DEPORTES › TENIS > LO QUE QUEDó DEL PASO A LAS SEMIFINALES DE LA COPA DAVIS

Para comer crudos a los checos

Una mirada a los apuntes de Jaite. La designación de Nalbandian para el single del viernes, en la mira. Lo que el equipo tuvo de equipo y lo que hay que superar para una serie aún lejana, pero seguramente más complicada ante Berdych y compañía.

 Por Pablo Vignone

Faltan no menos de cinco meses para la semifinal de la Copa Davis, un período suficiente como para darle al equipo argentino un mínimo respiro como para terminar de saborear la victoria frente a Croacia en el estadio Mary Terán de Weiss. En la fruición estará también el espíritu reflexivo, y el capitán argentino, Martín Jaite, es lo suficientemente inteligente como para entender que el 4-1 final no representa fielmente lo sucedido en el rectángulo naranja. Si lo de Juan Martín Del Potro fue impecable, no todo el equipo rindió a la misma altura y se necesitará elevar el nivel para candidatearse a la final.

Durante todo el fin de semana se discutió en el Parque Roca la oportunidad de la decisión de Jaite, de designar a David Nalbandian para disputar uno de los singles, cuando la carta de Juan Mónaco parecía más sensata y reservaba al cordobés, el alma del equipo argentino en los últimos años, para un eventual punto decisivo, el domingo a la tarde. El resultado puede haber disipado la discusión, pero no el debate.

En la decisión de Jaite pesaron, probablemente, muchos más argumentos que los meramente deportivos y el ejercicio de la capitanía es una responsabilidad que excede las designaciones de los singlistas. Designaciones que, en este caso, habían sido anunciadas casi dos semanas antes del momento de entrar a la cancha. En el crédito de Nalbandian figuraba un partido más que interesante frente a Rafael Nadal en Indian Wells.

Pero no debe ser materia sencilla enfrentar la disyuntiva de marginar a un tenista que, siendo el segundo más ganador del equipo en la historia de la Davis, hoy es la quinta raqueta argentina según el ranking y despliega un juego demasiado apropiado a semejante circunstancia. El desafío de los checos será más exigente, con un top-ten como Tomas Berdych; con Radek Stepanek sacaron a la Argentina de los cuartos de final de la Davis del 2009, cuando los singlistas eran Del Potro y Mónaco.

En varios aspectos, el equipo funcionó como tal: aun jugando mal, Nalbandian y Eduardo Schwank sacaron la serie adelante en el dobles, aunque el punto pudo haber sido tranquilamente de los croatas; el corolario fue el desgaste de Marin Cilic, que terminó entregado ante un Del Potro vibrante. Será cuestión de consolidar esos aspectos y corregir lo que se deba. Hay crédito y hay tiempo. Los jugadores también deciden, no sólo en la cancha.

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El equipo argentino, ya en semifinales, tiene que ajustar detalles.
 
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