DEPORTES › FUTBOL BOCA Y SAN LORENZO DEFINEN QUIéN SE QUEDA CON LA SUPERCOPA

Quieren ser supercampeones

Arruabarrena usaría un esquema similar al del Superclásico jugado en Mendoza, con el debut de Insaurralde en la defensa, mientras que Guede hará cinco cambios respecto del equipo que empató ante Patronato, incluyendo a Angeleri.

Boca y San Lorenzo buscarán hoy añadirle una nueva estrella a su historia cuando protagonicen en Córdoba la final de la cuarta edición de la Supercopa Argentina, el primer título oficial de este año, que además ofrecerá como recompensa la clasificación a la Copa Sudamericana del segundo semestre.

La cuarta edición de la Supercopa estaba pautada para un definición entre el campeón de Primera División contra el de la Copa Argentina, pero como en 2015 el equipo de la Ribera se acreditó ambos títulos, el reglamento indica que la entidad de Boedo sea el otro finalista por haber terminado segundo en el certamen todos contra todos.

Boca sueña con conquistar su primera Supercopa para convertirse además en el club con más copas nacionales oficiales de la historia, marca que actualmente iguala con Racing, ambos poseedores de doce títulos.

Por su parte, San Lorenzo sólo obtuvo la Copa de la República en 1943, pero supera a su rival de hoy en el historial de este tipo de torneos puesto que en tres encuentros ganó dos y perdió uno, con cinco goles a favor y uno en contra. Además, en total le ganó al xeneize 73 partidos contra 62, más 49 empates, en 184 cotejos.

De los dos protagonistas del cotejo a jugarse desde las 21.10 en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, Boca fue el único que accedió anteriormente a una definición, pero sucumbió ante Arsenal en la de 2012 por penales. Las otras fueron ganadas por Vélez (1-0 a Arsenal, 2013) y Huracán (1-0 a River, 2014).

Sin embargo, tanto Boca como San Lorenzo llegan a esta final por el mismo camino de la irregularidad en su juego y la falta de resultados que hace que el partido de hoy sea fundamental para el futuro de ambos y para la tranquilidad de sus entrenadores, Rodolfo Arruabarrena y Pablo Guede, respectivamente.

Boca sólo ganó un partido en lo que va del año, ante Emelec de Ecuador, por 3-0, un amistoso realizado en San Juan, pero después cayó en los dos superclásicos ante River por 1-0, contra Racing por 4-2 y frente a Estudiantes por 2-0, también en el fútbol de verano. En tanto, en su debut en el torneo oficial igualó 0-0 de visitante el sábado ante Temperley y hace cuatro fechas que no puede convertir goles.

San Lorenzo, por su parte, tampoco anduvo mejor, porque apenas rescató un empate con Independiente 1-1 y luego cayó ante River 3-2 y en el clásico con Huracán por 3-1, en amistosos, mientras que el sábado empató 2-2 con Patronato, en Paraná, por el certamen de Primera División. Es decir que en cuatro partidos le convirtieron nueve goles.

Más allá de igualarse en la falta de resultados, las presiones para los técnicos son distintas. Arruabarrena, a pesar de lograr dos títulos en la temporada pasada, viene perdiendo imagen ante los hinchas y dirigentes, y muchos, sin decirlo públicamente, piensan que esta final es clave y de perderla puede ser el principio de un final impensado a comienzos del año.

Guede, en cambio, recién arribó a Boedo y de perder seguirá siendo observado y criticado por algunos por su estilo de juego diferente al de su antecesor Edgardo Bauza, pero seguirá teniendo el crédito que le da su flamante llegada... más allá que en el fútbol argentino nunca se sabe.

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Arruabarrena y Guede, las caras de un duelo al que llegan preocupados por el flojo presente de sus equipos.
Imagen: Alejandro Leiva | Fotobaires
 
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