DEPORTES › EL ZAGUERO CENTRAL FUE EL VALOR MAS DESTACADO DENTRO DE UN DISCRETO TONO

Otamendi se salvó del incendio

En una tarde de pobres rendimientos individuales, la defensa cumplió y el jugador del Valencia ganó de arriba y de abajo. Del medio hacia adelante, en cambio, el equipo no contó con las respuestas necesarias para ganar la final.

 Por Facundo Martínez

En una Selección que sufrió la constante presión de los volantes chilenos y que no logró lucirse como lo había hecho frente a Paraguay en semifinales y frente a Colombia, en cuartos, el mejorcito terminó siendo Otamendi. Messi tuvo un partido flojo, al igual que Pastore y Agüero, al que le llegó muy poco la pelota. El equipo apareció poco, y las individuales no lograron imponerse frente al planteo y la presión constante de los rivales.

Romero (6): No fue muy exigido por los delanteros chilenos, pero cada vez que lo buscaron respondió: a los diez minutos le tapó un zurdazo cruzado a Vargas. Y sobre el final de la primera parte, le atajó un remate de gol a Alexis Sánchez. En los penales, estuvo cerca de taparle el segundo remate a Vargas en la definición por penales.

Zabaleta (5): Tuvo algunas complicaciones para frenar los avances por la derecha cuando se asociaban Beausejour y Valdivia. Fue uno de los que más trabajaron en defensa, y por eso le costó proyectarse para sumar en la ofensiva. Aguantó bien físicamente, y en el final del primer tiempo suplementario, le tapó a Sánchez una pelota que bien podía haber terminado en gol.

Demichelis (6): Le costó al principio compensar la diferencia de velocidades con Alexis Sánchez, que lo dejó varias veces pagando. Pero se fue afianzando con el correr de los minutos, y eso hizo que Chile no tuviera opciones claras frente al arco de Romero.

Otamendi (7): A pesar de la constante presión de Valdivia sobre su sector, fue de menor a mayor y terminó ganándole el duelo al volante creativo chileno, que fue reemplazado. Se mostró concentrado dentro del circuito de la pelota y ayudó muchísimo en la recuperación. Fue apoyo constante de Mascherano, sobre todo cuando éste sintió el esfuerzo físico.

Rojo (4): Fue el abanderado del grupo que no tuvo una buena tarde. Vargas le ganó seguido las espaldas. Se proyectó muy poco en ataque y tuvo algunas fallas en la salida frente a la presión de los delanteros chilenos. Le entró duro a Islas, se ganó una amarilla y jugó buena parte del partido condicionado.

Biglia (5): Tuvo algunas dificultades en su sector, sobre todo cuando Chile sumaba a Díaz a la línea de volantes. Sufrió cuando el equipo se partió en dos, y si bien impuso su ritmo en los anticipos, falló en los pases.

Mascherano (6): Tuvo mucho trabajo en la recuperación de la pelota, debido a la alternancia en la tenencia entre ambos equipos. Se mostró sólido en la marca, rápido en los anticipos y, por momentos, claro para intentar armar las jugadas de ataque desde su sector. Se esforzó tanto para intentar cortar el circuito de juego chileno que terminó fundido.

Pastore (4): El buen partido de los volantes chilenos, sumado a la presión constante de sus delanteros, impidieron su lucimiento. Estuvo lejos de ser el socio ideal de Messi, como lo había logrado frente a Paraguay. Sobre el final de la primera parte sacó un centro atrás para Lavezzi, que falló en la definición. Frente a un Messi bien tomado y por momentos fuera de foco, se esperaba de él un aporte mayor.

Messi (5): Asomó con una buena combinación con Agüero que por poco no fue gol, y daba como para empezar a soñar. Sin embargo, nunca terminó de aparecer. Bien tomado por el mediocampo chileno, no consiguió imponer su jerarquía, y a pesar de algunos momentos de lucidez, sufrió la falta de conexión con Pastore y Lavezzi, que había ingresado en la primera parte por Di María, lesionado. En su mejor jugada individual, en el minuto 90, limpió a tres chilenos y le cedió la pelota a Lavezzi para que definiera frente a Bravo, y éste prefirió el pase para Higuaín, que no llegó.

Agüero (5): Conectó un cabezazo de gol tras un tiro libre de Messi a un costado del área y obligó a Bravo a una gran tapada. Después sintió la escasez de ideas de sus compañeros y la falta de opciones ofensivas. Cuando el equipo se alargó, quedó prácticamente desconectado.

Di María (5): Pudo hacer muy poco en la cancha, después de un par de apariciones más o menos picantes, donde buscó hacer diferencia con su velocidad. Tras una corrida descomunal sobre la franja central terminó sintiendo el pinchazo que lo sacó de la cancha a los 29 minutos.

Lavezzi (4): Ingresó por Di María y tardó unos minutos en meterse en partido. Le faltó claridad cuando tuvo la pelota y entró en el desconcierto generalizado de la ofensiva. En la más clara que tuvo, habilitado por Pastore, sacó un violento remate que fue a parar a las manos del arquero.

Higuaín (5): Entró a los 73 por Agüero. Le puso ganas, corrió todas pero a la única clara que tuvo para meterla adentro no llegó por poco. Luchó mucho para ayudar a recuperar la pelota pero no logró imponer ni siquiera su presencia amenazante dentro del área rival. Falló su remate en la serie de los penales, con un violento disparo que se le fue por arriba del travesaño.

Banega (4): Reemplazó a Pastore a los 80. Buscó asociarse rápidamente con Messi en el circuito de juego, y si bien tuvo algunas participaciones interesantes, le faltó claridad para sortear la presión que los chilenos sostenían en la zona media. Pateó el cuarto penal, con la argentina obligada, y Bravo se lo atajó.

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Otamendi, el mejorcito del equipo de Martino, le gana la pelota a Vargas, el goleador del equipo chileno y del torneo.
Imagen: AFP
 
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