DEPORTES › EL EQUIPO DE BIANCHI SE QUEDO CON EL SEGUNDO SUPERCLASICO EN MENDOZA

En los penales el festejo fue de Boca

Luego de un aburrido 0-0 en el que los de Núñez fueron un poco más a lo largo de los 90 minutos, los xeneizes lograron la Copa Desafío gracias a las atajadas de Ustari ante los tiros de Vangioni y Rojas. El sábado se vuelven a ver las caras en Córdoba.

El segundo chico fue para Boca, gracias a los penales, luego de un 0-0 que dejó muy poco margen para el análisis. River fue un poco más en los noventa minutos, aunque el equipo de Bianchi tuvo la chance más clara del partido con un tiro de Erbes que Vangioni sacó en la línea. Ustari, con sus atajadas ante el ex Newell’s y Rojas, fue la figura de la noche.

La primera imagen del encuentro pareció ser una continuidad del partido de la semana pasada en Mar del Plata, con River rápido e incisivo y Boca estático y sin reacción. Por eso Ponzio recibió libre en tres cuartos de campo y habilitó a un toque a Funes Mori, que se apresuró en la definición y cruzó demasiado el remate.

Sin embargo, esa primera impresión resultó un espejismo. Con un equipo más juvenil, Boca equiparó la velocidad de River y neutralizó las virtudes que su rival había mostrado en el primer clásico. Tanto lo equiparó que no pararon de chocar. Las parejitas Colazo-Sánchez y Aguirre-Vangioni corrían de lado a lado, cubriéndose mutuamente. Apenas por algo más de pericia, los dos de River marcaban una pequeña diferencia, pero tácticamente se neutralizaban.

Con el duelo planteado de esa manera, las fricciones les ganaban a las jugadas hilvanadas. Por eso, antes de los veinte minutos los dos equipos ya tenían tres amonestados. A esa altura, los dos arqueros eran espectadores de lujo, ante dos equipos que apenas se acercaban a las áreas. Dentro de ese panorama, las individualidades de River se las ingeniaban para lucir un poco más. Por eso, casi llega al gol con una maniobra calcada al primer tanto de Mar del Plata, con un desborde de Vangioni y posterior cabezazo a contrapierna de Mora, pero esta vez el uruguayo elevó mucho su envío.

Del otro lado, Boca proponía muy poco. Los dos centrodelanteros que otra vez propuso Bianchi no se movían mucho y todos los avances terminaban en un pelotazo que facilitaba el trabajo de los tres centrales de River. Apenas el criterio de Guillermo Fernández para manejar la pelota se podía rescatar en un ataque más que tibio. Claro que todo fue peor con el correr de los minutos. Con mucha intensidad, River volcó el desarrollo en la segunda parte, con presión por los costados y la capacidad de Ponzio para dominar la mitad del campo. Sin embargo, al conjunto de Ramón Díaz le faltaba precisión en los últimos metros y por eso no generaba tanto riesgo en la misma proporción que dominaba el desarrollo.

Ante semejante panorama, todos los caminos conducían a los penales. Claro que Boca lo pudo ganar con un toque por encima de Erbes, pero Vangioni salvó de cabeza sobre la línea. Allí el más preciso fue Boca, que tuvo en Ustari a su mejor figura de la noche.

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Ponzio, de buen partido, intenta jugar la pelota pese a la oposición de Erbes y Blandi.
Imagen: Télam
 
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