DEPORTES › VENCIO 2-1 A MEXICO EN EL ALARGUE Y PASO A LOS CUARTOS, DONDE ESPERA ALEMANIA

Argentina tuvo más ganas de ganar

En un partido duro, en el que la Selección no jugó bien, mostró más ambición y con todos los pibes en la cancha ganó el compromiso con un formidable zurdazo de Maxi Rodríguez. El viernes vamos a Berlín...

Página/12 en Alemania
Por Juan José Panno





–¿Adónde los llevo?

–A los cuartos de final, por favor

–¿Prefieren algún camino en especial?

–Sí, el del buen fútbol..

–Bueno, vamos a hacer lo posible, pero le adelanto que está medio congestionado, hay piquetes, calles cortadas, no es sencillo.

José Pekerman, que no olvida ni reniega de su antiguo laburo de taxista, baja la banderita de la especulación y pone primera. Arranca mal, porque de movida nomás se come un pozo, se traga el cordón y casi se revienta contra un árbol todo en la misma jugada. Tiro libre, cabezazo de Méndez ganándole a Crespo y aparición por detrás de Rafa Márquez para empujarla. Oia, ¿qué pasó? Miremos por el espejo retrovisor, repitan la jugada, el radar controla, en cámara lenta por favor: Heinze está con Márquez, lo sigue, lo sigue, lo sigue, no lo sigue más porque mira por donde viene la pelota y es gol.

–¿Y ahora qué hacemos?

–Esto se va a demorar un poco, pero tengan paciencia.

–¿Cómo quedó el auto? ¿Se puede seguir?

–Se puede, vamos a agarrar para el lado del centro.

Y llega el centro, un corner, desde la derecha. Le pegó Román, a la cabeza de Crespo, ¡gol!, ¡gol de Crespo!, ¿pero es gol de Crespo realmente? Crespo sale corriendo, lo grita, pero Borgetti se agarra la cabeza. Es gol de Borgetti en contra, Borgetti de cabeza en contra, aunque la FIFA diga otra cosa. Vale lo mismo. Uno a uno. Todavía resuena el eco de los himnos cuando ya estamos uno a uno. Hay que volver a empezar.

El tránsito se hace pesado, lento, insoportable cuando la pelota la tiene Argentina, porque Riquelme está en un día negro y la toca mucho pero sin peso de ataque y muchas veces sin precisión aun en trayectos cortos. Era verdad lo de los piquetes.

–¿Vio, vio? Yo les dije...

–¿Y no se puede agarrar otro camino?

–No es fácil, hay piquetes por todos lados.

Tres en el fondo que se hacen cinco con el descenso de los laterales volantes, una manifestación en la mitad de la cancha y solo Borgetti y Fonseca arriba. Suben y bajan parecen basquetbolistas de la NBA, van de arco a arco como quien va de aro a aro. Y Argentina queda envuelta en la maraña. Corren, meten, resuelven la primera prioridad que es cortar los circuitos del rival y cuando pueden salir en velocidad son aviones y meten centros y cuando meten centro meten miedo. Hasta se dan el lujo de pegarle de media distancia. Patea Borgetti, vuela el Pato Abbondanzieri y resuelve con la mano cambiada evitando un golpe que pudo ser catástrofe. Argentina da vueltas en círculo, se queda empantanada en los embotellamientos y parece encontrar un camino lateral por el lado de Crespo con un pase de Cambiasso, pero Crespo le da de cachetada porque el arquero lo atora bien y no pasa nada. Sobre la hora Heinze se manda un macanazo, mete un patadón y se salva de la multa más grave de milagro. Tarjeta amarilla le sacan. Baratísima, una bicoca.

–¿Falta mucho?

–Falta, falta, ustedes están muy apurados.

Estamos preocupados en realidad porque el auto va en segunda, Cambiasso no frena a nadie, Scaloni anda siempre de contramano y de contrapierna y Heinze se saca el cinturón de seguridad y todo es demasiado para Ayala.

–Vamos siempre a la misma velocidad, ¿no es hora de meter un cambio?

–Calma, calma. Ténganle fe a Riquelme.

Y Riquelme hace lo mejor de lo suyo en un pase fenomenal a Saviola, pero Oswaldo Sánchez la manda al corner. Ese es el Román que se necesita, pero con las bujías empastadas y el carburador y la pelota sucia no se puede y todo sigue como antes.

Pasan los minutos y no se ve la luz verde. La roja está prendida cada vez que le tiran la pelota al lungo Borgetti.

–¿Y los cambios?

–Bueno, ahí van.

Casi treinta minutos del segundo tiempo. Entra Tevez por Crespo y entra Aimar por Cambiasso. De segunda se pasa a tercera, pero se necesita un poco más. Otro cambio. Cuando faltan 8 minutos entra Messi por Saviola. Ahora sí. Están todos los pitufos, todos los pibes puestos, algo bueno tiene que salir de todo eso. Y sale porque sobre la hora hay una jugada que casi pasó inadvertida, pero que conviene reiterar: pase de Riquelme a Aimar habilitado, toque para Messi y gol. No vale. Le cobran posición adelantada a Aimar. No. Falso. Error del línea. Final. Una hora y media de viaje y aún no se sabe cómo puede terminar todo esto. Hay que ir al alargue.

Los piqueteros tienen razón en hacer lo que hacen, pero se cansan y dejan muchas calles libres y el pibe Messi se mete por todos lados y a los 8 minutos del alargue, le da la pelota a Sorin, que la manda para el otro lado y Maxi Rodríguez la para con el pecho y mete un zurdazo tremendo que se clava en un ángulo. Ahí se acaba todo porque los mexicanos están quebrados anímica y físicamente después de un esfuerzo tremendo y una actuación muy digna. Y no quieren más porque Messi y Tevez son una amenaza latente y el último tramo se resuelve con oficio.

–Llegamos.

–¡Ufff!

–Bueno, llegamos...

–Y, sí, pero...



Argentina 2
Abbondanzieri; Scaloni, Ayala, Heinze, Sorin; Rodríguez, Mascherano, Cambiasso; Riquelme; Saviola, Crespo.
DT: José Pekerman.

México 1
Sánchez; Osorio, Márquez, Salcido; Méndez, Castro, Guardado, Pardo, Ramón Morales; Borgetti, Fonseca.
DT: Ricardo Lavolpe.

Estadio: Zentralstadion (Leipzig).

Arbitro: Massimo Busacca (Suiza).

Goles: 6m Márquez (M); 10m Borgetti (M), en contra; 98m Rodríguez (A).

Cambios: 38m Torrado por Pardo (M); 67m Pineda por Guardado (M); 74m Zinha por Morales (M); 76m Tevez por Crespo (A); 76m Aimar por Cambiasso (A); 84m Messi por Saviola (A).

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Imagen: AFP
 
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