ECONOMíA › EL COMITé AUTOMOTOR ARGENTINA-BRASIL SELLó LAS REGLAS DE JUEGO DEL COMERCIO BILATERAL

Acuerdo compensado hasta el 2020

Por primera vez desde mediados de los noventa Argentina importó tanto y exportó tan poco que violó límites del acuerdo vigente. El Gobierno aplicó una amnistía para las empresas que se excedieron en su déficit comercial. Ese fue el marco de la negociación.

 Por Javier Lewkowicz

Los gobiernos de Argentina y Brasil cerraron el acuerdo que rige las condiciones del comercio automotor bilateral. El convenio conserva el coeficiente flex de 1,5 hasta 2020, es decir que mantiene el techo que rige en la actualidad para el desequilibrio comercial en contra de la Argentina. La intención de los brasileños era elevar el flex y descargar en mayor medida su crisis sobre el mercado local. La negociación tuvo un componente inédito porque por primera vez desde mediados de los noventa Argentina importó tanto y exportó tan poco que violó el flex. Como anticipó este diario, el Gobierno argentino aplicó una amnistía para las empresas que se excedieron en su déficit comercial.

El Comité Automotor Argentina-Brasil selló las reglas de juego del comercio bilateral hasta el 30 de junio de 2020, una novedad en relación a las últimas dos negociaciones, que se concretaron por lapsos de apenas doce meses. Las automotrices celebraron el acuerdo. “Brinda certezas al sector por los próximos cinco años. Continuar trabajando en un contexto de previsibilidad es imprescindible para enfocarse en la asignación de nuevas inversiones y generación de empleo”, dijeron.

El centro del acuerdo es la continuidad del coeficiente flex. El flex define el grado máximo de desbalance comercial entre Argentina y Brasil en los sectores de autos terminados y autopartes. Si Brasil y Argentina tienen equilibrio comercial, el coeficiente flex “observado” es igual a uno. Si Argentina goza de superávit con Brasil, el coeficiente observado sería inferior a uno. En cambio, si el comercio es superavitario para Brasil, el flex observado es superior a uno. Entre ambos países la discusión pasa por poner un techo a ese desbalance, o sea, dónde ubicar el “flex teórico”. Dentro de los márgenes del flex (cuando flex observado menor que el flex teórico), el comercio está libre de aranceles. En cambio, si el déficit supera al máximo permitido, los Estados deben cobrar multas a las empresas.

Un primer punto del nuevo acuerdo automotor consiste en la amnistía a las empresas que se excedieron el último año, cuando el flex observado se ubicó cerca de 1,70, por encima del máximo previsto de 1,5, es decir, que la relación entre exportaciones e importaciones fue peor para la Argentina de lo que establece la ley. Ese resultado se explica por dos motivos. El primero es la grave crisis política y económica de Brasil, que determina el desplome de las exportaciones de autos y autopartes hacia Brasil. Menos evidente es la evolución de las importaciones desde Brasil, que crecieron a pesar de que en cinco meses los patentamientos en el mercado local acumulan una caída del 5,1 por ciento según Acara. En este punto jugó un papel importante la liberación comercial que dispuso la administración de Macri. Sólo Toyota, Ford y Honda se mantuvieron dentro de los márgenes comerciales del flex. El resto violó ese límite.

El primer punto del nuevo acuerdo bilateral fue la amnistía a las empresas a través del cambio de medición del período de vigencia del flex, desde el original lapso de un año (1-7-2015 a 30-6-2016) a uno que rige hasta 2020. Es decir que el desbalance de las empresas durante los últimos doce meses deberá compensarse en los próximos períodos, en lugar de que rijan sanciones monetarias generalizadas.

El acuerdo hasta 2020 es una novedad en sí misma, ya que se venían cerrando negociaciones anuales. El flex que regirá durante el acuerdo es de 1,5, es decir que los brasileños no lograron plasmar su pretendida suba del flex. La elevación del flex hubiera significado la cristalización del incremento del déficit comercial para la Argentina. El detalle del acuerdo, de todos modos, muestra que el flex de 1,5 va a funcionar hasta 2019. “De cumplirse condiciones de integración productiva y mejora en el intercambio de comercio, el último año del período se aumentaría a 1,7”, dice el convenio. Fuentes del sector advierten que resta concretar un reordenamiento arancelario, que la importación de autopartes tributa menos aranceles que los bienes de capital que son necesarios para fabricarlas.

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El acuerdo hasta 2020 es una novedad en sí misma, ya que se venían cerrando negociaciones anuales.
 
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