ECONOMíA › LAS OBRAS SOCIALES SINDICALES PRESIONAN CONTRA LA MEDICINA PRIVADA

Las prepagas en el microscopio

Los principales gremios de la CGT que comanda Antonio Caló le plantearon a la superintendenta de Servicios de Salud los perjuicios que ocasiona a las obras sociales sindicales el acuerdo que les permite derivar aportes de afiliados a las prepagas.

La Superintendencia de Servicios de Salud está analizando el impacto que genera sobre las obras sociales el traspaso de afiliados a las empresas de medicina prepaga. Se trata de un pedido de la CGT encabezada por la conducción de la UOM en el marco de un amplio conjunto de reclamos vinculados con el sistema de salud que arrastran los sindicatos. Los gremios propusieron bloquear el mecanismo que permite a los trabajadores derivar sus aportes a un sindicato que posea un convenio de colaboración con una cobertura médica prepaga, aunque reconocen que aquellos que ya realizaron el cambio no deberían ser afectados. El sistema de medicina prepaga cuenta, según los datos del último censo poblacional, con seis millones de usuarios, de los cuales cuatro millones están afiliados a través de obras sociales. El Gobierno todavía no tiene una resolución pero advierten que, por ahora, la clausura de la alternativa de traspaso no es una opción bajo estudio.

El miércoles pasado, durante una cena con Liliana Korenfeld, superintendenta de Servicios de Salud, realizada en la sede del gremio de peones de taxis, los dirigentes sindicales trasladaron a la funcionaria sus históricos reclamos sobre el sistema de salud, como las deudas del Estado por diferentes tipos de prestaciones, y reactivaron un pedido que habían realizado varios meses atrás para restringir la derivación de fondos de las obras sociales a las prepagas. Argumentan que esa posibilidad genera efectos nocivos sobre el financiamiento de los servicios que prestan los gremios. Además del anfitrión Omar Viviani y el titular de la UOM y actual secretario general de una de las CGT, Antonio Caló, en el encuentro con Korenfeld participaron Gerardo Martínez, de la Uocra; Andrés Rodríguez, de UPCN; José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias; Armando Cavallieri, de Comercio; Héctor Daer, de Sanidad, y Ricardo Pignanelli, de Smata, entre otros.

La desregulación del sistema de salud iniciada durante la década del 90 habilitó el camino y la significativa disminución en la calidad de los servicios de salud ofrecidos por muchos gremios, junto con la recuperación del mercado de trabajo y los niveles de ingresos de los trabajadores a partir de 2003, generaron un importante flujo de personas desde las obras sociales hacia las empresas de medicina prepaga.

Esa situación impacta negativamente sobre el financiamiento de las obras sociales. Mientras que en algunos sectores los sindicatos ven caer su número de afiliados de altos ingresos que derivan sus aportes hacia sindicatos con acuerdos con las prepagas para lograr una “mejor cobertura médica”, los desmanejos de las obras sociales de otros gremios terminan expulsando a sus afiliados.

En el Gobierno reconocen que existen situaciones como la posibilidad de derivar sus aportes que distorsionan el sistema, pero advierten que el “pecado original” de la desregulación no es reversible: no es posible obligar a aquellos que se pasaron de obra social a prepaga que regresen. Los datos del Censo 2010 evidencian que el 66 por ciento de los usuarios de las empresas de medicina prepaga abonan una parte de sus cuotas a través de la derivación de sus aportes desde las obras sociales. Todavía no hay ninguna resolución oficial y recién están comenzando a estudiar cómo impacta esa situación sobre cada sindicato para poder diseñar una propuesta.

En la cena con la superintendenta, los sindicalistas también reclamaron la actualización de los montos que reciben los gremios por la atención a monotributistas y empleadas de casas particulares. Los aportes de los trabajadores de esos sectores son inferiores a los que exige el sistema para el resto de los asalariados y los sindicatos pretenden que se eleve. Actualmente muchos gremios ponen trabas burocráticas para que esos asalariados reciban su cobertura de salud. El mes pasado hubo un aumento en esos aportes, pero los gremios consideran que es insuficiente.

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La desregulación de los ’90 les permitió a las prepagas captar cuatro millones de afiliados a las obras sociales.
Imagen: Corbis
 
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