DEPORTES › LOS INGLESES AFRONTAN EL PARTIDO CON SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

Entre el fair play y la necesidad

“Son un gran equipo, con jugadores de primera clase, pero no les tengo miedo”, dijo Beckham en la previa. Un damnificado del ‘98 que –pese a la crítica a la “mano de Dios”– sostuvo que no vacilaría en hacer lo mismo para ganar. Tensiones y traiciones a la hora de jugarse el todo por el todo.

 Por Marcelo Justo

Entre el temor y el deseo de venganza los ingleses parecen dispuestos a todo para vencer a Argentina en el partido de hoy en Sapporo. El respeto a la escuadra de Marcelo Bielsa es evidente entre los comentaristas, muchos de los cuales se manifiestan abiertamente conformes con un empate. Una victoria, pequeña o contundente, tendrá el infinito sabor agregado de la revancha, y los británicos, con David Beckham a la cabeza, están decididos a abandonar toda semblanza de “fair play” para lograrlo.
Entre los sobrevivientes del equipo inglés que perdió en 1998, la sed de venganza es manifiesta y se alimenta no sólo de la expulsión de Beckham por su reacción al foul de Diego Simeone o de la definición por penales, sino de una imagen posterior al partido en Saint Etienne. En el sepulcral silencio del autobús que debía transportarlos de vuelta al hotel y al olvido, rumiando una ilusión que se les había escapado por centímetros, los ingleses debieron soportar una lluvia de burlas y festejos del equipo argentino, cuyo autobús se encontraba, por casualidad o destino, a solo metros del suyo. “Batistuta era el que lideraba todo. Me pareció francamente innecesario, como hundir el dedo en la herida. Me gustaría mucho cobrarme esa afrenta”, declaró el arquero David Seaman.
Esta sed de venganza parece no tener límites, como quedó en claro con la sorprendente confesión de David Beckham a la prensa inglesa. “Si puedo hacer un gol con la mano para ganar, no lo dudaría”, señaló en referencia a la “mano de Dios” del ‘86. La admisión sorprende porque los ingleses suelen presentarse como parangones de intachable moralidad a la hora de respetar las reglas de juego y porque el “fair play” es considerado una parte inalienable de la identidad nacional. La reacción del técnico de aquella selección inglesa, Bobby Robson, a las declaraciones de Beckham fue extremadamente crítica. “Hacer trampa es hacer trampa. Nunca perdoné a Maradona lo que hizo en el 86”, señaló.
Entre los jugadores que enfrentan hoy a Argentina, parece haber una mayor disposición a olvidar el “fair play”. El defensor Rio Ferdinand no dudó en ponerse del lado de Maradona. “Lo que hizo estaba mal, pero no me enojé ni le guardo rencor. De haber estado en su lugar, no habría dudado en hacer lo mismo”, declaró al Daily Mirror. En un sentido similar fueron las explicaciones que dio Beckham a sus polémicas declaraciones. “Hay equipos y jugadores que son más astutos que nosotros. No los llamaría tramposos, pero hay ciertas maneras de hacer las cosas que maximizan la ventaja que uno saca de una situación. Si un jugador nuestro hace un gol de ese tipo, tendrían que pasar por lo menos dos años para que se atreviera a admitirlo públicamente”, señaló Beckham.
El delantero Michael Owen, héroe nacional tras el segundo gol que marcó contra Argentina en 1998, añadió su propia ambivalencia a la polémica. “No creo que haya que hacer trampa, pero hay que ser inteligente. Tirarse al piso sin ser tocado es hacer teatro y está mal, pero hacer que un defensor te cometa una falta es perfectamente legítimo”, indicó Owen. El argumento muestra a las claras las duplicidades e hipocresías que provoca el noble principio del .fair play.. En 1998, en Saint Etienne, el mismo Owen no dudó en tirarse al suelo para que el influenciable juez holandés pitara el penal que Alan Shearer convirtió en empate uno a uno. En todo caso, la temperatura del partido de hoy subió unos grados más con este debate. Al punto de que Beckham, capitán de la escuadra inglesa, intentó enfriar las aguas. “Son un gran equipo, con jugadores de primera clase en el mundo entero. Pero no les tengo miedo. En mi caso particular, lamento mi expulsión en el 98, pero por otra parte la rescato, porque aquella expulsión me convirtió en la persona que soy hoy”, dijo Beckham.

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Batistuta, en quien se centralizan las preocupaciones de los ingleses.
 
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