ECONOMíA › LAS ALTERNATIVAS QUE OFRECIO NIELSEN EN EUROPA

Menú para acreedores privados

 Por Claudio Zlotnik

La intención del Gobierno de atar el pago de la deuda al crecimiento de la economía generó aceptación entre los financistas locales. Aunque se advirtió que puede ser contraproducente ya que, dada la incertidumbre implícita en el modelo –es improbable predecir el crecimiento de una economía–, encarecería el crédito para el Estado y el sector privado en el futuro. Es decir, los nuevos bonos que se emitan estarían condenados a un riesgo país elevado. Guillermo Nielsen, secretario de Finanzas, aseguró ayer que habrá igual trato a los acreedores particulares e institucionales.
Existe un país europeo que correspondió los pagos de la deuda con su crecimiento: Bulgaria. Por sus títulos abona una tasa de interés fija del 3 por ciento anual, a la que se suma el 20 por ciento de la tasa de crecimiento. O sea, si el Producto Bruto se expande un 5 por ciento, la deuda rendirá 4 por ciento anual. Entre los latinoamericanos, sólo México ató la deuda a su activo en algunos bonos. Fue cuando lanzó títulos de deuda ligados al precio del barril de petróleo.
“La idea es buena, pero muy difícil de implementar. A los acreedores les gusta saber cuánto van a cobrar, y cuesta mucho convencerlos de que no tendrán previsibilidad sobre sus ganancias”, explicó a Página/12 Miguel Kiguel, ex negociador de la deuda en la gestión de Carlos Menem.
Si bien es cierto que los tenedores de bonos siempre corren con los riesgos del emisor, y por ese motivo cobran una renta, los expertos sostienen que los títulos enlazados a la evolución del PBI tendrán la característica de ser siempre mal valuados por los inversores. “¿Y si el Gobierno miente con las estadísticas?”, se preguntó un financista en diálogo con este diario. Esta cuota de mayor incertidumbre, según los acreedores, tiene su impacto. El Estado debería hacer frente a un costo superior, lo que encarecería el financiamiento.
La iniciativa oficial será presentada el próximo 23 de setiembre, en el marco de la asamblea anual del Fondo. Será el banderazo de largada de una extensa renegociación con los acreedores. Se espera que dentro de 90 días, en Dubai, el Gobierno ofrezca los lineamientos básicos del plan. El objetivo será dar señales concretas de voluntad de salir del default y, de paso, ganar tiempo en la también tediosa negociación con el FMI. Ayer, Guillermo Nielsen tuvo su primer éxito tras el anuncio: los acreedores alemanes desistieron de iniciar acciones legales contra la Argentina, al menos hasta que se conozca la oferta oficial.
En su diálogo con Página/12, Kiguel también relativizó el impacto favorable de la propuesta de pagar la deuda según la magnitud del crecimiento económico. “La mejora sería si el conjunto de la deuda estuviese involucrado. Pero lo cierto es que del total de la deuda pública (161.000 millones de dólares) sólo la tercera parte está en poder de los acreedores extranjeros. El impacto será menor”, apuntó el experto.
Otro especialista, Miguel Braun, director de Cippec, calificó de “buena idea” la propuesta. “Reduce los pagos en momentos de recesión, en los cuales caen los ingresos fiscales, eludiendo la necesidad de ajustes”, señaló Braun en un informe.
El plan de atar la deuda al crecimiento no sería la única alternativa para los acreedores. El menú incluiría la emisión de títulos sin ninguna quita de capital pero incorporando una tasa de interés muy baja y otros bonos con fuertes quitas de capital, de entre 60 y 70 por ciento, a tasas más elevadas. También se analiza un pago en efectivo inicial, como un gesto hacia los acreedores, tal como realizó en su momento Ecuador.

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