DEPORTES › ¿VALDANO Y DEL BOSQUE ESTAN DIBUJADOS EN EL REAL?

Los negociones de Florentino

Por Sebastián Fest

La división del trabajo en el Real Madrid es clara: el presidente ficha, el director general “limpia” de jugadores poco atractivos el plantel, y el entrenador asume el intríngulis táctico que cada contratación estelar le genera. “Yo de fútbol no sé nada, por eso traigo a Jorge, para que se ocupe del tema”, dijo Florentino Pérez hace tres años al asumir la presidencia y designar a Jorge Valdano como director general. Pero cumplió a medias, o quizás no contó toda la verdad. Es cierto que casi no se aventura por el vestuario, a diferencia de su antecesor, Lorenzo Sanz, pero cuando se hace el balance de los últimos tres años, salta la evidencia de que Valdano es un director general que no decide compras. Es, más bien, el responsable de dar la cara a la hora de deshacerse de jugadores caros, que no juegan ni venden demasiado. O de jugadores que juegan y rinden, pero no generan negocios, como en el fallido intento de transferir a Solari al Inter.
El diario El País relató ayer un almuerzo entre Pérez y Valdano en el que el director general intentó convencerlo de fichar al rumano Chivu para una defensa que pide a gritos un central. “Prefiero a Pavón y Rubén”, fue la respuesta de Pérez. “No le interesaba un defensa rumano.
Quería un medio inglés: Beckham”, resume el diario. En encuentros con la prensa, cuando los grabadores se apagan y las cámaras no lo enfocan, Florentino Pérez se permite ser sincero. Entonces cuenta que nunca lo convenció Fernando Redondo como jugador, y tampoco mucho como persona. Por eso se deshizo de él, enviándolo al Milan apenas pisó el club. Tampoco le gusta Solari, ni se entusiasma con Cambiasso.
“No es mercado”, dice de Argentina. A no ser que haya un Maradona, un hombre que excede las fronteras y es un emblema universal. No lo hay por ahora, aunque, cuando se le pregunta un nombre, desliza con su eterna semisonrisa lo bien que juega “ese D’Alessandro...”. En cuanto aparezca un japonés o un chino de nivel aceptable para el Real Madrid, el jugador tendrá contrato casi automático para vivir unos años en la capital de España. Japón y China: esos sí que son mercados.
Quizás Vicente del Bosque –el entrenador que llevó al club a ganar la Liga, la Liga de Campeones, la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental– no tenga que pasar en el futuro por el trago de ensamblar a un japonés o un chino en el equipo. Porque el domingo puede festejar la Liga en el estadio Bernabeu, pero el lunes podrían relevarlo como entrenador, un cargo en el que tuvo muy poco que decir en fichajes como los de Zidane, Ronaldo o Beckham. Del Bosque “considera que el equipo está presa de un desequilibrio intolerable”, asegura, al tiempo que califica de “mínimas” las posibilidades que tiene de seguir como entrenador de un club donde las decisiones futbolísticas tienen mucho más que ver con los “mercados” que con el juego en sí.

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