ECONOMíA › LA AFIP ABSORBE EL REGISTRO Y CONTROL DE LA COMERCIALIZACIóN DE GRANOS. QUEJA DE LAS BOLSAS CEREALERAS

Hacia un sistema gratuito, pero controlado

El nuevo régimen borra de la intermediación a las bolsas de cereales, que se encargaban de emitir, en forma onerosa, la oblea habilitante de la operación. La identificación de compradores, vendedores y de cantidades almacenadas es el objetivo.

 Por Sebastián Premici

La AFIP modificó el sistema de comercialización de granos. A través de una resolución publicada ayer en el Boletín Oficial, la entidad que conduce Ricardo Echegaray quitó de la intermediación a las seis bolsas de cereales del país, encargadas hasta el momento de emitir la “oblea” que daba inicio a la comercialización. A partir de esta medida, las bolsas dejarán de percibir aproximadamente 33 millones de pesos anuales (“por derecha”, aclararon desde la AFIP). Desde el 1º de mayo, el sistema será gratuito y se gestionará a través del sitio web de la AFIP. El objetivo último de esta medida será evitar la evasión fiscal del sector agropecuario. Para ello, el órgano estatal confeccionará una base de datos para registrar quiénes son los productores que venden, quiénes compran y cuántas toneladas son almacenadas por los acopiadores y en los silobolsas, datos que se cruzarán con la información de las Carta de Porte, también administradas por la AFIP. “Buscamos retomar las funciones indelegables del Estado que se abandonaron en la década de 1990”, aseveró Echegaray durante una conferencia de prensa. Las seis bolsas de cereales criticaron la medida a través de un comunicado conjunto.

A partir de la resolución publicada ayer, el Gobierno optó por una salida intermedia entre el proyecto que pretendía ampliar las atribuciones de la Oficina Nacional de Control y Comercio Agropecuario (el llamado Empycca, impulsado por el diputado Alberto Cantero) y la creación de una nueva Junta Nacional de Granos. “Optamos por una parte de todo eso”, reconocieron a este diario desde la AFIP. A partir de ahora, el ente recaudador tendrá el registro y control de los contratos de compraventa de granos, sumado al control del transporte. Es decir, toda la trazabilidad del comercio granario.

“No podemos ponderar por ahora los niveles de recaudación extra que tendremos, ni cuáles serán los beneficios (económicos) para los productores. Lo que hay detrás de todo esto es dejar de lado lo que en el mercado se conoce como ‘carpeteo’, es decir, permitir la comercialización de ciertas empresas que tienen, en apariencia, todo en regla, pero no es así”, explicó Echegaray.

Para explicar la legitimidad de esta medida, la AFIP utilizó un fallo de la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal que, a través del expediente 16.064/06, denunció “prácticas arbitrarias” por parte de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) en detrimento de terceros. El fallo determinó que a partir de las discrecionalidades de la BCBA, los productores debían recurrir a mercados informales para la comercialización de granos. En el comunicado conjunto, las seis bolsas negaron cualquier tipo de arbitrariedad.

“El que comercializaba sin oblea no necesariamente estaba en negro. Lo mismo ocurría al revés. Detectamos muchos casos y maniobras donde aparentemente estaba todo bien porque tenían la oblea, pero habían fraguado los datos”, indicaron a Página/12 desde el área de fiscalización de la AFIP.

El cambio en el sistema de comercialización está planificado en tres etapas. A partir del 1º de mayo los productores deberán registrarse en la web de la AFIP para iniciar el proceso de comercialización (lo que antes era la entrega de la oblea). Luego seguirá un proceso de presentación de documentación que se llevará a cabo en los casi 200 puntos de atención del organismo.

Para una segunda etapa, todo el trámite administrativo se realizará vía web, con la intervención de la Oncca. En esta instancia, el organismo que maneja Emilio Eiras registrará las operaciones en base a la cantidad de hectáreas declaradas por los productores y en función de la capacidad de almacenamiento de los acopiadores. “Esta etapa es para detectar los silobolsas que no se declaran”, enfatizó Echegaray.

Y la tercera etapa incluye el control físico de los acopios. De esta manera –explicaron desde la AFIP– se cruzarán las nuevas bases de datos para saber quién vende, quién compra y cuándo se mueve esa carga. “Primero fuimos por el transporte y ahora por los registros de compraventa”, afirmaron en el organismo público.

En última instancia, el ente recaudador pretende una menor evasión impositiva por parte del sector agropecuario. “La mayor recaudación impactará en Ganancias y en el IVA. Buscamos la transparencia del sistema”, aseveró Echegaray.

En el comunicado conjunto, las bolsas de cereales aseveraron que siempre “manejaron un sistema transparente y gratuito” y criticaron el cambio en las reglas de juego. Sin embargo, desde la Bolsa de Cereales de Rosario señalaron a este diario que no creen “que haya muchas repercusiones en el mercado”, y reconocieron que “habrá mayor fiscalización por parte del Estado”.

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Ricardo Echegaray, de la AFIP, al anunciar los cambios en el registro de operaciones cerealeras.
Imagen: Gustavo Mujica
 
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