ECONOMíA › EL FONDO DICE QUE NO EMPIEZA A
NEGOCIAR HASTA QUE NO TERMINE EL CANJE

Vivir sin la atenta tutela del FMI

El vocero del FMI confirmó, como había adelantado Página/12, que se reiniciarán las conversaciones luego del canje de deuda. En el Gobierno no están ansiosos y dicen que les alcanza el dinero para seguir pagando al FMI durante todo el 2005 sin tener un acuerdo.

 Por Maximiliano Montenegro

El vocero del Fondo Monetario, Thomas Dawson, afirmó ayer que recién se reanudarán las conversaciones formales con la administración Kirchner una vez concluido el canje de la deuda defolteada. La declaración confirma que, mientras el acuerdo continúe suspendido, el Gobierno deberá pagar los vencimientos de capital con el organismo, sin demasiadas expectativas de reembolso en el futuro. Hasta fin de año ya estaba previsto afrontar los vencimientos sin mayores complicaciones. Pero si el cierre del trueque de bonos se demorara hasta abril habría que oblar (descontadas las cuotas prorrogables) unos 1200 millones de dólares al FMI, que se elevarían a 2131 millones sumándole Banco Mundial y BID. Más allá de la coyuntura, en el Gobierno analizan cubrir la totalidad de vencimientos del año y esquivar así las pesadas condiciones del Fondo que –según funcionarios de primera línea– prepara un nuevo ataque por el aumento de las tarifas de los servicios privatizados. De acuerdo con los cálculos que pudo reconstruir este diario, pese a que 2005 es el año de mayores vencimientos con el FMI, dicho objetivo sería asequible.
A fin de año y desde las dos D (devaluación más default), el Estado argentino habrá pagado a los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial y BID) unos 10.000 millones de dólares, netos de reembolsos. Entonces, la deuda remanente sólo con el Fondo Monetario ascenderá a 14.800 millones de dólares, con vencimientos totales por 5698 millones el próximo año; 4872 millones en 2006; 3791 millones en 2007, y unos cientos de millones en el 2008. Del total de vencimientos del año venidero, 3800 millones de dólares son obligatorios y el resto podría refinanciarse a un año con la sola autorización de la gerencia del FMI, sin necesidad de pasar por el Directorio.
“Las cifras no son para nada alocadas. El cálculo de ingresos previsto en el Presupuesto es, como corresponde, conservador. Pero si la recaudación anduviera mejor que lo estimado y la balanza comercial siguiera siendo fuertemente superavitaria, se podría pensar perfectamente en cancelar todos los vencimientos del año próximo”, reflexionó ante Página/12 un economista de acceso directo al Presidente.
Con el ahorro fiscal operativo, el Gobierno afrontaría los pagos de intereses, y una parte de capital, de la deuda privada. Los pagos al Fondo Monetario deberían salir, mayoritariamente, de las reservas del Banco Central. Pero con una balanza comercial superavitaria, la entidad podría mantener un nivel cercano a los 20.000 millones.
Para que el plan fuera viable, sin embargo, Martín Redrado debería acceder a flexibilizar el tope de financiamiento que la entidad monetaria está autorizada por ley a conceder al Tesoro. Con el giro que el Central autorizó ayer, el cupo estaría prácticamente colmado (ver aparte). El titular del Central le dijo en su momento al presidente Kirchner que no estaba de acuerdo con echar mano de las reservas para pagar al Fondo, “sin saber a dónde vamos”, pero que estaría dispuesto a discutir una modificación de la Carta Orgánica si hubiera una estrategia definida.
Si bien en el Gobierno aseguran que la extensión de los vencimientos no obligatorios “es automática”, otro inconveniente sería que Rodrigo Rato y Anne Krueger impusieran condiciones para autorizar la prórroga, como la mencionada presión por las tarifas de servicios públicos. No obstante, como el Fondo es el primer interesado en reducir su exposición con Argentina, nadie imagina rechazando la propuesta de continuar con un plan de cancelaciones netas de capital.
Los números que se hacen por estas horas en algunos despachos oficiales son los siguientes:
- En el Presupuesto 2005, hay previstos unos 3000 millones de dólares para el pago de intereses de la deuda que hoy está al día (Boden, préstamos garantizados, etc.). Además, suponiendo el “éxito” del canje, habría que contabilizar unos 1200 millones de dólares adicionales de intereses de la deuda renegociada. Todos esos servicios se honrarían con un superávit fiscal, por lo menos, equivalente al de este año: 6500 millones de dólares.
- Con ahorro fiscal también podría cubrirse un 40 por ciento de los vencimientos de capital de Boden y Préstamos Garantizados (en total, 4500 millones de dólares), mientras que el resto, según las proyecciones de Hacienda, sería refinanciado en el mercado doméstico, básicamente entre los bancos.
- Con el BID y el Banco Mundial vencen 1500 millones de dólares y, supuestamente, si no hubiera acuerdo con el Fondo habría que cancelarlos. Pero hay quienes confían en poder negociar con esos organismos alguna clase de refinanciación.
- Bajo ese esquema, habría que cubrir con reservas, contra Bonos del Tesoro colocados al Banco Central, los 3800 millones de dólares con el Fondo.
Algunos economistas ultraortodoxos se alinearon esta semana detrás de Redrado, en su disputa con Lavagna, arguyendo que si se pagaba con reservas al Fondo el Central iba a quedar con demasiados títulos del Tesoro (en su activo), lo que debilitaría el respaldo de los pesos circulantes (su pasivo). Sin embargo, ni Redrado ni otros economistas ortodoxos comparten esa visión.

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Roberto Lavagna, ministro de Economía, en otro día cruzado de versiones sobre su destino en el Gobierno.
 
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