ECONOMíA › COMO Y PARA QUIEN OPERA EL MERCADO INFORMAL DE DOLARES

El paralelo que no es tal

Cotiza entre 10 y 15 centavos más caro que en las casas de cambio, pero algunos lo toman como indicativo del valor “real” del dólar. Pero esta operatoria sólo es utilizada por quienes ocultan sus compras o quieren evadir recursos del país.

 Por Cristian Carrillo

En las últimas semanas comenzó a instalarse desde algunos medios la idea de un mercado de dólares paralelo, y publican los precios que se ofrecen en las denominadas cuevas como la “correcta” cotización de la divisa. Este precio suele estar entre diez y quince centavos por encima del que las agencias del microcentro publican diariamente. El dólar paralelo cobró protagonismo en la décadas del ochenta, parte de los noventa y durante la crisis del 2001. En esos períodos no existía para quien no fuese un importador la posibilidad de comprar dólares. La única opción era por la vía informal. Actualmente un ahorrista puede adquirir hasta dos millones al año. Los canales informales continúan abiertos, pero se utilizan para eludir controles fiscales. Se negocian en promedio cerca de 20 millones de dólares diarios en el circuito informal, contra 600 millones que mueve diariamente el mercado regular.

Los interlocutores del establishment financiero apuntan a las operaciones de contado con liquidación como referencia del tipo de cambio. El contado con “liqui” –como se lo denomina en la jerga financiera– o “dólar cable” consiste en comprar un bono o acción en el país que tenga cotización en el exterior y venderlo en Nueva York. La compra es en pesos y la venta en dólares. En el caso de las acciones se utilizan afuera los ADR (American Depositary Receipt). Es un instrumento financiero creado para que las acciones de las compañías extranjeras se negocien en las Bolsas estadounidenses. El costo de la transacción es la que se utiliza de manera errónea para establecer un tipo de cambio paralelo. Su aumento o disminución, según algunos medios autodenominados especializados, permite medir el grado de insatisfacción sobre el Gobierno.

El contado “con liqui” reaparece, como forma de fuga de divisas, a partir del lockout de las corporaciones agropecuarias, en 2008, alcanzando su máximo en octubre (2927 millones de dólares) con la debacle financiera internacional. En ese momento el Gobierno dispuso una serie de medidas para detener esa sangría. Desde ese momento a la fecha el volumen de operaciones de contado “con liqui” se redujo en casi el ciento por ciento, pero no se eliminó su práctica. Los inversores continúan usando el mecanismo para evitar controles cambiarios o fiscales.

En la negociación de títulos públicos operados en dólar cable se observa un comportamiento similar a la operatoria en pesos. El mes pasado se registró una caída de aproximadamente 50 por ciento del volumen negociado respecto del promedio de enero previo, según un informe interno que elaboró la Comisión Nacional de Valores (CNV). En contado “con liqui” se operan 5 millones de dólares diarios promedio, con rangos de entre 100 mil y 15 millones, menos de un uno por ciento de los 600 millones diarios que se negocia en el Forex (del mercado abierto electrónico).

Independientemente de los volúmenes, los precios tampoco son indicativos. El tipo de cambio formal registró un aumento del 1,4 por ciento en lo que va del año, mientras que el implícito registró una suba de 2,7. “Es esperable que su incremento sea mayor al registrado para el tipo de cambio formal, fundamentalmente por los costos que implica para el operador la negociación de un título en diferentes monedas”, señaló a este diario el titular de la CNV, Alejandro Vanoli. Estos riesgos se materializan en costos de transacción que se sumarían al valor del dólar formal y que surge de la negociación en el mercado de cambios.

Otro canal informal son los conocidos “arbolitos” de la city. El negocio surge mediante la compra de los dólares en el circuito formal y luego es ofrecido en el microcentro hasta diez centavos más que el precio al que lo adquirieron. Las operaciones son insignificantes y generalmente responden a personas que no quieren tener ningún tipo de exposición. “Algunos tienen la paranoia de que la AFIP les va a mandar una carta. Todavía quedaron resabios de la publicación de la lista de grandes compradores de dólares que realizó (el ex titular del Central, Martín) Redrado, a modo de chantaje antes de que dejase su puesto”, manifestó a este diario el jefe de operaciones de una casa de cambio.

De esta manera, los grandes inversores que buscan saltar las barreras al ingreso o salida de divisas utilizan el contado “con liqui”, mientras que aquellos ahorristas que no pueden justificar sus ingresos tienen a su disposición a los arbolitos. Para el resto están los bancos y las agencias de cambio del microcentro, que los venden más barato.

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El dólar “contado con liqui” es más caro, pero sólo lo pagan quienes ocultan su salida del país.
Imagen: Bernardino Avila
 
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