeón con Dallas Mavericks en la NBA. Pero por el gran desgaste que viene arrastrando tras una larga temporada, el torneo del tirador no viene siendo todo lo bueno que se esperaba, sobre todo en el aspecto anotador. En total lleva 10,8 puntos y 4,4 asistencias por juego, pero lo más llamativo son sus bajos porcentajes de cancha. En triples arrastra un pobre 9,5 por ciento, con apenas dos anotados de 21 intentos, en tanto que en lanzamientos dobles lleva un discreto 43,4 por ciento. Si la defensa argentina consigue mantener a Barea cerca de esos números, las chances de triunfo aumentarán de manera considerable.

8 Los cortocircuitos en Puerto Rico. El ambiente del plantel de Puerto Rico tuvo algunos cortocircuitos, incluso públicos. La onda entre el entrenador Flor Meléndez y el ala pivot Renaldo Balkman, la principal referencia en el juego interior ante la baja de Santiago, es muy mala. Incluso, en el partido del jueves, el reto público del técnico a su jugador y la posterior exclusión del partido fue indisimulable. Ya había pasado algo parecido en el cómodo triunfo ante Venezuela, cuando Balkman le pegó un cabezazo a Greivis Vásquez con su equipo ganando por más de 20 puntos. Esos roces pueden afectar la unidad de un grupo, situación que en el plantel argentino está garantizada.

9 Los números de las figuras. En los diferentes rubros estadísticos, los líderes argentinos superan a sus pares puertorriqueños. Con los 25 puntos que anotó ante Dominicana, Luis Scola es el máximo goleador del torneo, con 19,4 tantos por juego. El mejor de los caribeños es Carlos Arroyo, que figura octavo con 13,9, incluso por detrás de Emanuel Ginóbili, que se ubica sexto con 15,9. En rebotes, Scola marcha quinto con 7,4 recobres, mientras que Daniel Santiago está décimo con 5,3. En asistencias, Pablo Prigioni figura tercero con 5,0, en tanto que José Juan Barea se ubica quinto con 4,4. Y en porcentajes en triples, Prigioni lidera el rubro con 58,1 por ciento, al tiempo que Arroyo marcha décimo, con 44 por ciento.

10 La cuestión sentimental. La Generación Dorada es el equipo que más alegrías le dio al público argentino en la última década. Por eso, no sería justo que la única frustración importante de este ciclo, que ya incluye tres entrenadores distintos y medallas de todos los colores en Juegos Olímpicos y Premundiales, se diera en casa y ante su gente.

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