ECONOMIA › BIOLCATI DEBIO LIBERAR CALLES ANEXADAS A SUS CAMPOS

A desalambrar, a desalambrar

Tras la publicación en Página/12 de la irregular apropiación de dos calles de tránsito público en Carlos Casares, empleados de Biolcati retiraron las tranqueras instaladas sobre una de ellas.

 Por Alfredo Zaiat

El titular de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, empezó a liberar dos calles de tránsito público que había anexado a su extensa superficie de la estancia La Dorita, ubicada en la localidad bonaerense de Carlos Casares. Dos días después de la publicación en este diario de esa apropiación, máquinas de La Dorita retiraron las tranqueras instaladas sobre una de esas dos vías de comunicación pública. Se trata del sendero hacia la localidad de La Sofía, que se prolonga hacia el norte cruzando la Ruta 5 hasta encontrarse con la calle paralela a las vías del ex Ferrocarril Sarmiento. Peones de Biolcati quitaron la tranquera, palos y parte del alambrado pero aún permanece el guardaganado, una reja en la tierra para evitar que pase la hacienda que se detiene ante esa especie de alcantarillado. Quedan todavía dos metros de alambrado y si el municipio no interviene, todo está preparado para poder volver a colocar la tranquera. La otra calle provincial, paralela a ese trazado ferroviario, continuación de la calle Buenos Aires, que une ese distrito con el partido 9 de Julio, hasta el momento no se avanzó en la tarea de liberación total porque sigue muy deteriorada por el constante tráfico de máquinas y tractores de La Dorita. La intendencia tiene que poner en condiciones esas dos vías y retirar el guardaganado para que el resto de los vecinos de Casares puedan finalmente utilizarlas.

La información consignada por Página/12 tuvo escasa repercusión en otros medios nacionales en días que no fue complicado encontrar a Biolcati, entusiasmado por ofrecer el escenario de la Exposición Rural de Palermo para fuerzas de la oposición que batallan contra las retenciones agropecuarias. En cambio, en la zona de La Dorita, algunos medios se ocuparon del tema que tiene de protagonista al titular de la SRA. Uno de ellos, cronicalocal.com.ar reprodujo el artículo de Página/12 y después tituló: “Luego del escrache, Biolcati abre la calle”. En su reseña señala que “máquinas de La Dorita sacaron, este martes, las tranqueras sobre la calle pública que la estancia se había apropiado”. Y se pregunta: “¿Abrirán también la calle provincial lindera a la vía del Ferrocarril Sarmiento, cerrada desde hace años?”.

El 26 de noviembre de 2009, el Concejo Deliberante de Carlos Casares, con el voto unánime de sus trece miembros presentes, aprobó la comunicación 08/09, solicitando al Ejecutivo comunal la liberación al tránsito de esas calles públicas. Desde entonces Biolcati ignoró ese reclamo. Recién cuando el tema adquirió difusión nacional, empezó a desarmar las vallas que impedían el libre tránsito. Esos dos caminos públicos de tierra son alternativas “válidas y eficientes para el tránsito de maquinaria pesada agropecuaria y vial” para el resto de los productores, que Biolcati había decidido clausurar para usufructo particular.

La semana pasada este diario publicó la versión taquigráfica de las principales intervenciones de la sesión en el Concejo Deliberante que emitió el comunicado dirigido al entonces presidente del cuerpo legislativo y posterior intendente radical Luis Alberto Seraci. En uno de esos discursos, el concejal Daniel Lomardo afirmó irónico que “pareciera que estuviésemos en el siglo XIX, cuando después de las conquistas de los territorios que habían pertenecido a los aborígenes se miraba a lo lejos y se decía: ‘Bueno, allá donde llega la vista pongo el alambrado’. Menos mal que (Biolcati) no tenía largavistas, si no, hubiese alambrado hasta la Estación de Casares”.

Carlos Ariel Salvi, concejal suplente hasta diciembre de 2009 por el Frente para la Victoria, se comunicó con Página/12 mencionando que junto a otros concejales y dirigentes políticos han sido impulsores del proyecto de ordenanza para que Biolcati dejara libre dos calles del partido. En ese mail destaca que “pudo más la tapa de un diario nacional que el cumplimiento de una ordenanza municipal”, para luego agradecer que esa “publicación permitió que el país conociera con la impunidad que se maneja el presidente de la Sociedad Rural Argentina”.

En Carlos Casares, como en otras áreas agrícolo-ganaderas, los grandes productores son temidos por el pueblo. También por gran parte de la clase política. Son los que “brindan” trabajo y “mueven” el circuito comercial e inmobiliario de la zona, a la vez que “otorgan” apoyo político al intendente. Por las características de esas sociedades, un rasgo distintivo de esas localidades agrícolas es la prepotencia e impunidad del poder económico local. Esa configuración regresiva de las relaciones económicas se sumó en los últimos dos años la presión extorsiva de las cámaras patronales de la Mesa de Enlace a las fuerzas políticas. Esto ha complicado la posibilidad de controles y sanciones del Estado por la apropiación de calles o por la construcción de canales clandestinos. Ante la consulta de un cronista en la Exposición Rural, su compañero de cortes (de ruta), Mario Llambías, titular de Conferaciones Rurales Argentina, afirmó tajante que ese piquete particular con alambres de dos calles públicas incorporadas al patrimonio de Biolcati “era una boludez”. Llambías no dio posibilidad para la repregunta. Hubiera podido precisar si se refería al tema en términos generales como si fuera un hecho común, o si consideraba que Biolcati con la ampliación de su estancia La Dorita merece ese calificativo teniendo en cuenta el contenido del discurso de inauguración de la Exposición Rural contra la corrupción, la soberbia y el abuso de poder.

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