ECONOMíA

“Las empresas dicen una cosa y los números otra”

Para Ricardo Schefer, catedrático de la Universidad del CEMA, los datos indican que la inversión ha venido subiendo sin parar, pese al alto costo de importar bienes de capital. Esto evidencia buenas expectativas, aunque quizá no alcance para sostener el ritmo de crecimiento de la economía.

 Por Julio Nudler

“A pesar de lo que dicen los comentaristas y los propios empresarios, éstos en conjunto están poniendo plata en sus fábricas, más que donde ponen la boca”, dice Ricardo Schefer, profesor de varias cátedras en la Universidad del CEMA, donde dicta finanzas corporativas, mercado de capitales, fusiones y adquisiciones, entre otras materias. En diálogo con Página/12 deja esto sentado: “No soy fetichista, pero miro los números. Una cosa es lo que dicen los empresarios y otra es lo que revelan las cifras de aduana. Lo demás puede ser lobby”. Las cifras a las que alude son las importaciones de bienes de capital (equipamiento), más sus repuestos y piezas. “El hecho es que están invirtiendo –señala–, y ningún empresario lo haría si piensa que no va a vender.” Sin embargo, la postura de Schefer es, como él la define, “ecléctica”.
–En definitiva, ¿estamos exactamente cómo?
–Teniendo en cuenta de dónde venimos, miro los datos y me pongo contento. Pero no está claro si esto basta para hacer crecer el equipo de capital con que cuenta esta economía.
–¿En qué indicadores se basa?
–En la importación de bienes de capital, sus repuestos y piezas. Eso es inversión empresaria pura. Hasta julio inclusive ha venido subiendo sin parar. Pero esto tiene muchas lecturas posibles. Una es que aumenta la inversión. Otros dirán sí, aumenta, pero aún está por debajo de los niveles de 1998. Esto tomando montos en dólares, pero en pesos reales la importación de equipos es similar o superior a la del ’98. Sin embargo, medida en términos físicos, en unidades de equipamiento, que es lo que importa, estamos por debajo. De todas formas, como indicador de expectativas es bueno, si bien podría decirse que esta inversión sólo repone el atraso de 2002, cuando no se invirtió prácticamente nada.
–Yendo por partes, ¿cómo corresponde medir esas importaciones, en dólares o en pesos constantes?
–Hay que considerar que hoy el dólar les resulta mucho más caro a las empresas que en 1998. Traer bienes de capital es más doloroso que antes, en términos del giro de la firma. Quien a pesar de esto esté equipándose debe de tener buenas razones para hacerlo.
–Esto significa que abrigará expectativas favorables...
–Sí, porque hoy es más sacrificio equiparse que cuando regía el 1 a 1. De todas formas, también hay que señalar que actualmente se está sumando menos capacidad de producción que hace seis años porque las importaciones de equipos y sus repuestos y piezas son inferiores en dólares. Al fin de cuentas, las máquinas tienen sus precios en dólares y, por tanto, menos dólares en importación de bienes de capital significa menos bienes de capital traídos al país que en aquel otro momento.
–Cuesta, por lo visto, extraer una deducción clara...
–Esto es como la botella de whisky medio llena o medio vacía. Además hay quien también sostiene que el actual no es realmente un aumento de la inversión sino la recuperación de lo que no se invirtió en 2002. En definitiva, no son números para volverse loco, pero desde luego no son horribles.
–¿Y qué se percibe al dialogar con empresarios?
–Uno siempre habla con algunos que conoce, que son una muestra chica. Unos dicen que les va bien, otros que no. Pero para obtener una impresión representativa haría falta contar con una muestra grande de opiniones, y en lo posible expresadas en la intimidad.
–¿Utilizó asimismo el índice de la construcción como indicador?
–La construcción también crece claramente, pero hay comentaristas que lo tiran abajo diciendo que es una inversión de baja productividad y que es una consecuencia del dólar-colchón y, por tanto, un fenómeno que se agota. Ante estas críticas, yo diría que también hay más actividad en construcción de oficinas o petroleras, no sólo en ampliaciones de vivienda. Además, como saben en Inglaterra o en Estados Unidos, detrás dela edificación residencial viene la demanda de muebles, alfombras y equipamiento del hogar.
–¿La inversión actual alcanza para sostener el crecimiento?
–Ese es otro punto. De hecho, después del crecimiento año/año de 11,3 por ciento del PIB en el primer trimestre, probablemente veamos cifras de 10 por ciento en el segundo, 4 por ciento en el tercero y 5 por ciento en el cuarto.

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Ricardo Schefer, profesor en finanzas empresarias, adquisiciones y fusiones y mercado de capitales.
 
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