ECONOMíA › MARCADA DESACELERACIóN HACIA FIN DE AñO. EL CRECIMIENTO ANUAL FUE 5,2 POR CIENTO EN OCTUBRE

La crisis mundial ya está en casa

El indicador de actividad económica no mostró crecimiento en octubre, después de haber caído en septiembre. La desaceleración bajó la tasa anual de crecimiento del 9 por ciento al iniciarse el año al 5,2 por ciento.

La actividad económica registró un crecimiento del 5,2 por ciento en octubre en relación con el mismo mes del año 2007. La medición del Indec, a través del estimador mensual de la actividad económica (EMAE), señala que el nivel de actividad acumulado en los primeros diez meses del año resultó un 7,2 por ciento superior al de igual período del año anterior. La desaceleración en el sector industrial provoca una retracción en el indicador de la actividad económica. Octubre tuvo una variación apenas positiva respecto de septiembre (0,1 por ciento), pese a que este mes había sido un mes de bajo nivel de actividad, con una caída del 0,4 por ciento respecto de agosto.

Septiembre y octubre fueron los primeros dos meses consecutivos con pobres resultados pobres en materia de crecimiento del año. Esta mala performance no ocurría desde el segundo semestre de 2002, en el que se registró una caída de la actividad hasta agosto y un posterior estancamiento en septiembre y octubre. Recién en el último bimestre de 2002 se inició la recuperación, a un ritmo de crecimiento que recién se detuvo ahora. El pasado mes de noviembre, además, también observaría un resultado poco positivo, dado que el estimador mensual industrial, que fue informado el lunes último, reflejó un valor índice estancado respecto de octubre.

La desaceleración a lo largo del año se fue viendo reflejada en la tasa de crecimiento interanual acumulada mes a mes. Comenzó el año con tasas superiores al 9 por ciento en enero y febrero, bajó a 8 puntos y algunas décimas en los tres meses siguientes, para llegar al 7,9 de crecimiento interanual en el comparativo del primer semestre de este año con respecto al del anterior. En julio repitió y bajó en los meses siguientes hasta ubicarse, a octubre, en el 7,2 por ciento, como fuera dicho más arriba.

La tendencia sigue siendo positiva, con tasas de crecimiento anual que todavía están por encima de los promedios históricos, regionales y mucho más en relación a los índices de crecimiento mundiales. Pero los resultados comparativos de los últimos meses abren un interrogante respecto de cómo se pueda presentar el año 2009. Las medidas de política económica decididas por el gobierno nacional en las últimas semanas apuntan, justamente, a provocar una reacción en los sectores más dinámicos de la economía, a través del consumo interno.

Uno de los sectores que más influyeron en la caída industrial de los últimos meses del año fue el automotor. La crisis internacional impactó sobre el ánimo de los consumidores de ingresos medio altos, que en gran medida postergó decisiones de compra de unidades cero kilómetro. En un año en el que se batió un récord de ventas y producción de rodados, repentinamente la demanda clavó los frenos y provocó un cambio de tendencia. El fuerte peso del sector sobre los indicadores económicos, sumado a que en su retracción arrastró a los principales insumos –chapa, entre ellos–, fue factor suficiente para revertir la tendencia positiva que, pese a las enormes restricciones, seguía manteniendo la economía argentina. La caída en los niveles de exportaciones e importaciones hacia este final de año, también reflejada en las estadísticas oficiales, es otro reflejo del impacto de la crisis internacional sobre la economía local.

Con el lanzamiento de un ambicioso plan de obras públicas y el respaldo financiero a la adquisición de unidades cero kilómetro, el gobierno nacional confía en cambiar el clima negativo que impuso la situación internacional. Todavía en los meses de verano, los indicadores de actividad económica sufrirán las consecuencias de un menor nivel de contrataciones en el rubro turismo y en otros que podrían reflejar la baja en el consumo. Pero, por ahora, el gobierno logra mantener intactas algunas herramientas para seguir interviniendo con una política activa en la economía. El tipo de cambio, administrado por el Banco Central, sigue siendo un resorte manejado por la autoridad monetaria, al igual que un importante superávit fiscal que le brinda un buen colchón de intervención.

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La venta de automóviles fue la más impactada por el cambio de expectativas en la economía.
 
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