ECONOMíA › VIAJAN LAVAGNA Y NIELSEN A WASHINGTON PARA FORZAR UNA DEFINICION DEL FONDO

Hubo nuevos avances, pero el gol no llega

El jueves vencen 800 millones de dólares de una deuda con el Banco Mundial, sobre los que Lavagna se juega a lograr una prórroga aunque se demore el acuerdo con el FMI. El ministro partió con la única certeza de que la negociación no cierra esta semana.

 Por David Cufré

La única certeza respecto al acuerdo con el FMI es que “no se cerrará en los próximos dos días”. Eso fue lo que respondió Roberto Lavagna ante la consulta de si la negociación podría terminar antes del jueves 14, cuando vencen 800 millones de dólares con el Banco Mundial. Es la única certeza porque todo lo demás sigue tan enmarañado como siempre. Página/12 pudo saber de fuentes allegadas a la negociación que el staff del FMI mantiene una postura inflexible y que persisten diferencias importantes con el Gobierno. El pronóstico es poco alentador. La misma impresión tienen cerca de Lavagna, pero conservan alguna esperanza de que la gestión que inicia hoy el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y la que hará el propio ministro a partir de mañana, cuando llegue a Washington, pueda revertir la situación.
Lavagna se limitó a decir ayer que “hubo avances” y que espera que su viaje sea la penúltima instancia de negociación. El punto final debería ponerlo una misión del FMI que viaje a la Argentina a firmar el acuerdo. “Queremos una definición, que nos digan sí o no. A eso va Lavagna y a eso fue la última vez. Estamos buscando forzar una definición”, aseguró un colaborador del ministro a este diario.
–¿Qué ganaría el Gobierno forzando una definición que puede ser negativa? –preguntó Página/12 al funcionario.
–Autonomía –respondió.
La explicación fue que el equipo económico tiene pensadas una serie de medidas impositivas y de promoción para apurar la reactivación que no quiere aplicar para no tensar más la cuerda con el FMI. El único ejemplo que dio el funcionario es la baja del IVA que Lavagna anunció hace dos semanas. Sobre ese tema, el ministro sostuvo ayer que todavía se está analizando si la alícuota se reducirá dos puntos o si los reintegros por compras con tarjeta de débito se aumentarán 3. La demora tiene que ver con la oposición del FMI a la medida. Por situaciones como ésta es que en Hacienda quieren que el FMI diga de una buena vez si acuerda con Argentina o no. Si la respuesta fuera negativa, lanzaría el plan que ya tiene pensado.
En Washington sostienen que las posiciones están todavía “muy lejos”. Los puntos de desacuerdo son los conocidos: el superávit fiscal primario, el aumento de tarifas de los servicios públicos, los plazos para desmontar los controles cambiarios, los amparos y la indefinición política sobre el cronograma electoral. Lavagna afirmó que en las últimas horas “hubo avances”. Pero admitió que todavía falta. Y al parecer falta mucho. El FMI considera que la estabilidad financiera y la baja de la inflación son “ficticias”, dado que se lograron “a costa de acumular problemas”. La pregunta que se hacen en Washington es qué pasará con el dólar cuando se levante el control de cambios o qué ocurrirá con la inflación cuando se sinceren las tarifas de las privatizadas. También se preguntan qué pasará con el sistema financiero cuando los exportadores dejen de hacer plazos fijos y se dediquen a comprar activos dolarizados, una vez que se rehabilite esa posibilidad.
Otra exigencia del organismo es que se aumenten impuestos para elevar el superávit primario. La respuesta de Economía fue que se ajustará el gasto. Lavagna confirmó que se negocia por una partida de 3500 millones de pesos que figura en el Presupuesto, bajo el título de “libre disponibilidad”. Se trata de fondos que esta administración le quiere dejar a la próxima para que decida qué hacer con ella. Lavagna ofreció al FMI eliminar esa partida, pero el organismo reclama suba de impuestos. Lo hace porque no cree en la promesa del ajuste.
En cuanto al argumento de que la estabilidad es consecuencia de esconder los problemas bajo la alfombra, un colaborador de Lavagna señaló que “el FMI no acepta que exploremos nuestro propio camino”. “Nos quieren imponer que seamos más o menos ortodoxos”, se quejó. El funcionario indicó que el Departamento del Tesoro es el principal sostén del Gobierno. La versión enWashington es distinta. Allí se dice que Bush no va a remover ni a desautorizar a Anne Krueger y que el Tesoro se corrió un poco de la negociación. También explican que el FMI y el Tesoro ablandaron el discurso para no aparecer como que están empujando a la Argentina para que se caiga.
El Gobierno tiene que decidir si paga el vencimiento de pasado mañana con reservas o si extiende el défault. Lavagna aclaró que no habrá créditos puente de Estados Unidos o de los propios organismos ni ningún mecanismo especial que permita esquivar el vencimiento. A la vez, confirmó que el estatuto del Banco Mundial le impide aceptar pagos parciales. “La idea es no pagar, pero la decisión final la tomará Lavagna de acuerdo a cómo le vaya en Washington”, afirmó su colaborador. En el FMI dicen que el problema es del Banco Mundial y que eso no los hará aflojar en la negociación.

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Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas, partió en misión de avanzada.
 
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