ECONOMíA › PANORAMA ECONOMICO

La plata se hace evadiendo

 Por Julio Nudler

“Son grandes golpes de efecto, marketing, amenazas para cambiar la conducta impositiva. Habrá que ver si la sociedad lo compra.” El tributarista, que pide no ser identificado, se refiere al plan de lucha contra la evasión, anunciado esta semana. Según su punto de vista, frente a la dura economía de los próximos años, con aumentos de tarifas y superávit fiscal para pagar la deuda, “el gobierno cree que los argentinos se la bancarán si ven que hay más legitimidad, más justicia, menos corrupción”. Para eso ayuda lo de la Corte, lo del Pami. Repartida en grageas, la visión de este contador público –que no puede permitirse el lujo de expresar a cara descubierta sus ideas porque se pondría profesionalmente en peligro– es la que sigue:
- Impositiva no tiene capacidad operativa para toda esta batería de tareas. Uno se pasa meses en una gran empresa y no termina de conocerla. ¿Cómo puede lograrlo un inspector, que cae de tanto en tanto? Cuanto más grande es la compañía, más fácil es que salga indemne, aunque el propósito sea apretar a todos por igual.
- Evadir es la forma de hacer negocios en la Argentina. ¿Cómo venderle un producto a las cadenas de mayoristas sin aceptar el juego? Ellos tienen la sartén por el mango. Te exigen que parte de las entregas sean en negro porque la boca minorista vende en negro. Si te negás no hay negocio.
- ¿Erradicar el trabajo en negro? Hay talleres clandestinos en villas y barrios donde la DGI no entra porque ningún inspector va a jugarse la vida. Por tanto, el que está en blanco y paga rezonga. Y así seguirá.
- Hasta hace algunos años se evadía, pero respetando ciertas reglas, como hacían los joyeros, que algo pagaban de vez en cuando, aun negreando y contrabandeando. Pero ahora está todo degradado. Muchos hacen de cuenta que la AFIP no existe.
- Tengo clientes que jamás fueron inspeccionados. Es difícil crear de pronto una cultura contributiva. Lo que sí habrá es más miedo.
- Los europeos admiraban la capacidad de algunos argentinos de enriquecerse vertiginosamente, cuando allá construir una fortuna lleva mucho tiempo porque la mitad de la ganancia es para el Estado.
- La corrupción también está en la DGI. Hay inspectores que tienen estudios paralelos, o están vinculados con algunos grandes. Siempre el inspector tiene un margen de discrecionalidad, porque la idea no es matar al contribuyente. Y esa discrecionalidad se cobra.
- Impositiva tiene en su base de datos mucha información que no usaba porque la orden de arriba era ésa. En el caso de las cuentas bancarias, preferían no ahuyentar a los grandes depositantes. Esto creaba una zona gris, de gente que tenía su plata en los bancos de acá, ganando altas tasas, y propiedades puestas a nombre de offshores uruguayas. Ahora, si el gobierno cumple con sus anuncios, para aprovechar los buenos negocios que ofrece el país habrá que pagar impuestos, salvo que se opte por la clandestinidad total.
- Los verdaderamente ricos siempre encontrarán alguna escapatoria, pero al medio pelo todo se le volverá muy difícil. Y mover plata fuera del país ya no es sencillo como antes por los controles que pusieron en todas partes.
- Además de la falta de decisión política estaban los telefonazos que recibía cada director general de Impositiva para cajonear investigaciones. Esto ocurría con Alfonsín, con Menem, con De la Rúa. Hasta donde sé, con (Alberto) Abad (actual jefe ratificado de la AFIP) dejó de suceder. Es cierto que Duhalde no tomó la decisión política de avanzar contra la evasión, pero tampoco interfirió. Esa es una razón nunca mencionada del aumento que está habiendo en la recaudación.
- Para poder pasar realmente de una a otra situación hará falta en algún momento un blanqueo, porque todo el mundo tiene cosas que aclarar, y pocos podrán hacerlo si sobre eso deben pagar plenamente Ganancias y el IVA omitido. Pero lanzar ahora una regularización sería estúpido: hay que esperar que haya suficiente susto.
- En la Argentina la evasión se volvió incontrolable porque, a diferencia de otros países, donde evaden principalmente los perceptores de altos ingresos, acá la clase media copió rápidamente a la dominante, con lo cual se armó un puterío masivo. Hasta que explotó todo.
- Poner en caja a los sectores medios afectará severamente el consumo no esencial, porque esa gente –como los médicos exitosos o los plomeros– no sabe lo que es pagar un impuesto. Por ende, fondeándose con la evasión, sostuvieron con sus consumos suntuarios a los shoppings y toda clase de servicios superfluos. Si el Estado se chupa esos recursos para pagar la deuda, ese circuito se desmoronará.
- ¿Asociación ilícita? Es obvio que los profesionales (contadores, abogados) están impregnados en la cultura de la evasión. Su idea es que hay que defender al cliente contra el Estado. La coartada es conocida: ¿pagar impuestos para que se los roben? Pero ahora los profesionales sienten un cosquilleo de temor. Desde mediados de los ‘90 se habían acostumbrado a la joda total. ¿Para qué pagar si no pasaba nada? Ahora perciben que cambió la mano y hay que cuidarse el culo.
- Al gobierno lo ayuda esta relativa bonanza llamada veranito. Pero si volviera la recesión... Acá nadie se va a inmolar para pagar sus impuestos. Tratará de cumplir con proveedores y bancos, que lo tienen agarrado. Pero en este país nadie quiebra por deberle al Estado ni a un banco público. La DGI nunca se pone al frente del pelotón de acreedores.
- Hasta ahora, contador que se hiciera el estricto, contador que se quedaba sin clientes. Y los consejos y colegios profesionales apañan las maniobras. Se limitan a certificar la firma, sin investigar nunca el proceder de los matriculados. En eso consiste su manejo político, en no afectar la impunidad.
- Si hay un ataque masivo a la evasión, la vida se les puede volver cada vez más difícil a los evasores. El contador, por miedo a ir preso, se negará a firmar cualquier dibujo. Algún empleado podrá delatar a los directores, porque esos manejos siempre requieren la participación de subordinados. Etcétera. Este cambio lo puede intentar Kirchner porque, como el establishment se jugó por Menem o López Murphy, él subió sin compromisos. Habrá que ver hasta dónde llega.

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