ECONOMíA › LOS SALARIOS SIGUEN POR DETRAS DE LA INFLACION

Unos pierden, otros empatan

Con el repunte de la inflación, solamente los trabajadores declarados del sector privado logran mejoras que se equiparan con el alza del costo de vida. Privados en negro y públicos, muy atrás.

 Por Raúl Dellatorre

La recomposición salarial no alcanza para todos, aunque los efectos de la inflación sí. La evolución de los salarios pagados en la economía, de acuerdo con el seguimiento realizado por el Indec, viene reflejando que mientras los trabajadores del sector privado declarados por sus empleadores le van disputando una carrera pareja a la inflación, los del sector público y los privados no registrados (en negro) cada vez se quedan más retrasados. El ingreso medio del conjunto de los asalariados (tomando en cuenta sólo el sueldo de su ocupación principal) alcanzaba, al mes de mayo, a 722,70 pesos, casi 50 pesos por debajo de lo que necesita una familia tipo para superar la línea de pobreza.
El índice de salarios que elabora el Indec reflejó, en los primeros cinco meses del año, un crecimiento del 9,5 por ciento (con un valor 144,21 para mayo, con base cuarto trimestre 2001 = 100). Sin embargo, la evolución de distintos sectores de trabajadores, según el área (pública o privada) y las condiciones (en blanco o en negro) en que se desempeña, varía sustancialmente de unos a otros. Los trabajadores declarados del sector privado vieron mejorar sus salarios en un 12,1 por ciento entre diciembre de 2004 y mayo de 2005, pero los no registrados lograron recuperar tan sólo 6 por ciento en el mismo período, proporción similar a la obtenida por los empleados del sector público (6,1 por ciento).
El seguimiento del Indec toma al salario como un precio de la economía, es decir independientemente de otras condiciones como la cantidad de horas trabajadas o los conceptos complementarios como pagos especiales por productividad o premios por presentismo. Partiendo del cuarto trimestre de 2001, el aumento para el sector privado registrado alcanza al 68,4 por ciento, lo que prácticamente los coloca a la par de la evolución del índice de costo de vida, calculado por el propio Indec.
La situación es muy distinta para los trabajadores del sector público y los empleados en negro en el sector privado. Los primeros lograron aumentos desde fines de 2001 de apenas 17,6 por ciento y los privados no registrados, del 23,2 por ciento. Es decir, que perdieron más de la cuarta parte del poder adquisitivo de sus salarios de entonces. Y esta tendencia se va acentuando a medida que se realimenta la inflación.
Una vez más, los propios datos oficiales ponen en cuestionamiento los argumentos oficiales reiterados en las últimas semanas que responsabilizan a los reajustes salariales por el repunte inflacionario. Las propias estadísticas oficiales muestran que los salarios van a la zaga de los aumentos del costo de vida, y para peor no todos los sectores acceden a esta recomposición.
Según la ponderación que realiza el Indec para elaborar el índice, el 50 por ciento de los asalariados trabaja en blanco en el sector privado, el 20 por ciento se desempeña con empleador privado pero en negro y el restante 30 por ciento pertenece al sector público. Si-guiendo la evolución del ingreso medio de los asalariados, conforme lo recibido en su ocupación principal hasta fines de 2004, con los incrementos recibidos hasta mayo el nivel promedio en el sector privado registrado estaría en 1016,50 pesos mensuales; los trabajadores privados en negro en 511,90 pesos y los del sector público, en 907 pesos. El salario medio para el conjunto de los asalariados resulta así de 722,70 pesos.
La evolución histórica de los ingresos de los asalariados en estos últimos tres años y medio demuestra que la recuperación económica, por sí sola, no fue suficiente para incorporar al conjunto de trabajadores a condiciones de empleo dignas. Pero, además, en el universo parcial de trabajadores con empleo se observa que los niveles de ingreso distan de ser razonables para el conjunto. Si frente a la inflación sólo el 50 por ciento de los trabajadores (sector privado en blanco) está consiguiendo mejoras salariales que equiparan la evolución de los índices de precios, significa que el resto ya de por sí en condiciones desventajosas tiende a ver cada vez más deteriorada su capacidad adquisitiva.

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El 50 por ciento de los empleados no logra emparejar la carrera contra la inflación.
 
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